Soy La Buena Semilla

Agua en el desierto

 

¿Qué es en realidad el desierto que hoy atraviesas? ¿Un tiempo de crisis que debes soportar? ¿Ó una época de apoderamiento para que como hijo puedas echar mano de la herencia que el Padre preparó para ti?

Dios ha prometido que “el desierto florecerá”. Yo no sé cuándo ocurrirá esto en tu desierto ó en el mío, pero estoy segura que si mi Papá lo dijo Él lo hará por medio nuestro. Lo cierto es que podemos pasarnos años lidiando con las mismas condiciones adversas de clima y de terreno siendo todos unos “maestros” en el dominio de las técnicas de supervivencia, moviéndonos de oasis en oasis, pero nunca poseyendo la cosecha prometida de la que Dios nos habla. ¡Yo no quiero más estar ahí! Esta semana estoy entendiendo que hay mucho más para mí que solo sobrellevar las situaciones adversas con sabiduría; el Padre quiere que yo participe con Él en la transformación total de mi entorno.

Permíteme ilustrar lo que estoy aprendiendo con el siguiente ejemplo:

Muchos países ya están implementando una tecnología para hacer producir el desierto con resultados sorprendentes. Ellos no han estado esperando a que las condiciones de suelo cambien, más bien se han aplicado a la tarea en generar soluciones a este desafío. En base a la forma en la que las plantas que habitan este ecosistema obtienen agua, han creado sistemas de riego NO CONVENCIONALES que están transformando la producción de alimentos alrededor del mundo.

¿A dónde voy con esto? Los ingenieros agrícolas generaron una tecnología basada en un ‘cambio de proveedor’. Basados en que el proveedor principal de agua en el desierto no es el suelo, sino el ambiente, sus sistemas de riego obtienen este recurso, no del suelo sino de la humedad ambiental.

De seguir nosotros insistiendo en encontrar agua en el suelo, seguiremos avanzando como nómadas en el desierto. A menos que podamos reconocer LA VERDADERA FUENTE DE VIDA de la que brota agua cuando las circunstancias están al rojo vivo, no podremos generar ese cultivo maravilloso del que Dios habla en su Palabra y mucho menos participar de esa abundante producción de fruto. Es cierto que podemos decir que la provisión de Dios ha estado ahí en el arduo calor y sequedad del desierto, pero es tiempo ya de no conformarnos con menos que lo que nos ha prometido a Sus hijos. Es tiempo de ir hacia adelante a la posesión de la herencia que se nos ha dado en Cristo.

¿Que estás esperando reconocimiento de los demás para sentirte satisfecho? No te compliques la vida y  permítele a Dios convencerte de lo estimado que eres para Él al llamarte Su hijo. ¡Sólo Él puede proveer para ti verdadera identidad!

¿Que estás tratando de esforzarte por cambiar tu carácter usando ténicas científicas? Haz un alto al insistir hacer lo que solo Dios puede realizar en ti. ¡Es Su Palabra viva operando activamente en ti lo que producirá tu transformación!  ¡Sólo Jesús es el Camino!

¿Te ha fallado tu mejor amigo? Deja de esperar perfección en aquellos que amas y te ofrecen su amistad.  Conéctate a la fuente de aceptación y comunión que Dios te da.  Jesús no es un amigo, es EL amigo que jamás te defraudará.

¿Estás decepcionada porque tu esposo no llena tus expectativas? Deja de pensar que tu cónyuge puede llenar lo que solo Dios puede darte. Conéctate a la verdadera Fuente de Amor y déjate amar porque Él quiere comprobarse a ti como Tu Marido.

¿Que tu hermano te ha dado la espalda en tiempos de necesidad? No te engañes a ti mismo y recibe la verdad. Ubícate en que eres parte de la familia de Dios en la que Jesús es tu hermano mayor.

¿Que tus papás no han asumido su responsabilidad contigo y te abandonaron?  No sufras más por los errores que ellos cometieron . “Si ellos te abandonaron, yo jamás lo haré” Dice Dios.  ”Déjame hoy ser el responsable de tu vida”.  (Salmos 27:10)

El desierto es la oportunidad para dejar definitivamente los sistemas de riego obsoletos y conectarnos con el PROVEEDOR de Agua Viva que transformará el sequedal en manantial de aguas.  Yo estoy lista para participar con Dios en la preparación de esta tierra, en la siembra de la semilla que Él estará plantando y en el levantamiento de la  cosecha que Él ha dispuesto para mi vida. ¡Gracias Padre porque este desierto florecerá!!!!!!

