¡Yo creo en los milagros!

¿Estás frente a una situación que parece imposible de resolver? ¡Esa es la oportunidad precisa para que Dios pueda intervenir en tu vida si tú se lo permites! Los milagros ocurren permanentemente (24/7) en la vida de los hijos de Dios y existen por una sencilla razón: ¡ÉL ES EL TODOPODEROSO! Dentro de la naturaleza de nuestro Padre no existen barreras ni limitaciones por eso establece: “¿Habrá alguna cosa difícil para mí?”(*) En mi propia vida he comprobado esta verdad infinidad de veces, y cuando veo en mi realidad un enorme obstáculo, cobro ánimo haciendo memoria de las maravillas que Él ha hecho conmigo, mostrando su poder y su fidelidad. Así que déjame compartir contigo una de esas experiencias que marcaron mi vida permitiéndome comprobar la grandeza de nuestro Dios.
Hace trece años pasé por una situación en la que, contra todas las leyes naturales, Dios intervino rescatándome a mí y a mi familia de la muerte. Yo tenía cuatro meses de embarazo cuando viajamos a un retiro de jóvenes como parte del equipo de apoyo. Mi esposo y mi hija de tres años iban conmigo en el auto. El evento fue una bendición y cuando nos disponíamos a regresar a casa, los jóvenes nos invitaron a ir con ellos a visitar unas cascadas donde pasarían el resto de la tarde. Al ver su insistencia accedimos a acompañarles. Después de unos minutos de haber llegado al sitio, comenzó a llover y decidimos que lo mejor sería que nosotros regresáramos por nuestra cuenta. Los jóvenes querían seguir divirtiéndose en el lugar a pesar del mal tiempo. Un matrimonio amigo, se unió a nuestro retorno y nos siguieron en el descenso de la montaña donde estaban ubicadas las cascadas. La carretera era super angosta y con curvas muy pronunciadas. Los despeñaderos a los costados eran impresionantes, así que conducíamos con mucha precaución y a velocidad moderada.
De repente al tomar una curva, notamos que por el carril contrario circulaba un trailer invadiendo con su carga parte de nuestro carril. Mi esposo intentó librarlo, pero el pavimento estaba mojado y al frenar, el auto, se patinó estrellándose directamente sobre la carga del trailer; dimos varios giros y luego fuimos lanzados hacia el despeñadero. Dos minutos antes del impacto, mi hija me había pedido que la sentara conmigo en el asiento delantero, pues estaba mareada. Desafortunadamente ninguno de los tres usaba el cinturón de seguridad. Nuestros amigos que venían detrás de nosotros presenciaron el accidente. Por un instante pensaron que habíamos fallecido los cuatro. De inmediato se detuvieron junto al camino para auxiliarnos y ayudarnos a salir de donde estábamos. ¡Gracias a Dios que envió a sus ángeles a rescatarnos de ese lugar!
Inexplicablemente, salimos del accidente con solo algunos golpes y lastimadas leves. Estábamos consternados por la fuerza del impacto, sin embargo, la paz sobrenatural de Dios guardaba mi mente y corazón. Mi hija estaba ilesa, de no haberla tenido yo abrazada al momento del impacto, hubiera salido disparada por la ventana. Una vez fuera del auto, la preocupación mayor era en qué condición estaría el bebé después de lo sucedido. No tenía evidencia física de daño en mi vientre, pero eso no significaba que este siguiera vivo. Fuera de toda lógica humana, yo permanecía con la seguridad absoluta de que todo estaba bien con el embarazo. Nos llevaron directamente a la clínica para ser atendidos, y ahí me practicaron un ultrasonido. Los médicos estaban sorprendidos de comprobar que tanto la placenta como el bebé estaban intactos, como si nada hubiese sucedido. ¿No es Dios maravilloso?
Después del accidente tuvimos oportunidad de ver cómo había quedado el automóvil. ¡Yo casi me desmayo al ver de dónde nos había rescatado Dios! La llanta del trailer estaba claramente marcada sobre el cofre de nuestro vehículo subiendo casi hasta el tablero del conductor. El auto estaba totalmente destruido, nadie hubiese creido que quien manejaba hubiese sobrevivido. ¿Cómo era posible que hubiéramos salido de una tragedia semejante teniendo solo el labio roto? ¡Sí Señor, yo creo en los milagros!
