Rompiendo viejos esquemas

Hay tantas cosas que quisiéramos que cambiaran a nuestro alrededor, mas sin embargo con el paso del tiempo llegamos a convencernos de que no hay forma de provocar alguna diferencia. Te has esmerado, lo has intentado todo – yo lo sé -, y a pesar de esto no has visto los resultados que esperas. Es normal que te sientas frustrado, pero no tienes que quedarte ahí.
La fórmula para el cambio en tu entorno está dentro de ti. Sí, has leído bien. La verdadera transformación comienza en lo profundo de tu ser ( no en los demás ). En estos últimos meses he estado descubriendo un par de aspectos que literalmente desencadenan una explosión atómica en aquellas áreas que se resisten al cambio ¿Para qué tanto brinco estando el piso tan parejo? me pregunto yo. He estado equivocada por mucho tiempo y voy a compartir contigo la realidad a la que mis ojos se están abriendo.
¿Esperar el cambio ó provocar el cambio?
Es triste pero es verdad. Puedes pasarte una vida completa esperando que suceda algo, en la pasividad de una confianza en Dios mal entendida, y no recibir respuesta. Como esa generación del pueblo de Israel en el desierto que contempló de lejos la tierra prometida a la que jamás entró. Decimos que oramos y confiamos en Dios, sin darnos cuenta muchas veces que estamos bien dormidos en nuestros laureles. Y es que los hijos de Dios hemos sido llamados a una ‘espera paciente’ que resulta vital que podamos comprender equilibradamente. Se trata de aprender a ser mansos y no pusilánimes; de ser prudentes como palomas pero astutos como serpientes. (1)
Consideremos el ejemplo de aquella mujer que acaba de recibir la noticia tan anhelada de que está embarazada. La espera paciente de 9 meses no ocurre recostada sobre una hamaca, aunque tiene la opción de hacerlo y atenerse a las consecuencias. Ella se sabe a sí misma como la primer responsable del cuidado de su cuerpo, del cual depende el crecimiento de la criatura que está en su viente. Junto con el emocionado padre preparan todo lo necesario para que no falte nada para ese bebé al momento de su nacimiento. ¡Todo esto inicia aún sin haber visto físicamente ninguna evidencia del cuerpo del bebé!
Seguir esperando que el cambio ‘se dé’ en algún momento, es ser como aquellos padres que sabiendo que la fecha del nacimiento de su hijo se acerca, se atienen a que algo ocurrirá en el último minuto. Ya dentro de la sala de labor, tienen la ilusión de que además de que su bebé nazca bien sanito (sin haber tenido cuidados prenatales), alguien se asome por ahí con la cuna, la silla para el auto, la ropa que usará el bebé y todo lo demás. ¡Totalmente descabellado! ¿No es así? ¡La espera paciente es un proceso activo de FE!!! Da el primer paso y atrévete a reconocer: TÚ ERES EL RESPONSABLE DE PROVOCAR EL CAMBIO. ¿Cómo? Creyéndole a Dios y asumiendo tu parte en el proceso. No me mal entiendas. ni tus argumentos ni tus estrategias van a cambiar a NADIE, pero necesitas aceptar que has sido comisionado para representar a Dios en esta tierra, funcionando el factor que desencadena transformación. ¡Es tiempo de tomar tu responsabilidad! (2)
Temores…. ¡A la basura!
¡Qué fácil es tirarle la bolita a Dios y excusarnos diciendo que Él tiene Su tiempo! Esto es una verdad que usamos a nuestra conveniencia, cuando la realidad es que DIOS ESTÁ ESPERANDO POR TI, a que despiertes de tu sueño y puedas darte cuenta de la parte tan importante que tú juegas en el proceso de transformación de tu ser y de tu entorno.
