Soy La Buena Semilla

Paz 24/7

Male doctor drawing heart symbol at the whiteboardA penas salíamos de los asuntos relacionados al accidente automovilístico que tuvo mi hija mayor, cuando dimos inicio a otro capítulo con la salud de mi hija menor. Después de varias semanas en las que presentaba síntomas de desmayo y variaciones severas del ritmo cardíaco, decidimos que era momento de consultar al médico para encontrar la causa.

Escuchar lo que el doctor presentó cómo posible diagnóstico,  eran enfermedades que pueden atemorizar a cualquiera tratándose de una jovencita.   Inmediatamente iniciamos con una serie de estudios y programando la visita con el especialista.  Por encima de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, Dios estaba especialmente interesado en lo que sucedía dentro de mí.  Todo apuntaba a que esto era algo más que una anemia.  Dentro de mí pensaba: ¡Todavía no me recupero de lo anterior y ya estoy frente a esto!

Los días transcurrían y aún cuando se descartaban algunas de las enfermedades mencionadas, los síntomas parecían intensificarse en mi hija.  Sí, tenía momentos de paz pero a esto le seguían períodos de inquietud e incertidumbre con respecto a lo que podíamos estar enfrentado con ella.  Cualquiera diría…. “¡Eres su mamá! ¡Esto es normal!”  Pero ¿Qué dice Dios?

Mi esposo trataba de confortarme y orábamos juntos;  pero más allá estaba el trabajo que fielmente Dios opera en nuestro corazón, cuando nos disponemos a dejarnos servir por Él, en medio de las circunstancias inciertas.  Sus palabras me traían a comprender que no se trataba de “un problema más”, sino de circunstancias que Él tiene el poder de tornar para que trabajen en nuesto beneficio. Una de esas noches, en las que no podía dormir pensando en esto, mi Padre me confortaba diciéndome: “¿Recuerdas la paz que tuviste cuando pasó el accidente de tu hija?  Yo quiero que esa experiencia sea algo extensivo y permanente; NO solo un episodio de calma.  No se trata de que tengas paz, sino que todo tu ser manifieste PAZ 24/7”.

Finalmente estuvimos con el cardiólogo quien nos daría la pauta para lo siguiente.  Gracias a Dios todos los estudios descartaron  los pronósticos negativos, arrojando que la arritmia que mi hija presentaba, se debe a una condición considerada común en adolescentes, pasajera y nada peligrosa, que suele restablecerse modificando algunos aspectos en su alimentación.

Al salir del consultorio médico estábamos muy aliviados de recibir buenas noticias.  Por un rato, tuve que sobreponerme al mareo y náusea que mi cuerpo estaba experimentando después de la jornada. Ahora puedo decir confiadamente:  No voy a conformarme más con tener PAZ como una experiencia;  paz es la naturaleza misma de la que estoy constituida en Jesús y voy a disfrutar de esta. :)

Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.” Jn. 16:33 (DHH)

Y tú… ¿cómo estás recibiendo paz en tu vida? ¿A cuenta gotas? ¿Por temporadas? ¿Ó estás dispuesto a comprobar  PAZ 24/7?

Mi Ayuda Segura

¿Quién puede sustentarte cuando recibes malas noticias? ¿Cómo puedes permanecer de una pieza cuando enfrentas eventos inesperados?

 

Hace un par de semanas atrás, recibí una llamada telefónica de mi hija que estudia en la Universidad (en una ciudad que se encuentra a dos horas de casa).  Era medio día y había hablado con ella unos minutos antes, ¿qué podía estar mal?  “¡Mamá, acabo de tener un accidente!” – me decía sollozando.  Al escuchar su voz a través de la línea telefónica, me recorrió un calor súbito de pies a cabeza.  Esos segundos en los que la mente no puede imaginar lo que sucede, fueron instantes en los que pude comprobar lo que días atrás Papá había hablado a mi corazón.

“YO SOY tu amparo y tu fortaleza, tu ayuda segura en momentos de angustia”

( Paráfrasis Salmos 46:1 NVI)

 

La grúa levantando el vehículo chocadoDías previos a este suceso, el Salmo 46 estaba anclado en mi corazón como un mensaje directamente de Papá para mí. No entendía lo que sucedía, pero Dios estaba afirmándome en Su Verdad para lo que se avecinaba.  ¡Qué cuidados los de mi Padre conmigo!!!