Por otro lado, mi ginecólogo no disimulaba su sorpresa y preocupación ante mi embarazo aún habiéndome revisado cuidadosamente. El bebé de todas formas seguía – médicamente – corriendo el riesgo de no llegar a término. ¡Las cosas que Dios hace las hace bien y las hace completas! Mi hija Jessica nació totalmente sana y en el tiempo indicado, llena de esa misma paz con la que el Padre me había llenado a mí cuando ocurrió el accidente. La forma en que Dios nos libró fue tal como lo hizo con aquéllos hombres que fueron lanzados en el horno de fuego por Nabucodonosor, que al salir, ….¡Ni aún sus ropas olían a fuego! (**) Dios es Dueño y Señor de las leyes naturales; todas y cada una de ellas están bajo su total autoridad. Jesús mismo nos dio el ejemplo vivo de esto y lo que es más, nos ha prometió que cosas mayores que Él haríamos nosotros. (***)
Él se responsabiliza de sus hijos y está presente para ti en los momentos de mayor necesidad cuando tú le reconoces como tu Padre. ¡Su pacto es infalible! Aún cuando las cosas no resulten como nosotros esperábamos, Él sigue fiel para hacer que cualesquiera las circunstancias, estas trabajen para nuestro beneficio. La pregunta aquí es: ¿Estás tú dispuesto a creerle? ¡Levántate, abre tu corazón y disponte a conocer a tu Padre Celestial! ¡Él es el Dios de los milagros!
** Dan. 3:25-31
*** Juan 14:12
Dios cuida de ti
“¡Qué felicidad que viene mi cuñado a visitarnos!” decía un mensaje de texto que recibí de mi hermana esta semana. El mensaje me desconcertó pues ninguno de nosotros ha hecho planes de viaje. Mi esposo estaba junto a mí y nos preguntábamos: “¿De qué habla mi hermana?” Ella había estado en el teléfono con un tipo que se hizo pasar por mi marido y le decía que planeaba llegar de sorpresa, que necesitaba que lo recogiera en el aeropuerto, que no le dijera a nadie. Estos individuos habían investigado todo sobre mi hermana y la llamaban por su nombre tratando de imitar la voz de mi esposo para que ella creyera su historia. ¿Qué pretendían estos hombres? No lo sé con exactitud, de lo que sí estoy segura es que no buscaban nada bueno, y que Dios mismo se encargó de confundir los planes de ellos. Justo en el instante en que la contactaban por segunda vez, entraba mi respuesta a en su celular: “No tengo idea de qué estás hablando”. Ella reaccionó de inmediato al darse cuenta de que todo era una farsa para hacernos daño y estos individuos le colgaron.
Me sentía confundida por lo sucedido, pero a la vez no dejaba de agradecer a Dios que pude ver el mensaje de mi hermana precisamente en el segundo en el que entró en mi teléfono. ¿Qué hubiera sucedido si hubiese tenido mi celular en mi bolsa? Ó ¿qué si el mensaje de texto no hubiese llegado como a veces sucede? Eso no es tan importante ahora como el que Dios guardó a mi hermana de caer en sus enredos. Dos días antes de que esto sucediera, una amiga me llamó para decirme que estaba orando por mi familia y que no podía dejar de pensar en ellos. Un día después, otra amiga me escribía diciéndome que me tenía particularmente en sus oraciones. ¡Hijos de Dios en intercesión antes y después de que todo esto aconteciera! ¡Gracias al Señor que pudimos comprobar en vivo y a todo color Su protección rodeándonos como un escudo, librándonos de todo mal!