¿Tú qué vas a hacer?

Rompiendo viejos esquemas

Hay tantas cosas que quisiéramos que cambiaran a nuestro alrededor, mas sin embargo con el paso del tiempo llegamos a convencernos de que no hay forma de provocar alguna diferencia. Te has esmerado, lo has intentado todo – yo lo sé -, y a pesar de esto no has visto los resultados que esperas. Es normal que te sientas frustrado, pero no tienes que quedarte ahí.

La fórmula para el cambio en tu entorno está dentro de ti. Sí, has leído bien. La verdadera transformación comienza en lo profundo de tu ser ( no en los demás ). En estos últimos meses he estado descubriendo un par de aspectos que literalmente desencadenan una explosión atómica en aquellas áreas que se resisten al cambio ¿Para qué tanto brinco estando el piso tan parejo? me pregunto yo. He estado equivocada por mucho tiempo y voy a compartir contigo la realidad a la que mis ojos se están abriendo.

¿Esperar el cambio ó provocar el cambio?

Es triste pero es verdad. Puedes pasarte una vida completa esperando que suceda algo, en la pasividad de una confianza en Dios mal entendida, y no recibir respuesta. Como esa generación del pueblo de Israel en el desierto que contempló de lejos la tierra prometida a la que jamás entró. Decimos que oramos y confiamos en Dios, sin darnos cuenta muchas veces  que estamos bien dormidos en nuestros laureles. Y es que los hijos de Dios hemos sido llamados a una ‘espera paciente’ que resulta vital que podamos comprender equilibradamente. Se trata de aprender a ser mansos y no  pusilánimes; de ser prudentes como palomas pero astutos como serpientes. (1)

Consideremos el ejemplo de aquella mujer que acaba de recibir la noticia tan anhelada de que está embarazada. La espera paciente de 9 meses no ocurre recostada sobre una hamaca, aunque tiene la opción de hacerlo y atenerse a las consecuencias. Ella se sabe a sí misma como la primer responsable del cuidado de su cuerpo, del cual depende el crecimiento de la criatura que está en su viente. Junto con el emocionado padre preparan todo lo necesario para que no falte nada para ese bebé al momento de su nacimiento. ¡Todo esto inicia aún sin haber visto físicamente ninguna evidencia del cuerpo del bebé!

Seguir esperando que el cambio ‘se dé’ en algún momento, es ser como aquellos padres que sabiendo que la fecha del nacimiento de su hijo se acerca,  se atienen a que algo ocurrirá en el último minuto. Ya dentro de la sala de labor, tienen la ilusión de que además de que su bebé nazca bien sanito (sin haber tenido cuidados prenatales),  alguien se asome por ahí con la cuna, la silla para el auto, la ropa que usará el bebé y todo lo demás. ¡Totalmente descabellado! ¿No es así? ¡La espera paciente es un proceso activo de FE!!!  Da el primer paso y atrévete a reconocer: TÚ ERES EL RESPONSABLE DE PROVOCAR EL CAMBIO.  ¿Cómo? Creyéndole a Dios y asumiendo tu parte en el proceso. No me mal entiendas.  ni tus argumentos ni tus estrategias van a cambiar a NADIE, pero  necesitas aceptar que has sido comisionado para representar a Dios en esta tierra, funcionando el factor que desencadena transformación. ¡Es tiempo de  tomar tu responsabilidad!  (2)

Temores…. ¡A la basura!

¡Qué fácil es tirarle la bolita a Dios y excusarnos diciendo que Él tiene Su tiempo! Esto es una verdad que usamos a nuestra conveniencia, cuando la realidad es que DIOS ESTÁ ESPERANDO POR TI, a que despiertes de tu sueño y puedas darte cuenta de la parte tan importante que tú juegas en el proceso de transformación de tu ser y de tu entorno.

En mi caso, he tenido que reconocer que muchas situaciones en mi vida, no cambiaron por mi falta de carácter, mi inmadurez y mi cobardía. Cada día descubro nuevos lotes de temor en mi corazón que  me han mantenido paralizada, pero al permitirle a Dios limpiarme, se han convertido en  en la oportunidad para seguir siendo transformada.  Toma en cuenta que la naturaleza carnal opera en base al temor y es por esto que necesitamos recibir la libertad que Cristo nos ha dado. Nadie puede ser un factor de cambio en bendición, si su fuente de operación es el miedo.