Mi hija conducía su auto en una transitada autopista,  y mientras manejaba por una zona de construcción  cercana al área de la Universidad, se distrajo moviéndole al radio. Unos simples instantes bastaron para que ella se desorientara con el volante perdiendo el control de su vehículo, impactándose  varias veces contra el muro de contención construido a ambos lados del camino, terminando siendo lanzada fuera de la carretera cayendo dentro de un vado. (Ver foto de la derecha – imagen real tomada en el accidente)

Dios no me da fuerzas, ¡Él ES MI FORTALEZA! Y se hizo presente para mi esposo y para mí en esas circunstancias.  Muchos lo sabemos, lo hemos oído, pero hay  situaciones en las que lo COMPROBAMOS  y…….. ¡YA nadie nos lo cuenta! La intervención de Dios fue en vivo y a todo color. El carro estaba destrozado por el choque de lado y de frente. ¡Mi hija salió totalmente ilesa! Ni un solo rasguño ó moretón.

Mientras nosotros salíamos de casa hacia el lugar del accidente, íbamos en comunicación con la policía del lugar, con los paramédicos que la atendían y la gente de la compañía de seguros con quienes reportábamos lo sucedido. Mi esposo y yo estábamos como dentro de una nube, en la que a pesar de la incertidumbre de lo que en realidad estaba ocurriendo, sentíamos tranquilidad y conducíamos el vehículo con normalidad.  Amigos y familiares oraban por nosotros. Sin duda, Papá estaba en acción y nosotros le permitíamos a Él hacer Su trabajo permaneciendo en Su reposo.

Aún no llegábamos al sitio del accidente cuando la grúa había limpiado el lugar del impacto. Mi hija necesitaba moverse de ahí y  ella no podían quedarse sola a mitad de carretera; debía irse con el policía para esperarnos en la estación ó con una mujer que amablemente se había bajado para estar con mi hija, al presenciar el accidente.    ¡Cómo confiar en extraños!!  Después de hablar con la señora (un angel enviado por Dios), mi hija accedió a irse con ella.

Al encontrarnos con mi hija mas tarde en su dormitorio, solo pude corroborar cómo cuando yo a penas iba al sitio del accidente Dios mismo  YA estaba ahí y ¡venía de vuelta¡¡.  La mujer le contó a mi hija lo que vio en el accidente y cómo  inmediatamente se puso a orar. Fue entonces cuando le compartió:  “Dios me dijo que me bajara y que  estuviera contigo todo el tiempo”. ¡Dios mismo ya había enviado ayuda en mi lugar para estar con mi hija!!!!

Dios tenía rodeada a mi hija a través del policía, paramédicos y las personas que se bajaron para ayudarle.  Mi familia y yo hemos vivido  a través de esta situación, el abrazo literal de Dios en todos los sentidos.  ¡Esto es paradójicamente delicioso! ¿Cómo puede ser una experiencia tan “fea” una fuente de tanta gratitud y bendición?  La respuesta que oigo en mi corazón es: “TÚ ERES MI HIJA AMADA”.

La gente usualmente tiene muchos dolores de cabeza con la compañía de seguros  después de un accidente. No fue este mi caso. Dios también se hizo cargo de absolutamente todo en esto y nosotros no movimos ni un dedo.  El coche fue declarado pérdida total y en los días siguientes esperábamos la resolución de lo que podía ser un “problema financiero” con el vehículo. Finalmente es un coche 2006  y la forma en la que los autos se devalúan es impresionante.

Después de una semana del accidente, nos llamó el seguro para comunicarnos el siguiente paso.  Jamás me imaginé escuchar lo que ellos nos estaban diciendo.  La cantidad que pagarían por el coche se salía completamente de todas mis expectativas para BIEN; el cheque estaba listo para que lo recogiéramos a la voz de ya,  y así poder solucionar la reposición de un vehículo para mi hija.