En mi caso, he tenido que reconocer que muchas situaciones en mi vida, no cambiaron por mi falta de carácter, mi inmadurez y mi cobardía. Cada día descubro nuevos lotes de temor en mi corazón que me han mantenido paralizada, pero al permitirle a Dios limpiarme, se han convertido en en la oportunidad para seguir siendo transformada. Toma en cuenta que la naturaleza carnal opera en base al temor y es por esto que necesitamos recibir la libertad que Cristo nos ha dado. Nadie puede ser un factor de cambio en bendición, si su fuente de operación es el miedo.
Mira, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo. Y en este paso, es preciso que puedas beber el antídoto que va a desactivar y eliminar por completo los indicios de temor que hay en tu ser: EL AMOR DE DIOS. (3) No dejes que la cobardía te engañe mi amigo. Culpar a otros es una máscara del miedo y el resentimiento, un temor inconsciente que busca protegerte a ti mismo de que te vuelvan a herir. Sea cual sea tu situación, da el segundo paso y permítele a Dios entrar a esos lugares recónditos de tu corazón donde el temor se ha anidado y verás resurgir en ti, al hijo de Dios que Él está en ti conformando. (4)
Vino nuevo en barricas nuevas
Conforme avanzo en permitir a Dios limpiarme de mis inseguridades, puedo darme cuenta de que sólo la nueva criatura en Cristo tiene el poder de generar nuevos escenarios y abrir nuevos horizontes para bendición. Facilitar que otros reciban gracia solo es posible cuando yo la he aceptado en mi propia vida. Checa esto: La vieja naturaleza – que opera en temor- se adapta al status quo, busca evitar la confrontación mateniendo una calma aparente ó por otro lado, trata de imponerse por la fuerza para mantener el orden y generar algún tipo de cambio. Sin embargo, la transformación solo es producto de una vida transformada.
Jesús explicó cómo ocurre el proceso diciendo: “El vino nuevo, se pone en odres nuevos”. (5) Un odre viejo es la naturaleza humana con todas sus variaciones y facetas manifestadas en tu manera de pensar. A menos que permitas tu mente se renueve por la Palabra, no experimentarás transformación y por consiguiente, tampoco un verdadero cambio en tu entorno; solo parches, paliativos inoperantes. Puedes seguir insistiendo con el hijo rebelde, seguir haciendo la lucha con el cónyuge que no cambia, intentando sobrellevar a ese jefe difícil etc., el proceso de cambio inicia contigo, en tu manera de pensar. Así lo dice Dios.
Termino con esto: ¡Dios es eterno y por lo tanto Él vive a la vanguardia! De tal forma que los pensamientos obsoletos de una mente no renovada son un estorbo en tu desarrollo. (6) No eches en saco roto estas verdades. Es ubicado en esta realidad que serás sin duda, efectivo, proactivo y altamente productivo en facilitar transformación. ¡No te conformes con menos!
(1) Mateo 10:16 (2) 1a. Pedro 2:9 (3) 1a. Juan 4:18 (4) 1a Juan 4:16 (5) Mateo 5:17 (6) Romanos 12:2
Cuando el pasado toca a tu puerta….
Te encuentras con una situación que te resulta familiar. No es nada agradable volver a verla, pero la tienes frente a ti con un mensaje: “Nada de lo que has hecho hasta ahora ha valido la pena. Como ves, todo sigue igual”. Este personaje se llama: EL PASADO. Pensabas que habías avanzado, que las cosas estaban mejorando y de repente …¡zas!…. Las condiciones se voltean y pareces encontrarte igual ó peor que al principio. ¿Qué hacer en estos casos? Permíteme compartir contigo una manera eficaz de responder a estos eventos y sobreponerte a la frustración y el desánimo.
1o. No te dejes engañar: El pasado es PASADO.
Si le permites al pasado atormentar tu presente es porque tú le das esa oportunidad. En el proceso de transformación y regeneración que vivimos los hijos de Dios, vamos a enfrentar ‘bemoles’; si los interpretamos como ‘retrocesos’ estaremos tomando una perspectiva meramente humana desconectada de lo que ve nuestro Padre Celestial. Si nos dejamos arrastrar por esa perspectiva distorsionada, seremos provocados a reaccionar negativamente complicando las cosas. Sin embargo, si nos atrevemos a considerar la “crisis” como una ocasión para ver a Dios intervenir reforzando, reafirmando, consolidando Su obra y propósito en la vida de los implicados, estaremos disponiéndonos para ser un canal de gracia, amor y perdón en medio de esos eventos en particular y para todos los que haya que enfrentar.