La razón de compartir contigo este suceso de mi vida es, primero animarte a que en medio de toda la inseguridad y maldad que nos rodea en los tiempos que vivimos, le creas a Dios. Él dice que Su verdad es escudo y baluarte, pero ¿cómo hacer uso de estas herramientas que trabajan en tu defensa, si no las conoces ni las haces tuyas? Cada día estamos siendo bombardeados con tantas malas noticias a través de los medios que somos literalmente empujados a aceptar el temor como nuestro modo de vida. Pero ¿cómo responder a estas provocaciones? Me gusta la respuesta de Dios: “Esta es la victoria que ha vencido al mundo: Nuestra fe”. Es tiempo que definamos a quién escuchamos y a qué le damos PESO en nuestro corazón, es momento de tomar el paso de hacernos mucho más conscientes de la realidad de Dios en Su Palabra, de lo que dice que ha provisto para defendernos y guardarnos. En lugar de continuar magnificando los detalles de los hechos de maldad de aquellos que están dedicados al crimen, magnifiquemos a Dios creyéndole. Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.
En segundo lugar, quiero invitarte a que consideres con atención cuando Dios pone en tu corazón a alguna persona ó circunstancia para orar por ella. ¡No pases esto desapercibido! Posiblemente te preguntes ¿porqué estoy pensando tanto en esta situación? Entiende que el Espíritu Santo que está dentro de ti conoce las intenciones y necesidades que pueden estar atravesando esas personas y que Él está presente en tu corazón para ayudarte a orar como conviene. Al obedecer estarás permitiéndole intervenir directamente en el asunto a través de tu intercesión. ¡Gracias a Dios por mis amigas que se dispusieron y estuvieron orando por mi familia sin siquiera saber lo que ocurría!
Y por último, quiero pedirte que, tomando en cuenta lo sucedido en mi caso, te unas con tu familia en un plan para evitar que estos individuos sin escrúpulos intenten tomar ventaja sobre ustedes extorsionándoles de alguna manera. “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía ni de temor, sino un espíritu de poder, amor y dominio propio”. Hablen con sus familiares que están lejos y con los que están cerca para establecer el acuerdo de NO actuar ni dar por hecho ningun tipo de noticia (buena o mala) sin confirmar antes con dos o tres personas más. Un gran porcentaje de las extorsiones telefónicas tienen éxito por responder impulsivamente a sus amenazas, tomar cartas en el asunto estando SOLOS ó actuar de manera precipitada sin consultar.
¿Sabes cuántos casos como el mío están ocurriendo por minuto en México? Demasiados para poderlos contar y algunos tristemente están terminando en verdaderas tragedias. Por lo anterior, te suplico que reenvíes esta nota a todas las personas que conozcas para alertarles y evitar así que otros sean presa de extorsión telefónica, el fraude y la muerte.
¿Tienes alguna historia que compartir donde hayas visto la protección de Dios para ti? Hagamos uso de este espacio para comentar sobre este tema y animar a otros a cobijarnos como hijos amados bajo la protección divina que el Padre nos ofrece. ¡El es nuestro Guardador!
Encontré este sitio con información interesante con respecto a este tipo de delito y cómo debemos actuar en esos casos.
Consejo para La Ley y los Derechos Humanos, A.C
De Recesión a Multiplicación (Parte I)
En estos días, la crisis económica mundial está afectándonos a todos sin excepción directa o indirectamente, en mayor o menor grado. Cuantiosos gastos y cada vez menores ingresos, lo cual se convierte en innumerables deudas que agravan nuestra condición. Nos preguntamos: ¿Dónde está la solución? En esta serie, vamos a descubrir no sólo dónde está la salida al problema, sino cómo encontrar la puerta y caminar a través de ella, a fin de que podamos sanear nuestras finanzas y hacer que estas operen como fuente de bendición.
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La Mujer Superlativa (II) : Una Mujer en Transformación.