Mira, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo. Y en este paso, es preciso que puedas beber el antídoto que va a desactivar y eliminar por completo los indicios de temor que hay en tu ser: EL AMOR DE DIOS.  (3)  No dejes que la cobardía te engañe mi amigo. Culpar a otros es una máscara del miedo y el resentimiento, un temor inconsciente que busca protegerte a ti mismo de que te vuelvan a herir.  Sea cual sea tu situación, da el segundo paso y permítele a Dios entrar a esos lugares recónditos de tu corazón donde el temor se ha anidado y verás resurgir en ti,  al hijo de Dios que Él está en ti conformando. (4)

Vino nuevo en barricas nuevas

Conforme avanzo en permitir a Dios limpiarme de mis inseguridades, puedo darme cuenta de que sólo la nueva criatura en Cristo tiene el poder de generar nuevos escenarios y abrir nuevos horizontes para bendición. Facilitar que otros reciban gracia solo es posible cuando yo la he aceptado en mi propia vida. Checa esto: La vieja naturaleza – que opera en temor- se adapta al status quo, busca evitar la confrontación mateniendo una calma aparente ó por otro lado, trata de imponerse por la fuerza para mantener el orden y generar algún tipo de cambio. Sin embargo, la transformación solo es producto de una vida transformada.

Jesús explicó cómo ocurre el proceso diciendo: “El vino nuevo, se pone en odres nuevos”. (5)  Un odre viejo es la naturaleza humana con todas sus variaciones y facetas manifestadas en tu manera de pensar. A menos que permitas tu mente se renueve por la Palabra, no experimentarás transformación y por consiguiente, tampoco un  verdadero cambio en tu entorno; solo parches, paliativos inoperantes. Puedes seguir insistiendo con el hijo rebelde, seguir haciendo la lucha con el cónyuge que no cambia, intentando sobrellevar a ese jefe difícil  etc., el proceso de cambio inicia contigo, en tu manera de pensar. Así lo dice Dios.

Termino con esto: ¡Dios es eterno y por lo tanto Él vive a la vanguardia! De tal forma que los pensamientos obsoletos de una mente no renovada son un estorbo en tu desarrollo. (6)  No eches en saco roto estas verdades.  Es ubicado en esta realidad que serás sin duda, efectivo, proactivo y altamente productivo en facilitar transformación. ¡No te conformes con menos!

(1) Mateo 10:16  (2) 1a. Pedro 2:9  (3) 1a. Juan 4:18   (4) 1a Juan 4:16   (5) Mateo 5:17  (6) Romanos 12:2

¡No mas pruebas por favor!

Esta tarde recibí un correo electrónico con la siguiente pregunta: “Magnolia, ¿hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios?” Todos sin excepción hemos pasado por momentos en los que conscientemente o no nos hemos sentido abrumados por las circunstancias y no vemos la luz al final del tunel. Quise traer este asunto a mi blog porque la respuesta puede ayudar a más de uno (inlcuyéndome a mí!). Lo que quiero compartir contigo no es una perspectiva nueva para tus problemas, sino una provocación para que tu visión personal en medio de las pruebas sea transformada. De no ocurrir este proceso, permanecerás sobreviviendo a las dificultades cuando fuiste creado para triunfar y sobresalir por encima de cualquier reto.

 

Sí, es muy fácil exclamar: “¡Ooooleeeee!” cuando vemos el toro sentados desde las gradas, pero la cosa cambia cuando es a nosotros a quienes nos toca estar en el ruedo. Encontrar una vía de escape no es la solución, ni tampoco intentar desaparecer al novillo de la corrida. En este escenario, lo que en realidad tiene que ocurrir es que el carácter de “matador” sea forjado en ti, para desarrollar la faena con esplendor hasta dar la estocada final, que te llevará a otra corrida de toros en un nivel de mayor dificultad y gloria.*  Partiendo de esto, me atrevo a replantear la pregunta inicial. No se trata de “hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios”, sino ¿hasta cuándo voy yo a permitir que el carácter requerido sea conformado en mi ser para que yo viva en victoria permanente? ¡Uf, creo que esto cambia la cosa! ¿No es así? **

 

