El embarazo en adolescentes, ¿una epidemia remediable?
Estimados amigos de Soy La Buena Semilla:
Les invito a que visiten mi nuevo blog “Expresión Pro Vida”, donde estaré tratando temás de interés como el aborto, el embarazo en adolescentes, la educación sexual, etc. Sus opiniones y comentarios serán de gran ayuda para muchos otros lectores.
http://expresionprovida.wordpress.com
Aquí les comparto la primera nota. Espero verles también allá. ¡Bendiciones!
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“¡Estoy embarazada!… Mis papás me van a matar”. Esta es la frase que se repite con mayor frecuencia dentro de los cubículos de consejería que comparto con jovencitas entre los 15 y los 18 años que confirman la noticia de que están esperando un hijo. Mientras llevo a cabo la entrevista, encuentro un factor común en el 90% de estas chicas que llama mi atención: La relación entre padres e hijos está seriamente deteriorada ó ausente. Muchas de ellas me platican los detalles de la poca ó nula comunicación que tienen con sus progenitores y el escenario de una familia disfuncional emerge detrás de la presente situación.
Lo más difícil del caso, es que estas jovencitas tienden a seguir un esquema de varios embarazos posteriores a este sin haber cumplido siquiera los 20 años. El número de embarazos no deseados aumenta y con ello el índice de abortos. La pregunta que surge en mi mente es: ¿Y dónde están los padres de estas niñas? No digo esto de ninguna manera juzgándoles; yo misma soy mamá de dos chicas adolescentes quienes están creciendo y tomando sus propias decisiones cada día. Ver la distancia que existe entre las adolescentes embarazadas y sus padres me hace reflexionar y considerar qué estoy haciendo yo misma en casa.
La cara de la moneda que yo veo directamente es la que viven las mujeres, pues son ellas quienes acuden al Centro de Embarazos en busca de ayuda, pero ¿qué de los varones, padres de estos bebés? Ellos tiene su cuota de responsabilidad en el caso. El embarazo en adolescentes no se trata de un problema aislado, es un asunto complejo pero que tiene solución. Y es que en la actualidad existe una generación que ha perdido el sentido de dirección. Una de las razones es la carencia ó ausencia de modelos de conducta, esto es padres que ignoran ó pasan inadvertidos su verdadera responsabilidad.
Recuerdo que hace tiempo, leí un artículo que explicaba lo que sucede con la generación presente, en comparación con el estrés postraumático que sufren los elefantes. La nota señala que en Uganda, es cada vez mayor el número de elefantes que está bloqueando rutas, destruyendo asentamientos y atacando viviendas, aparentemente sin justificación o motivación alguna. Sin embargo los científicos después de indagar al respecto, concluyeron que algo sucedió en estos animales cuando la caza estaba en pleno auge en la década de los setenta y ochenta:
“Muchas manadas de elefantes quedaron huérfanas, sin madre y padre, y los jóvenes inexpertos se han transformado en una especie de «elefantes adolescentes delincuentes», lo suficientemente inteligentes como para vengarse. Cuando un cazador mata a una mamá elefante, lo hace sin tener en cuenta que está creando mucho dolor al resto de la familia elefantina, además de estimular un ciclo de violencia”. El estudio concluyó que ante la falta de los elefantes adultos más experimentados, los más jóvenes se vuelven más agresivos y suelen atacar a los humanos.