Recuerdo que las primeras veces que leí Proverbios 31 y veía todas las cualidades de la mujer virtuosa, me preguntaba: “¿Y dónde existe una mujer como esta?” Pensaba en algunas mujeres de la Biblia como Ester, Ana, Rut, María, etc., considerando que ellas sí tenían con qué llenar el molde, mientras que yo me sentía no contar con esa misma capacidad o estar a su mismo nivel. Como cualquier mujer, comencé con las comparaciones. Entre las deficiencias que podía ver en mí y las virtudes de esa mujer para mí existía un gran abismo. Dios sabe bien que es fácil para nosotras sentirnos lejos y ajenas a esa descripción de mujer virtuosa; de tal forma que para llevarnos a comprobar ese modelo como una realidad en nuestra vida, Él no nos da consejos para mejorar nuestra auto-estima ni tampoco recursos de superación personal para que alcancemos balance emocional. ¡Él ha provisto el camino que hace posible nuestra transformación! Por eso, quiero compartir contigo en esta nota, cómo podemos desarrollar “la mujer virtuosa” que Dios diseñó para nuestra vida.
La Escritura dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima soprepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10) Cuando Dios nos pregunta: “¿Quién puede hallar a la mujer virtuosa?” Él lo hace porque tú y yo podemos pasarnos la vida completa tratando de encontrarla en algún sitio del mundo, para terminar dándonos cuenta de que está mas cerca de lo que podemos imaginar. Esto es, porque cuando recibes a Jesús en tu corazón, Dios siembra en ti Su semilla (1ª. Pedro 1:23). Esta semilla contiene la vida y naturaleza del Padre Celestial, lo cual incluye las características de “la mujer virtuosa” descritas en Proverbios 31. ¡Eres hija de Dios y su ADN está dentro de ti! Por lo tanto, es preciso que puedas identificar que este modelo de identidad ha sido depositado en tu interior. Probablemente la opinión de la gente, las circunstancias, las debilidades que tú ves en ti misma no coincidan con este hallazgo, pero tu disposición a creer es el botón que activa que inicie el proceso de desarrollo de esta mujer virtuosa en tu ser.
La Mujer Superlativa (I) : Mi Modelo de Identidad
Hay una mujer a la que admiro y quisiera presentarte a través de este blog. Ella es todo un personaje, y como tal, se ha convertido en un modelo a seguir en mi vida. Antes de decirte su nombre, déjame contarte cómo fue que la conocí. Hace unos años atrás, yo era una mujer con tintes de perfeccionista bien marcados; me deshacía por tratar de que todo cuanto hacía fuera lo mejor que podía lograr. Mi idea no era mala, pero con esta perspectiva estaba siempre llena de actividades y según yo, con mis prioridades en orden, vivía un desgaste constante en una búsqueda por tratar de agradar a Dios. Las hijas, el marido, la casa, la escuela, el trabajo, el servicio en la iglesia, etc., todo debía estar dentro de los esquemas que yo tenía en mente. Aunque mis intenciones eran buenas, el modelo de mujer que yo concebía y estaba siguiendo, me dejaba sumamente agotada. Mi ritmo de vida podría compararlo mas bien al de la “mujer pulpo”. Ahora puedo ver atrás y reirme, pero en aquellos tiempos era dificil sobrellevar ese paso en mis propios esfuerzos tratando de lograr ser una mujer que honra a Dios.
Dentro de mí, me hice muchas veces la pregunta: “¿Porqué tratando de hacer el bien me siento tan desgastada?” La pregunta quedó sin respuesta hasta que un buen día, Dios en su amor y gracia, me dejó entender la razón de mi cansancio. Al regresar a casa después del corre-corre de siempre, me encontré con alguien que al saludarme con afecto dijo: “¡Ya llegó la mujer maravilla!”. Esas palabras fueron como si una cubetada de agua fríia me cayera encima; la frase resonaba en mis oídos sacudiéndome hasta lo mas profundo. Yo estaba batallando en mi interior, y ahora veía lo que estaba mal en mí. El modelo de mujer que yo perseguía era el de una mujer que no existe y lo mas importante, un modelo que Dios no estableció para mi vida. Al haber adoptado el modelo de “super mujer”, estaba desubicada del propósito para el cual mi Padre me destinó, tenía que lidiar con la frustración dentro de mí cuando las cosas no salían de acuerdo a lo planeado, y lo que es peor, estaba creando en la mente de mis hijas y esposo la imagen de una mujer que no necesitaba consideración, ayuda o atención. Continúa leyendo aquí