Buscar que las pruebas terminen es de humanos, yo también he estado ahí pidiéndole a Dios un “descanso” :D . Sin embargo, las pruebas no han dejado de venir y me he convencido de que orar así está fuera de contexto. Se trata entonces, de ser transformados y comprobar el poder de Dios EN y A TRAVÉS de nuestras vidas. Así que si hemos recibido la adopción y somos Sus hijos, está de por medio el pacto que ha hecho con nosotros de no solo poner sus leyes en nuestras mentes, sino también de escribirlas en nuestro corazón. El compromiso que ha hecho contigo es de hacer que Su Palabra sea carne en ti (no solo que te la sepas de memoria) y el proceso aunque resulte doloroso, producirá fruto apacible de justicia que es el carácter de UN HIJO.

 

No me mal entiendas, el Padre no te quiere en un tormento constante para que aprendas a hacer Su voluntad. Muy al contrario, lo que Él desea para ti es que pruebes y compruebes la victoria eterna que compró para ti en Cristo. En Su visión no hay problema, tras problema, sino victoria tras victoria y  éxito tras éxito en todas las áreas de tu vida. ***

 

De tal forma que me atrevo a responder la pregunta inicial con otras preguntas. Mi intención no es darte una receta para tus conflictos  sino desatar la reflexión sobre este asunto para que lo puedas procesarlo conversando con tu Papá que siempre te escucha.

 

1. ¿Quién es responsable de tu vida hoy?

Si lo que estás pensando es la mismo que yo, entonces coincidimos en que no estamos en un barco a la deriva. En lo bueno que me sucede, en los errores que cometo y hasta en las condiciones adversas que no comprendo, tengo quien dé la cara por mí. Yo no soy cualquier persona, soy Su hijo amado.  (Isaías 43:1-4)

 

2. ¿Qué propósito tienen estas y cada una de las circunstancias que vienen a tu vida?

La tendencia natural de nuestra lógica nos lleva a buscar una razón a lo que nos ocurre. En ese laberinto solemos perdernos muchos de nosotros y hasta caer en depresión al no encontrar respuestas concretas. Por otro lado, buscar  comprender el propósito de Dios para el que esas situaciones están frente a ti te posiciona en una perspectiva de HIJO que te permitirá dar inicio al proceso de tu transformación.  (Rom. 8:28)

 

3. ¿Vas a permitirle a Dios transformarte?

Dios te ha llamado a que seas Su hijo y lo que se requiere de ti es tu disposición para que seas conformado. Las pruebas por sí mismas, no transforman a nadie; es Su Palabra la que como espada de dos filos penetra hasta partir el alma y el espíritu. Así que no se trata solo de decir que SI, sino de participar conscientemente en el proceso que va a implementar que se forje en ti el carácter de Cristo.  (Juan 1:12)

 

“Padre:

Aunque no comprenda lo que está ocurriendo a mi alrededor, yo te creo y te reconozco como el responsable de mi vida. Gracias por ayudarme a ver que no eres tú el que produce los problemas pero eres quien está presente para salvarme y asegurar que yo tenga éxito.   Confieso que mi perspectiva de las pruebas no ha sido la correcta y esto ha provocado desgaste y cansancio en mi ser. Quiero ser transformado y que cada circunstancia que enfrento cumpla tu propósito de conformar en mi a UN HIJO.  En Cristo Jesús. Amén”.

 

*Juan 16:33

** Romanos 12:2

**Salmos 84:7;  Romanos 8:37

 

 

 

El Poder de Su Amor

Recuerdo que una noche mientras preparaba a mis hijas para dormir y las acostaba en su cama, una de ellas me hizo una pregunta. Me dijo: “Mami, si una niña recibió a Jesús cuando era pequeña, pero que ahora ha crecido y entendido más que el amor de Dios es grande, ¿puede volver a recibirlo en su corazón?” Me detuve por unos instantes para pensar mi respuesta, mientras me sentaba junto a ella. Entonces le dije: “Si esa niña está dispuesta a recibir…. ¡Claro que sí!” Aproveché esos minutos para ayudarle a ver la necesidad que tenemos como hijos de Dios de RECIBIR conscientemente todo lo que el Padre nos ofrece. Fue así como Mariana terminó por descubrir que la niña de la que hablábamos era ella misma. Mi hija había aceptado a Jesús como Su Salvador cuando tenía cuatro años, pero ahora tenía nueve y ella estaba visualizando el amor de Dios para ella en otra dimensión.