¿Puedes ver lo que sucede con los adolescentes de esta época? Cierro esta nota retomando la pregunta inicial: ¿Es esto una epidemia remediable? ¡NO es remediable pero SI es TRANSFORMABLE! El gobierno y las organizaciones pueden desarrollar todo tipo de campañas de prevención, de educación sexual, repartir métodos anti-conceptivos por doquier etc., a fin de tratar de evitar que más adolescentes se embaracen; sin embargo serán solo paliativos para curar una profunda llaga. ¿No están más bien los jóvenes buscando satisfacer la necesidad de identidad, seguridad y pertenencia a través del sexo? Estudios demuestran que las adolescentes que poseen una buena relación con sus padres, son menos propensas a quedar embarazadas a edades tempranas. ¿Puedes ver el lado de la cancha sobre el cual está la pelota? Los padres tenemos una tarea pendiente que atender que espera por nosotros. Nuestros hijos son el mayor tesoro que el Creador está depositando en nuestras manos y aguarda porque abramos los ojos al enorme privilegio que nos concede. ¿Tú qué vas a hacer?
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¡Escoge la vida!
Quien menos te imaginas puede estar atravesando ahora por una experiencia de aborto y en silencio sufre los estragos que esto acarrea. Entérate en esta nota lo que tú puedes hacer. Resulta difícil permanecer cruzados de brazos cuando las estadísticas indican que solo en los Estados Unidos:
Un bebé es abortado cada 26 segundos
137 bebés son abortados cada hora
3,304 bebés son abortados cada día
23,196 bebés son abortados cada semana
100,516 bebés son abortados cada mes. ( * )
El debate entre la vida y la muerte ocurre en el mundo mientras los sistemas de justicia avanzan con la legalización del aborto bajo la premisa de aumentar la esperanza de vida de la mujer. La tasa de mortalidad por embarazos oscila entre el 15% y el 50%; ¿La razón? El aborto inseguro e ilegal. La lucha, dicen ellos, es por los derechos a la salud reproductiva y sexual de la mujer, ¿pero es esto en realidad así? ¿No están mas bien peleando por defender a un ser humano a costa de la vida de otro? ¿No se llama esto discriminación**? ¿No es esta apariencia de “beneficio social” mas bien la campaña publicitaria para atraer más clientes al negocio millonario del aborto? Los gobiernos se enorgullecen de presentar estadísticas de la cantidad de mujeres que se han practicado un “aborto seguro” señalando que se les ha librado de morir en clínicas clandestinas. Una nueva filosofía sobre los derechos humanos nos invade y nos demanda que nos adaptemos a ello. ¿Tú qué vas a hacer?
Lo único cierto aquí es que cada mujer sobre la tierra (¡y cada hombre también!) necesitamos comprender la verdad sobre los derechos humanos, para convertirnos en portadores de esta, primero en nuestra familia, luego en nuestro entorno y en la comunidad.
Para abordar el tema invito a este estrado, al Autor y Dador de la vida. ¡Quién mejor que Él para presentarnos el maravilloso plan que elaboró para nosotros! Tu Creador definió claramente tus derechos a fin de asegurar tu bienestar y el de tus generaciones; tu responsabilidad es conocerlos, recibirlos y ejercerlos.