Todavía estoy procesando el asombro por la capacidad de bendecir que tiene mi Papá. ¡Simplemente rebasa mi comprensión!  Él es desmedidamente bueno.  No te conformes con conocer a Dios como un Dios lejano, ni con la idea de que “sabes” que eres Su hijo. ¡Permite que Él te lo compruebe y en tu corazón sea sellada la evidencia de la genética que te ha sido dada en Cristo Jesús!!!

(ABAJO: Fotos reales del vehículo después del impacto)

 

 

537860_4909231661096_82184892_n

 

522029_4909232621120_1630468230_n

734762_4909230621070_379194652_n

539745_4909233141133_24615168_n

 

 

Cabos sueltos

 

“Todas las cosas les ayudan a bien a los que le aman…..” Esa es la promesa de Dios para con sus hijos. Ayer por la tarde, mientras paseaba a mi perro,  meditaba en cómo este compromiso de Papá se ha hecho realidad tantas veces en situaciones inesperadas de mi vida. En ese recuento, también se agolparon algunas otros recuerdos que tengo agrupados en otro expediente, eventos que aunque no comprendo completamente, son parte del paquete de la responsabilidad que Dios tiene conmigo, para hacer de mí una HIJA suya.

Al hacer memoria de esos eventos de mi vida, opté por sacarlos del viejo baúl con el único objetivo de darles sentido y orden, pues está escrito que también trabajan para mi beneficio. No hay nada que ocurra conmigo que pueda comprender “desconectado” del propósito de Dios, así que mientras escribo esta nota, proceso lo que esos “cabos sueltos” son en realidad en mi vida.

Oraciones no contestadas

Dios conoce mejor que yo misma, cada uno de mis sueños, expectativas, deseos y necesidades. Muchas de estas han sido una plática con Él por años, que a mi parecer, es hasta este día una larga espera. No tengo duda alguna de que Papá me ha escuchado; sin embargo, preciso poder procesar estos asuntos desde Su perspectiva de amor. Las “oraciones sin respuesta” no corresponden a mi identidad, yo tengo un Padre que escucha y que ha atendido a mi clamor aún antes de que yo abra la boca para decir algo.

Sin embargo, ¿por qué no puedo ver materializado con mis ojos físicos aquello que le pedí? Esto es lo que Dios me dice al respecto: “Mas el justo por la fe, vivirá”. Esta “sala de espera” en la que nos vemos encerrados cuando interpretamos humanamente el proceder de Dios, no es otra cosa, que la oportunidad de permitirle ser establecida en lo que Él dice de mí.

De tal forma, que elijo creerle. Tomo cada archivo marcado con la etiqueta de “en espera de”, y les coloco encima una etiqueta nueva que dice: “RESPONDIDOS…. PUEDO DESCANSAR EN EL”.

Ubicada en mi posición de hija y heredera de todo lo que mi hermano Jesús posee, puedo dar gracias en TODO confiada en que esta es la voluntad de Dios agradable y perfecta para mi vida.

Situaciones incomprensibles

Yo no sé tú, pero yo sí me pregunto: ¿Por qué estoy metida en esto? ¿De qué se trata la cosa? Y es que a veces me siento que “cuando no me llueve, me llovizna” Ja, ja, ja….. Necesito poder distinguir la voz de mi Papá de todas las demás voces que me tratan de dar una respuesta. ¡Y es que no quiero oír a NADIE MÁS!

Las explicaciones de la gente van a confundirte; la Verdad de Dios va a liberarte. Por lo tanto, es indispensable para mí traer con Él este otro cúmulo de “expendientes X” que guardo en mi interior. Lo que le oigo a Él decir es una invitación para presentarle las incongruencias que yo veo, y dejarme persuadir por Él de Su realidad: “…….ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 8:39-39)

¡No existe espacio de separación entre el amor de Dios y mis circunstancias! Ese es Su compromiso conmigo. ¡Yo no estoy sola con el paquete! ¿Lo puedes ver? El problema es que yo no esté convencida de ello, y por eso me dejo confundir.

Hoy elijo vaciarme de mis propias apreciaciones con respecto a mi realidad presente; la lógica divina (Su Verdad) operando en mí, me permite procesar mis circunstancias desde Su perspectiva. Así que puedo decir confiadamente que en todo esto ¡Él tiene cuidado de mí!