 

Al mirar su disposición, le propuse: “¿Quieres que oremos juntas?”. Ella aceptó gustosa. Esa noche tuve el honor de guiar a mi hija para recibir no solo a Jesús como Su Salvador, sino para recibir ese amor tan grande del Padre por nosotros. Mi corazón se derretía al ver la sencillez con la que ella aceptaba lo que Dios nos ha dado y me fui a mi recámara flotando literalmente de emoción y gozo. La realidad es que yo no le enseñé algo a mi hija esa noche, mas bien fui yo la que aprendió una inolvidable lección: Haciéndome como un niño es como puedo accesar y poseer toda la herencia que mi Padre ha dispuesto para mí.

 

Dejémonos de complicaciones

Si hay algo inherente a la naturaleza de un niño, es que para este es fácil CONFIAR y CREER. Mi hija podía darse cuenta que antes había aceptado algo que no comprendía del todo, pero que ahora podía VER. Lo que ella anhelaba saber esa noche era ¿qué sigue? ¿De qué se trata cuando descubro algo nuevo del carácter y la vida de Dios en relación conmigo? Cuando platicamos, ella pudo mirar la respuesta y simplemente dio el paso.

Dios ha hecho la parte difícil dándonos a Jesús; la parte simple es la que nos corresponde a nosotros: RECIBIR Y ABRAZAR HOY LO QUE EL PADRE NOS DA. No vale la pena desgastarnos tratando de lograr algo por lo que Dios ha pagado YA. ¡Ubícate y atrévete a aceptar que eres amado!

 

“Pero… pero… y más peros…”.

Si hay algo de lo que estamos en necesidad de vaciarnos es de la cantidad de “PEROs” que le ponemos a Dios para no dejarnos amar. Un niño sencillamente se DEJA QUERER Y PUNTO. Es increíble la resistencia que somos capaces de interponer frente al amor de Dios; bajar la guardia de nuestros razonamientos y argumentos nos resulta muchas veces tan difícil. Yo he descubierto vez tras vez, que a pesar del montón de errores y de incredulidad que en muchas ocasiones puedo encontrar dentro de mí, ¡Él me sigue amando! y conforme me atrevo a reconocer que Su amor no está sujeto a lo que fui antes, ni a lo que vivo en mis circunstancias presentes,   soy liberada y desarmada de temores y engaños que limitan mi existencia.

 

Ríndete y ven a Jesús como un niño

El amor de Dios es dinamita pura; es la carga que depositada en tu interior desatará la explosión de la transformación de tu ser en cualquier momento.  Ahora ¿dónde está el detonador de todo esto?  EN TU ELECCIÓN.  Puedes escoger rendirte ó seguir huyendo, permitir que te inunde ó rehusarte, aceptar que eres amado a pesar de tus fallas ó excusarte y culpar a otros.  Esto no tiene nada que ver con cuánto sabes de la Biblia, ni de cuántos años tienes de creyente, sino con tu decisión para ACEPTAR que Él te ama y que en Su agenda tú ocupas el primer lugar.  Tómate un minuto y ríndete ahí donde estás ahora. Acércate a Dios tal como un niño, sin prejuicios, sin vergüenzas, sin recelos y sin temores; lo que encontrarás es el corazón del Padre  esperando por ti. Sin lugar a dudas,¡Él no te rechazará!

No te conformes con solo decir “Dios me ama”. Sumérgete, empápate y comprueba personalmente EL PODER DE SU AMOR.

 

Lecturas sugeridas:

Mateo 18:1-3

Salmos 22:9

Jeremías 31:3

Juan 6:37

 

 

Dios jamás te abandonará

¿Cómo responder cuando de repente tus planes cambian de manera que no esperabas? ¿Qué hacer frente a esas circunstancias que se salen de nuestro control? Estar preparado para enfrentar las contingencias con éxito es una de las virtudes del carácter que Dios está anhelando formar en cada uno de sus hijos. No se trata de que estemos a la expectativa de lo negativo, sino que tengamos  el aplomo y el temple  para permanecer inconmovibles en aquello que hemos creído, tal como Jesús, nuestro Hermano Mayor.