1o. Tienes derecho al amor incondicional y a la aceptación total. Imagínate cuánto te amó Dios que antes de fundar el mundo, pensó en ti; todavía no habías nacido cuando Él ya te conocía. Desde que estabas en el vientre de tu madre, ya eras el centro de su atención y te puso nombre. Su amor no está basado en tus méritos, aciertos ó fracasos, sino en el perdón, gracia y misericordia provistas en la cruz. No hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más ó te ame menos. ¡ÉL ES AMOR! Y ese Amor viviendo en ti, te dignifica y capacita para amar y aceptar a los demás incondicionalmente. ¡Dios no busca cambiarte para amarte!…Pero si te sabes amado, serás transformado. (Jer. 1:5; Isa. 43:1; Ef. 1:5-7)
2o. Tienes derecho a ser respetado. Dios te creó a su imagen y conforme a su semejanza, y puso en ti la capacidad de escoger. ¡No existe en este mundo alguien que te respete y valore como Él! Su mayor interés está en que conozcas tus opciones y elijas conscientemente la vida que te ha provisto. El precio pagado por tu rescate fue muy alto; Jesús se entregó por ti – no para hacerte un esclavo ¡no!-, sino para hacer de ti un hijo de Dios. Por mucho que otros te quieran ó te odien, jamás nadie podrá escoger en tu lugar; eso te corresponde únicamente a ti. Solo ten en cuenta que las consecuencias, resultado de tus decisiones, serán igualmente respetadas por tu Creador; y cosecharás el fruto de aquello que que hayas sembrado. ¡Tú eliges! (Gén. 1:26; Isa. 43:3; Deut. 30:19)
3o. Tienes derecho a una vida con propósito y un destino de bendición. Dios no quiere que solamente conozcas lo que hizo por ti; Él anhela que poseas TODO cuanto nos ha dado en Cristo. De tal forma que nos otorgó el mas alto nombramiento que pudiéramos recibir: Ser hijos suyos; y más aún, proveyó el camino para hacer posible podamos operar y desarrollar Su naturaleza como hijos amados. Óyelo bien, el Creador no te ha dado el derecho de estar cerca de Él, ni de ser su siervo, ni de ser su ayudante, te llamó a ser Su HIJO. Como Padre, Él se hace responsable de ti y se compromete a hacer realidad el propósito por el cual te formó equipándote con todo lo necesario para que tú llegues al destino de bendición que planeó para ti. (Juan 1:12; Rom. 8:17; 1a. Juan 3:1)
¡Qué increíbles derechos nos fueron concedidos! ¿No te parece? Y lo más especial del caso es que estos derechos del Creador aplican para ti y para todo ser humano – obra de sus manos- , indistintamente de su sexo, edad, raza ó nacionalidad. (Juan 3:16) Echa mano de lo que Dios te ha hablado en esta nota y colabora con Él en comunicar Su verdad a quienes están al borde del abismo, pensando que el aborto es su única salida.
- Te invito a que apoyes este video – documental que expone la verdad acerca de la industria del aborto y muestres tu apoyo registrando tus datos para que sea proyectado en los cines.
Haz click aquí para ver el corto (trailer) : “DINERO DE SANGRE”
Registra tu información personal aquí: APOYO EL DOCUMENTAL
- Comparte esta nota con tus familiares y amigos para que conozcan los derechos que Dios les ha concedido para bendición.
- Contribuye apoyando las organizaciones y ministerios locales que funcionan como Centros de Ayuda para embarazos en crisis. Tus donaciones, tu apoyo como voluntario y en oración marcarán la diferencia.
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** discriminar.
1. tr. Seleccionar excluyendo.
2. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.
¡Alumbrando esta oscuridad!
¿Sabes cuál es el lugar del mundo donde existe mayor violencia en el siglo XXI? No es México, Colombia ó Afganistán. El sitio al que me refiero es “el hogar”. Actualmente este es considerado la institución donde ocurre el crimen encubierto más común que existe: La violencia intrafamiliar. Las estadísticas indican que uno de cada tres hogares padecen este mal. La factura de los efectos devastadores tristemente la están pagando los niños, creando un efecto dominó a las generaciones subsiguientes. ¿Cómo podemos responder a esta epidemia mundial?
Nos hemos acostumbrado a escuchar en los medios historias terribles sobre familias que se auto-destruyen, sin embargo cuando somos nosotros mismos ó un amigo cercano quien está involucrado, las cosas se miran con distinto color. Esta semana me golpeó muy fuerte la noticia del asesinato de una madre por mano de su ex-marido. El hombre le disparó a la mujer en el garage de su casa frente a sus tres hijas, hiriendo a una de ellas gravemente. El individuo se suicidó después de cometer semejante crimen. La historia llegó a mis oídos de labios de mi hija menor. Ella estaba consternada. Su amiga de la escuela con quien compartía todos los días, se había quedado huérfana a los doce años en un abrir y cerrar de ojos. Para mi hija no ha sido fácil sobreponerse a este acontecimiento, y para mí todo un reto el ayudarle a recibir el consuelo de Dios en su corazón.