Transiciones de la vida

Cuando piensas que ya estás estable en una etapa de tu vida,…¡zas!… aparece la otra. Muchas veces no te sientes preparado para lo que sigue y te invaden los sentimientos de incompetencia. ¿Cómo hacer frente a los hijos pequeños que ahora son adolescentes? ¿Cómo llenar el vacío del hijo que se ha salido de casa para estudiar la Universidad? ¿Qué esperanza y consuelo hay para quien ha perdido un ser querido? ¿Cómo adaptarse a un nuevo ambiente de trabajo, de ciudad ó de país?

Lo que Papá me habla al corazón, es que como hija suya, no sólo cuento con su respaldo, sino con Su total y completa provisión para hacer frente exitosamente a cada uno de los cambios que se presenten en mi vida. A mí pueden tomarme por sorpresa esos eventos, ¡a Él jamás! Así que puedo ahora quitarme de encima el estrés y la tensión que provoca el tratar de en mis propias fuerzas de llenar algo que única y exclusivamente puede saciar ÉL. No, no, no,…. No tengo la esencia de los cobardes…… ¡Su vida en mí me tiene rebosando del poder, amor y dominio propio que Él me da!  ( aunque mis sentimientos digan a veces lo contrario)

Frente a las opciones de permitir que el poder de Dios en mí y a través de mí de sentido y dirección a los cambios de mi vida, ó dejar que esos cambios me manejen y me hagan bailar al son que me toquen, elijo la primera. Escojo creerle y dejarme sorprender por Él en esos tiempos en los que soy removida de mi zona de confort.

Mi vida está segura escondida con Cristo en Dios. ¡No más cabos sueltos! ¡ESTOY COMPLETA EN ÉL!

Agua en el desierto

 

¿Qué es en realidad el desierto que hoy atraviesas? ¿Un tiempo de crisis que debes soportar? ¿Ó una época de apoderamiento para que como hijo puedas echar mano de la herencia que el Padre preparó para ti?

Dios ha prometido que “el desierto florecerá”. Yo no sé cuándo ocurrirá esto en tu desierto ó en el mío, pero estoy segura que si mi Papá lo dijo Él lo hará por medio nuestro. Lo cierto es que podemos pasarnos años lidiando con las mismas condiciones adversas de clima y de terreno siendo todos unos “maestros” en el dominio de las técnicas de supervivencia, moviéndonos de oasis en oasis, pero nunca poseyendo la cosecha prometida de la que Dios nos habla. ¡Yo no quiero más estar ahí! Esta semana estoy entendiendo que hay mucho más para mí que solo sobrellevar las situaciones adversas con sabiduría; el Padre quiere que yo participe con Él en la transformación total de mi entorno.

Permíteme ilustrar lo que estoy aprendiendo con el siguiente ejemplo:

Muchos países ya están implementando una tecnología para hacer producir el desierto con resultados sorprendentes. Ellos no han estado esperando a que las condiciones de suelo cambien, más bien se han aplicado a la tarea en generar soluciones a este desafío. En base a la forma en la que las plantas que habitan este ecosistema obtienen agua, han creado sistemas de riego NO CONVENCIONALES que están transformando la producción de alimentos alrededor del mundo.

¿A dónde voy con esto? Los ingenieros agrícolas generaron una tecnología basada en un ‘cambio de proveedor’. Basados en que el proveedor principal de agua en el desierto no es el suelo, sino el ambiente, sus sistemas de riego obtienen este recurso, no del suelo sino de la humedad ambiental.

De seguir nosotros insistiendo en encontrar agua en el suelo, seguiremos avanzando como nómadas en el desierto. A menos que podamos reconocer LA VERDADERA FUENTE DE VIDA de la que brota agua cuando las circunstancias están al rojo vivo, no podremos generar ese cultivo maravilloso del que Dios habla en su Palabra y mucho menos participar de esa abundante producción de fruto. Es cierto que podemos decir que la provisión de Dios ha estado ahí en el arduo calor y sequedad del desierto, pero es tiempo ya de no conformarnos con menos que lo que nos ha prometido a Sus hijos. Es tiempo de ir hacia adelante a la posesión de la herencia que se nos ha dado en Cristo.