Se dice facil, pero vivir esta verdad es a veces un reto. Una cosa es decirle a Dios “Tus planes son mejores que los míos” y otra muy distinta es poder ponerlo en práctica, expresándole nuestra fe sin palabras. ¿Es Dios solo tu Dios cuando las cosas marchan como tú quieres? Son esos momentos de “prueba” en los que sale a relucir lo que hay verdaderamente en lo profundo de nuestro corazón y podemos decidir permitirle a Él intervenir en nuestras vidas.  Yo no sé qué estés pasando tú en este tiempo, pero a mí me cambiaron los planes por aquí súbitamente y he estado meditando esto que ahora te comparto. Considera estas tres preguntas:

 

1. ¿Estás dispuesto a permitir que Dios desarme tus expectativas para llenarte de las suyas?

Las circunstancias pueden tomarte por sorpresa a ti, pero a tu Padre Celestial jamás. Él sabe bien lo que anhelas, pero también conoce el tiempo perfecto para que estas cosas se vean realizadas en ti. De tal forma que, es preciso que  podamos sincronizar nuestra agenda interior, la agenda de nuestro corazón con la agenda del corazón de Dios. La vieja naturaleza que aún puede estar vigente en nosotros, NO será nunca la fuente de la cual Dios va a fluir para bendición y por esto es determinante que participemos voluntariamente en la transformación de nuestro ser.  El Padre te ha llamado para que seas Su hijo, y su propósito es que lo que hoy atraviesas resulte en que aprendas a pensar como HIJO, a sentir como un hijo de Dios siente y a responder como tal.  Deja los odres viejos atrás…. ¡Dios derrama vino nuevo en odres nuevos!

 

2. ¿Está tu corazón aferrado a la promesa ó al Dios de la promesa?

No me respondas a mí, medita esto con tu Padre y permítele a Él ayudarte a ver la realidad de tu interior. Quizá lo que te sucedió cae en la categoría de “¡ESO FUE INJUSTO!”, pero es precisamente ahí donde nuestra mente necesita renovarse. Piensa que si Dios lo prometió ¿quién lo va a estorbar? No hay poder humano que pueda interferir para que Él cumpla Su Palabra, pero tu incredulidad puede negarle a Él la oportunidad de intervenir en tu situación. No te inquietes ni te abrumes cuando te sientas provocado por las circunstancias.  ¡La fe se prueba con FUEGO! Haz a Dios responsable de tu ser y permite que Él se haga cargo de poner las cosas en Su lugar. Deja que tu Padre siga siendo tu Padre aún en aquello que no comprendes y no trates por tus propios medios de manipular que las cosas sucedan como tú pensabas. ¡Aquél que comenzó la buena obra en ti, es fiel para completarla!

 

3. ¿Estás dispuesto a mirar lo que hay detrás del muro ó seguirás lamentando lo que tienes frente a este?

Te aseguro que estas últimas semanas me han dado muchas razones para sentarme de este lado de la barda y hacer de esto el muro de mis lamentos; pero he decidido no quedarme ahí por nada. Esa actitud no corresponde a mi identidad, no tiene nada que ver con mi naturaleza en Dios y no voy a participar de negarle a mi Padre la ocasión para que intervenga sobrenaturalmente ordenando mis pasos. ¡Le doy gracias a Dios por Sus planes que son mejores que los míos! No le doy gracias POR lo que pasó, le doy gracias EN MEDIO DE LO QUE ME SUCEDE por todas las maravillas que Él ha hecho y que seguirá haciendo. ¡Esta convicción me ha llenado de SU GOZO y ha sido la fuente de mi FORTALEZA! Recuerda que Dios no prometió darnos la explicación de todo lo que nos ocurre, pero sí ha dado Su Palabra para que cuales sean las circunstancias, estas trabajen para nuestro bien.

Te animo a que le expreses a Dios esto que yo misma le he dicho ya:

“Padre, gracias por amarme tanto y jamás abandonarme en los tiempos de prueba, aún a pesar de mis fallas y mis errores. Es un gozo darme cuenta de que no son mis sentimientos ni las circunstancias los que dictan mi relación contigo sino la Verdad de quien yo soy en ti. Hoy decido CREERTE y me vacío de todo indicio de incredulidad y temor en mi corazón para descubrir lo que has preparado para mí. Me presto para que tu Gobierno se establezca  y sea hecha en MÍ tu voluntad. En Jesús. Amén.”

Lecturas sugeridas:

Isaías 43:13

1a. Pedro 1:6-8

2a. Timoteo 2:12-14