Ante algo así de fuerte, de repente pareciera que estamos atados de manos, sin embargo sabemos que si estamos de alguna forma cercanos a esta crisis, Dios EN NOSOTROS puede hacer la diferencia. Mi hija y yo hemos pasado tiempo platicando, orando y digiriendo este suceso recordando que somos llamadas a alumbrar en esta oscuridad. Quiero compatir contigo algunas cosas que hemos estado comprendiendo juntas estos días:
1. Tengo dentro de mí al mejor Consejero del mundo: El Espíritu Santo. * El día que se supo la noticia en la escuela, muchos estudiantes lloraban y corrían a la oficina del consejero para recibir apoyo. Mi hija estaba entre ellos. Aunque eso fue útil, el dolor seguía latente. Esa misma tarde, estuvimos entendiendo cómo en momentos como estos, contamos dentro de nosotros con el Consolador, el Espíritu Santo quien tiene el poder de trabajar en nuestro interior, en lo profundo del corazón, ahí donde más duele, aliviando la tristeza y dándonos la fuerza para compartir esto con otros. ¡Solo tenemos que permitírselo y abrir nuestro corazón para recibirlo!
2. La carga pesada la lleva Jesús, y no yo. ** Cuando algo tan difícil ocurre con alguien a quien amamos, tendemos a ponernos a cuestas la carga que solo Dios puede llevar por nosotros. ¡No estamos diseñados para acarrear el yugo sobre nuestros hombros! Intentar hacerlo, es como tratar de levantar un automóvil y terminar lastimados. Mi hija pasó varios días ahí pero ahora ha podido dar el paso de entregar a Dios esta carga pesada, entendiendo que puede sobrellevar la tristeza de su amiga, pero que es en libertad como podemos servir y ser bendición a otros.
3. ¡Dios nos ha equipado con una dosis mega-extra-superior de Su amor!*** Sin importar la edad o condición de la persona que pasa por una situación de violencia intrafamiliar, la medicina es la misma: AMOR. Los hijos de Dios estamos armados hasta los dientes con este poder para llevar su consuelo, su gracia y misericordia. Mi hija está comprobando esto en la práctica y Dios está poniendo en su corazón la forma para comunicarlo al corazón de su amiga que está en angustia.
¡Doy gracias a Dios por la manera en la que nos ha sostenido estos días y lo que fielmente nos ha estado enseñando!
Así como nosotras, tú también estás rodeado de personas que atraviesan por situaciones de violencia doméstica y Dios te ha puesto cerca para que puedas marcar la diferencia en sus vidas. Quizá no te has dado cuenta de ello ó no has considerado que tu participación pueda causar algún efecto significativo, pero hoy tu Padre quiere que puedas dejarle brillar en ti para traer luz a los que están en oscuridad. Recuerda que no se trata de tu esfuerzo humano, sino de tu colaboración para dejarle a Él hacer EN ti. ¿Vas a tomar el reto que Él te hace?
La Mujer Superlativa (VII): ¡Dignidad en acción!
“¿Que acaso no tienes dignidad? ¿Cómo puedes perdonar que tu marido te haya engañado?” le recriminaban sus amigas a Marcela cuando estaba atravesando por una crisis matrimonial. Unos meses atrás, tuve oportunidad de platicar con una chica que pasaba por esta situación. Por un lado, ella estaba dispuesta a perdonar a su esposo, pero por otro, la atormentaban los pensamientos que le decían que la mujer que pasa por alto una infidelidad, es alguien que no tiene dignidad. En esta nota, quiero platicarte lo que Dios me permitió compartir con esta amiga y la transformación que esto desencadenó en su vida personal y matrimonial. Si eres mujer y te interesa entender la diferencia entre dignidad y orgullo, este artículo es para ti.