¿Que estás esperando reconocimiento de los demás para sentirte satisfecho? No te compliques la vida y  permítele a Dios convencerte de lo estimado que eres para Él al llamarte Su hijo. ¡Sólo Él puede proveer para ti verdadera identidad!

¿Que estás tratando de esforzarte por cambiar tu carácter usando ténicas científicas? Haz un alto al insistir hacer lo que solo Dios puede realizar en ti. ¡Es Su Palabra viva operando activamente en ti lo que producirá tu transformación!  ¡Sólo Jesús es el Camino!

¿Te ha fallado tu mejor amigo? Deja de esperar perfección en aquellos que amas y te ofrecen su amistad.  Conéctate a la fuente de aceptación y comunión que Dios te da.  Jesús no es un amigo, es EL amigo que jamás te defraudará.

¿Estás decepcionada porque tu esposo no llena tus expectativas? Deja de pensar que tu cónyuge puede llenar lo que solo Dios puede darte. Conéctate a la verdadera Fuente de Amor y déjate amar porque Él quiere comprobarse a ti como Tu Marido.

¿Que tu hermano te ha dado la espalda en tiempos de necesidad? No te engañes a ti mismo y recibe la verdad. Ubícate en que eres parte de la familia de Dios en la que Jesús es tu hermano mayor.

¿Que tus papás no han asumido su responsabilidad contigo y te abandonaron?  No sufras más por los errores que ellos cometieron . “Si ellos te abandonaron, yo jamás lo haré” Dice Dios.  ”Déjame hoy ser el responsable de tu vida”.  (Salmos 27:10)

rio

El desierto es la oportunidad para dejar definitivamente los sistemas de riego obsoletos y conectarnos con el PROVEEDOR de Agua Viva que transformará el sequedal en manantial de aguas.  Yo estoy lista para participar con Dios en la preparación de esta tierra, en la siembra de la semilla que Él estará plantando y en el levantamiento de la  cosecha que Él ha dispuesto para mi vida. ¡Gracias Padre porque este desierto florecerá!!!!!!

¿Tú qué vas a hacer?

Rompiendo viejos esquemas

Hay tantas cosas que quisiéramos que cambiaran a nuestro alrededor, mas sin embargo con el paso del tiempo llegamos a convencernos de que no hay forma de provocar alguna diferencia. Te has esmerado, lo has intentado todo – yo lo sé -, y a pesar de esto no has visto los resultados que esperas. Es normal que te sientas frustrado, pero no tienes que quedarte ahí.

La fórmula para el cambio en tu entorno está dentro de ti. Sí, has leído bien. La verdadera transformación comienza en lo profundo de tu ser ( no en los demás ). En estos últimos meses he estado descubriendo un par de aspectos que literalmente desencadenan una explosión atómica en aquellas áreas que se resisten al cambio ¿Para qué tanto brinco estando el piso tan parejo? me pregunto yo. He estado equivocada por mucho tiempo y voy a compartir contigo la realidad a la que mis ojos se están abriendo.

¿Esperar el cambio ó provocar el cambio?

Es triste pero es verdad. Puedes pasarte una vida completa esperando que suceda algo, en la pasividad de una confianza en Dios mal entendida, y no recibir respuesta. Como esa generación del pueblo de Israel en el desierto que contempló de lejos la tierra prometida a la que jamás entró. Decimos que oramos y confiamos en Dios, sin darnos cuenta muchas veces  que estamos bien dormidos en nuestros laureles. Y es que los hijos de Dios hemos sido llamados a una ‘espera paciente’ que resulta vital que podamos comprender equilibradamente. Se trata de aprender a ser mansos y no  pusilánimes; de ser prudentes como palomas pero astutos como serpientes. (1)

Consideremos el ejemplo de aquella mujer que acaba de recibir la noticia tan anhelada de que está embarazada. La espera paciente de 9 meses no ocurre recostada sobre una hamaca, aunque tiene la opción de hacerlo y atenerse a las consecuencias. Ella se sabe a sí misma como la primer responsable del cuidado de su cuerpo, del cual depende el crecimiento de la criatura que está en su viente. Junto con el emocionado padre preparan todo lo necesario para que no falte nada para ese bebé al momento de su nacimiento. ¡Todo esto inicia aún sin haber visto físicamente ninguna evidencia del cuerpo del bebé!