Piensa en Pedro, el discípulo de Jesús. Después de caminar tanto tiempo con el Maestro, le niega y riega la sopa no una vez…. sino TRES. ¿Cómo interpretó esto Jesús? ¿Como un retroceso que lo descepcionó? ¡No, en lo absoluto! Yo no veo por ningún lado a un Jesús frustrado, ni tampoco lo encuentro restregándole en cara la recaída con su temperamento ó reclamándole la traición. De hecho, Jesús se le apareció después de resucitar para conversar con Él y checa el dato: ¡Vino a hablarle de amor! El Pedro que vemos después de esos acontecimientos es una nueva persona, un individuo que ahora está en el punto adecuado para iniciar el ministerio para el cual ha sido llamado. *
2o. Procesa las ofensas correctamente.
¿Me vienen con las cosas de antes y me piden que no me ofenda??? Dios no te está pidiendo que te esfuerzes en perdonar sino que comprendas el verdadero sentido de la palabra. Él estableció un lugar eterno para las fallas y faltas de toda la humanidad donde fueron pagadas una vez y para siempre: En la cruz. La vida de Jesucristo fue el precio que saldó la deuda. Antes de tratar cualquier asunto, de intentar moverte para decir ó hacer algo en la crisis, primero asegúrate de que en tu corazón has procesado el enojo, la decepción y el dolor causado viniendo a la cruz de Cristo. Aquí no se trata de si tú perdonas o no porque ¡Dios ya perdonó todo el pecado del mundo! La cosa es si estás dispuesto a recibir el pago de la vida de Cristo por tus ofensas.
La amargura y el resentimiento no son un buen compañero cuando de resolver proactivamente una situación se trata. Al contrario, las complica por completo. No perdonar es como tomarse el veneno y esperar que la otra persona se muera. ¿Que el ofensor no merece tu perdón? ¡Claro que no! Te pregunto: ¿Acaso tú merecías recibir la gracia y misericordia que encontraste en Dios? Ahora es tiempo: ¡Da de gracia lo que de gracia recibiste!
3o. Calladito, te ves más bonito.
Nuestro razonamiento nos dice que hay que discutir y sermonear para ponerle un alto a lo que está sucediendo. Decimos: Si no, ¿quién lo va hacer? ¿No es así? Ahora, toma en cuenta esto. Esa actitud reactiva solo desencadenará otras actitudes reactivas como respuesta. Un mar de arenas movedizas es lo que creamos al operar de esta manera. De ninguna manera estoy diciendo que te hagas de la vista gorda ó que te tragues tus palabras eternamente, pero sí te digo que necesitas esperar en Dios para que Él te de el momento oportuno para tratar la situación. Solo el Espíritu Santo puede traer convicción al corazón de una persona. ¡Tú no puedes tomar el lugar que a Él le corresponde! Lo que sí puedes hacer es aprender a colaborar y funcionar en unidad con Él para bendición. Si te dispones, Dios te dará la gracia para esperar reconociendo que Él es responsable de completar la obra que ha iniciado en las vidas de los implicados.**
Los muros de Jericó cayeron usando un arma fuera de toda lógica humana: El silencio. Por seis días el pueblo de Israel caminó alrededor de la ciudad amurallada sin decir palabra y en el séptimo día recibieron la orden de gritar. En ese tiempo de quietud Dios estaba trabajando en el corazón de ellos y preparándolos para el momento de expresar lo que Él les ordenaría. ¿Se trata entonces de que te muerdas la lengua? Más bien se trata de que te inviertas hablándole a Dios con respecto a la situación, que pases tiempo intercediendo y presentando el caso ante la corte celestial. Es ahí ante el trono de gracia, donde encontramos oportuno socorro. Cuando Dios abra la puerta, hablarás acertadamente como dice Proverbios: “La palabra a su tiempo ¡Cuán buena es!”***
No eches esto en saco roto. Conocer estas verdades y aplicarlas en mi vida familiar y laboral han sido la clave para hacer de cada crisis un manantial de misericordia y perdón que nos permite seguir creciendo hasta llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.