Resulta en verdad sorprendente el impacto que tiene en la mujer, el ejercicio de una dignidad malentendida. Esto es de hecho, la raíz de un sin fin de problemas que enfrentamos en todas las áreas de nuestra vida. Por un lado, están aquellas mujeres que buscan darse un lugar de importancia, dicen no dejarse de nada ni de nadie y defienden sus derechos por encima de cualquier cosa; en el otro extremo, vemos aquellas que resignadas, viven durante años consintiendo toda clase de maltrato, abuso verbal y físico. Estas son las dos opciones que el mundo presenta a la mujer para que ejerza su dignidad: – Rebélate ó Resígnate – ; pero gracias a Dios Él tiene una propuesta totalmente distinta y te dice: “¡TRANSFÓRMATE!” (Rom. 12:1-2) Él te ha dignificado y está determinado a convencerte de la gloria con que te ha coronado y ha depositado dentro de ti. ¿Estás dispuesta a permitírselo?
La Mujer Superlativa (VI) : Realización y Plenitud
En estos días, los medios de comunicación están abordando un tema controversial que llama mi atención. La pregunta es: ¿Quiénes son más felices… los hombres ó las mujeres? En un artículo del New York Times leía que las mujeres en la actualidad, a pesar de tantos esfuerzos buscando superación y paridad con el sexo masculino, no logran sentirse realizadas y se sumen lentamente en la desesperación. Estas conclusiones están basadas en resultados obtenidos por la General Social Survey, quienes monitorearon el estado de ánimo de los americanos desde 1972 hasta la fecha; el estudio arroja que las mujeres están volviéndose cada vez más y más depresivas, mientras que los hombres son más felices. La nota dice además que, aunque las mujeres comienzan las primeras épocas de la vida sintiendo mayor satisfacción personal que los hombres, conforme pasan los años, tienden a perder esa dicha gradualmente. ¿Qué está sucendiendo con esto me preguntaba al leer la nota? ¿Por qué las mujeres se están hundiendo en el hoyo de la tristeza? Si el estado civil, transfondo étnico, nivel económico, el ser madre o país en el que viven, no representa un factor que determine la decadencia de la felicidad femenina, ¿cuál es el verdadero problema? La realidad es que la luz de alarma está encendida, si consideramos el hecho de que casi un cuarto de la población de mujeres hispanas toman andidepresivos para tratar de encontrar alivio y sobrellevar los retos que enfrentan.

Dios desea que tú seas una mujer plena
Es cierto que en hay momentos en la vida, tanto de hombres como de mujeres, que sentimos que nos “aprieta el zapato” y las circunstancias nos parecen como una carretera en la que conducimos de noche y con la peor de las neblinas; sin embargo, no podemos quitar del panorama que Dios tiene planes para nosotros, y esos planes son de bienestar para sus hijos a fin de darnos un futuro y una esperanza (Jer. 29:11). ¿Te das cuenta? ¡Él anhela que tú vivas en plena satisfacción personal! Ahora, con respecto a la mujer en particular señala en Proverbios 31 que: La mujer virtuosa…. se ciñe de dignidad y fortaleza; y se ríe de lo porvenir (Prov. 31:25). Como puedes ver, Dios dice que ella puede sonreir en su situación presente y hacia los eventos futuros que cada etapa de la vida le presenta. ¿Porqué? Porque su plenitud es producto del gozo, una constante que proviene de la abundancia con la que Dios le satisface y no de la felicidad, una emoción pasajera producida por las circunstancias. De esta forma, la mujer superlativa es una fuente inagotable de agua viva, que fluye de su interior para bendición a muchos. Su andar y su destino están trazados fielmente por su Creador, el cual ha prometido que: “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Yo me maravillo al entender cómo Dios ha puesto a nuestra disposición la clave para que seamos esa mujer superlativa, que vive completa, segura y en contentamiento creciente en todo lo que ella es y realiza.