El pasado es cosa del ayer. ¡Hoy soy una nueva criatura en Cristo!
**Fil. 1:6
***Prov. 15:23
Dios jamás te abandonará
¿Cómo responder cuando de repente tus planes cambian de manera que no esperabas? ¿Qué hacer frente a esas circunstancias que se salen de nuestro control? Estar preparado para enfrentar las contingencias con éxito es una de las virtudes del carácter que Dios está anhelando formar en cada uno de sus hijos. No se trata de que estemos a la expectativa de lo negativo, sino que tengamos el aplomo y el temple para permanecer inconmovibles en aquello que hemos creído, tal como Jesús, nuestro Hermano Mayor.
Se dice facil, pero vivir esta verdad es a veces un reto. Una cosa es decirle a Dios “Tus planes son mejores que los míos” y otra muy distinta es poder ponerlo en práctica, expresándole nuestra fe sin palabras. ¿Es Dios solo tu Dios cuando las cosas marchan como tú quieres? Son esos momentos de “prueba” en los que sale a relucir lo que hay verdaderamente en lo profundo de nuestro corazón y podemos decidir permitirle a Él intervenir en nuestras vidas. Yo no sé qué estés pasando tú en este tiempo, pero a mí me cambiaron los planes por aquí súbitamente y he estado meditando esto que ahora te comparto. Considera estas tres preguntas:
1. ¿Estás dispuesto a permitir que Dios desarme tus expectativas para llenarte de las suyas?
Las circunstancias pueden tomarte por sorpresa a ti, pero a tu Padre Celestial jamás. Él sabe bien lo que anhelas, pero también conoce el tiempo perfecto para que estas cosas se vean realizadas en ti. De tal forma que, es preciso que podamos sincronizar nuestra agenda interior, la agenda de nuestro corazón con la agenda del corazón de Dios. La vieja naturaleza que aún puede estar vigente en nosotros, NO será nunca la fuente de la cual Dios va a fluir para bendición y por esto es determinante que participemos voluntariamente en la transformación de nuestro ser. El Padre te ha llamado para que seas Su hijo, y su propósito es que lo que hoy atraviesas resulte en que aprendas a pensar como HIJO, a sentir como un hijo de Dios siente y a responder como tal. Deja los odres viejos atrás…. ¡Dios derrama vino nuevo en odres nuevos!
2. ¿Está tu corazón aferrado a la promesa ó al Dios de la promesa?
No me respondas a mí, medita esto con tu Padre y permítele a Él ayudarte a ver la realidad de tu interior. Quizá lo que te sucedió cae en la categoría de “¡ESO FUE INJUSTO!”, pero es precisamente ahí donde nuestra mente necesita renovarse. Piensa que si Dios lo prometió ¿quién lo va a estorbar? No hay poder humano que pueda interferir para que Él cumpla Su Palabra, pero tu incredulidad puede negarle a Él la oportunidad de intervenir en tu situación. No te inquietes ni te abrumes cuando te sientas provocado por las circunstancias. ¡La fe se prueba con FUEGO! Haz a Dios responsable de tu ser y permite que Él se haga cargo de poner las cosas en Su lugar. Deja que tu Padre siga siendo tu Padre aún en aquello que no comprendes y no trates por tus propios medios de manipular que las cosas sucedan como tú pensabas. ¡Aquél que comenzó la buena obra en ti, es fiel para completarla!
3. ¿Estás dispuesto a mirar lo que hay detrás del muro ó seguirás lamentando lo que tienes frente a este?
Te aseguro que estas últimas semanas me han dado muchas razones para sentarme de este lado de la barda y hacer de esto el muro de mis lamentos; pero he decidido no quedarme ahí por nada. Esa actitud no corresponde a mi identidad, no tiene nada que ver con mi naturaleza en Dios y no voy a participar de negarle a mi Padre la ocasión para que intervenga sobrenaturalmente ordenando mis pasos. ¡Le doy gracias a Dios por Sus planes que son mejores que los míos! No le doy gracias POR lo que pasó, le doy gracias EN MEDIO DE LO QUE ME SUCEDE por todas las maravillas que Él ha hecho y que seguirá haciendo. ¡Esta convicción me ha llenado de SU GOZO y ha sido la fuente de mi FORTALEZA! Recuerda que Dios no prometió darnos la explicación de todo lo que nos ocurre, pero sí ha dado Su Palabra para que cuales sean las circunstancias, estas trabajen para nuestro bien.
Te animo a que le expreses a Dios esto que yo misma le he dicho ya:
“Padre, gracias por amarme tanto y jamás abandonarme en los tiempos de prueba, aún a pesar de mis fallas y mis errores. Es un gozo darme cuenta de que no son mis sentimientos ni las circunstancias los que dictan mi relación contigo sino la Verdad de quien yo soy en ti. Hoy decido CREERTE y me vacío de todo indicio de incredulidad y temor en mi corazón para descubrir lo que has preparado para mí. Me presto para que tu Gobierno se establezca y sea hecha en MÍ tu voluntad. En Jesús. Amén.”
Lecturas sugeridas:
La Oración sin Respuesta….
¿Que esa situación no resultó en lo que esperabas después de invertir tanto tiempo, dinero y esfuerzo? Sí, yo he estado ahí. Pareciera como que Dios no escuchó bien lo que le pediste, sin embargo, las cosas no son así porque esta es su promesa, que sus ojos están sobre los justos y sus oídos atentos al clamor de ellos. Pasé varios meses orando por un asunto que finalmente no se concretó, al menos no en el tiempo que yo pensaba, y aunque de repente me invadió la frustración después me ha inundado una paz incomprensible que ahora comparto contigo, que me hace confiar en que nada, absolutamente nada en mi vida está fuera del control de Dios.
No te confundas. La oración no se trata de que Dios llene nuestras expectativas, sino de permanecer conectados a la Fuente de Amor y Poder para permitir que Su voluntad sea hecha EN y A TRAVÉS de nuestras vidas.
No te conformes con menos. Él te ha llamado hijo, heredero y co-heredero con Cristo, y son Sus promesas las que definen detalladamente en qué consiste la herencia que hoy necesitas tomar en posesión.
No te alteres por nada ni por nadie. Recuerda que no son las circunstancias las que definen tu identidad, ni tampoco tu destino. *Ser mas que vencedor* es mucho más que una bonita frase, es una realidad divina a la que como HIJO de Dios puedes accesar si tan solo permites la transformación de tu manera de pensar. ¡Este es el momento para permitirle a tu Padre Celestial intervenir en tu corazón!
¡Checa este video que me hizo reflexionar! Dios SI me ha contestado y he determinado hacer a mi Papá responsable de los resultados de este acontecimiento y de los que están por venir:
Referencias:
Salmos 34:15
Isaías 55:7-9
Romanos 8:28
Un correo electrónico para Dios
¿Te imaginas qué hubiera sucedido si el salmista David hubiera tenido acceso al correo electrónico en su tiempo? Yo sólo sé que en los momentos de mayor dificultad, él se atrevió a expresarle al Señor su amor y su devoción escribiendo poemas y canciones que salían de lo más profundo de su corazón usando los medios que tenía a su alcance.Hace unos años, pasando por un desierto en el que no entendía lo que sucedía, tomé la decisión de hacer un compromiso con Dios y creerle a pesar de las circunstancias. En esos días de confusión, escribí este correo electrónico dirigido a quien siempre permanece fiel, aunque nosotros no lo seamos en esa misma dimensión.
Lo mejor del asunto, es que su dirección de correo electrónico no es exclusiva de nadie y está abierta para todo aquél que con un corazón sencillo se acerca. ¿Que si Dios recibió mi correo? ¡Vaya que sí lo hizo! Estuvo ahí conmigo y como dice el Salmo 40…. “se inclinó a mí y oyó mi clamor, me hizo sacar del pozo de la desesperación…. puso mis pies sobre peña y enderzó mis pasos”. Las cosas no se arreglaron de la noche a la mañana, pero el proceso fue una maravillosa oportunidad para conocerle como MI DIOS, como MI PADRE.
Si quieres puedes hacerlo tú también. Te invito a que te unas conmigo a decir estas sencillas palabras, que se convirtieron en el ancla de mi vida, cuando sentía que mi barca podía naufragar. Dios intervino de acuerdo a sus promesas, y está presto para hacerlo por ti también, si tú le das esa oportunidad.
——
Amado Padre:
¡Qué enorme gozo es el saber que mis palabras llegan a ti en el mismo momento en que salen de lo profundo de mi corazón! y más aún por la seguridad de que puedo contar con tu respuesta aún antes de expresarte mi petición. ¿Sabes? No existe fuera de ti quien me conozca como tú lo haces. Me viste aún antes de nacer, y entretejiste cada parte de mi cuerpo en lo secreto soplando sobre mí tu aliento de vida.
En todo tiempo estás presente rodeándome, para llevarme a disfrutar de la bendición que se esconde detrás de cada situación que enfrento y hacerme así, capaz de comprender la plenitud de tu amor por mí que sobrepasa cualquier razonamiento o justificación. ¡Cuántas cosas pretenden convencerme de lo contrario!!! Dificultad, ansiedad, aprietos, peligro, dolor, pero tu poder se hace fuerte en mi debilidad, y al sentirme desmayar me llevas a la Roca que es más alta que yo. Allí vendas mis heridas y aumentas mis fuerzas, llenando mi copa hasta rebosar. De esta manera, puedo estar firme sobre mis pasos y andar en tu voluntad con la confianza de que mi competencia proviene de ti.
Es para ti, por ti y en ti, que vivo, soy y me muevo porque únicamente en tu presencia puedo saberme completa. Te has convertido en el sitio ideal de mi existencia y todas las cosas me son posibles cuando me atrevo a permanecer revestida de la nueva criatura que has conformado en mi ser.
No traigo más a mi memoria lo que ocurrió en el pasado, ni me desgasto en el recuento de las cosas antiguas, sino que olvidando lo que queda atrás me extiendo hacia lo que está adelante; prosigo a la meta de crecer y madurar a la estatura del varón perfecto. Cada día me retas a dejar a un lado todo el peso que me asedia para correr con paciencia esta carrera, no mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven porque éstas son eternas. Eres para mí un escudo alrededor, y el que levanta mi cabeza para que ponga mi visión y perspectiva de vida EN Jesús, tu Hijo. Todo lo veo tan distinto desde ahí, pues entiendo que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que ha de manifestarse y que este leve padecimiento momentáneo producirá con toda certeza en mi ser un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Me pregunto una y otra vez, ¿quién soy yo…..? ¿quién soy yo para que me tengas en tu memoria y cada mañana me visites? Al segundo me contestas que no por mi propia justicia sino por tu misericordia, me adoptaste, me redimiste, me hiciste tu hija, me has llamado amiga y no sierva, compartiendo conmigo tu herencia y dándome una posición juntamente con Cristo en los lugares celestes. Que lo has dado todo, te diste completo una vez y para siempre, en un sacrifico perfecto, único y suficiente que comprueba que el amor consiste no en que yo te haya amado a ti, sino en que tú… me amaste a mí primero.
Tú has vencido y me has hecho más que vencedora, por lo cual estoy segura, que nada, absolutamente nada …….podrá separarme de tu maravilloso amor.
Tu hija que te ama,