Seguir esperando que el cambio ‘se dé’ en algún momento, es ser como aquellos padres que sabiendo que la fecha del nacimiento de su hijo se acerca,  se atienen a que algo ocurrirá en el último minuto. Ya dentro de la sala de labor, tienen la ilusión de que además de que su bebé nazca bien sanito (sin haber tenido cuidados prenatales),  alguien se asome por ahí con la cuna, la silla para el auto, la ropa que usará el bebé y todo lo demás. ¡Totalmente descabellado! ¿No es así? ¡La espera paciente es un proceso activo de FE!!!  Da el primer paso y atrévete a reconocer: TÚ ERES EL RESPONSABLE DE PROVOCAR EL CAMBIO.  ¿Cómo? Creyéndole a Dios y asumiendo tu parte en el proceso. No me mal entiendas.  ni tus argumentos ni tus estrategias van a cambiar a NADIE, pero  necesitas aceptar que has sido comisionado para representar a Dios en esta tierra, funcionando el factor que desencadena transformación. ¡Es tiempo de  tomar tu responsabilidad!  (2)

Temores…. ¡A la basura!

¡Qué fácil es tirarle la bolita a Dios y excusarnos diciendo que Él tiene Su tiempo! Esto es una verdad que usamos a nuestra conveniencia, cuando la realidad es que DIOS ESTÁ ESPERANDO POR TI, a que despiertes de tu sueño y puedas darte cuenta de la parte tan importante que tú juegas en el proceso de transformación de tu ser y de tu entorno.

En mi caso, he tenido que reconocer que muchas situaciones en mi vida, no cambiaron por mi falta de carácter, mi inmadurez y mi cobardía. Cada día descubro nuevos lotes de temor en mi corazón que  me han mantenido paralizada, pero al permitirle a Dios limpiarme, se han convertido en  en la oportunidad para seguir siendo transformada.  Toma en cuenta que la naturaleza carnal opera en base al temor y es por esto que necesitamos recibir la libertad que Cristo nos ha dado. Nadie puede ser un factor de cambio en bendición, si su fuente de operación es el miedo.

Mira, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo. Y en este paso, es preciso que puedas beber el antídoto que va a desactivar y eliminar por completo los indicios de temor que hay en tu ser: EL AMOR DE DIOS.  (3)  No dejes que la cobardía te engañe mi amigo. Culpar a otros es una máscara del miedo y el resentimiento, un temor inconsciente que busca protegerte a ti mismo de que te vuelvan a herir.  Sea cual sea tu situación, da el segundo paso y permítele a Dios entrar a esos lugares recónditos de tu corazón donde el temor se ha anidado y verás resurgir en ti,  al hijo de Dios que Él está en ti conformando. (4)

Vino nuevo en barricas nuevas

Conforme avanzo en permitir a Dios limpiarme de mis inseguridades, puedo darme cuenta de que sólo la nueva criatura en Cristo tiene el poder de generar nuevos escenarios y abrir nuevos horizontes para bendición. Facilitar que otros reciban gracia solo es posible cuando yo la he aceptado en mi propia vida. Checa esto: La vieja naturaleza – que opera en temor- se adapta al status quo, busca evitar la confrontación mateniendo una calma aparente ó por otro lado, trata de imponerse por la fuerza para mantener el orden y generar algún tipo de cambio. Sin embargo, la transformación solo es producto de una vida transformada.

Jesús explicó cómo ocurre el proceso diciendo: “El vino nuevo, se pone en odres nuevos”. (5)  Un odre viejo es la naturaleza humana con todas sus variaciones y facetas manifestadas en tu manera de pensar. A menos que permitas tu mente se renueve por la Palabra, no experimentarás transformación y por consiguiente, tampoco un  verdadero cambio en tu entorno; solo parches, paliativos inoperantes. Puedes seguir insistiendo con el hijo rebelde, seguir haciendo la lucha con el cónyuge que no cambia, intentando sobrellevar a ese jefe difícil  etc., el proceso de cambio inicia contigo, en tu manera de pensar. Así lo dice Dios.

Termino con esto: ¡Dios es eterno y por lo tanto Él vive a la vanguardia! De tal forma que los pensamientos obsoletos de una mente no renovada son un estorbo en tu desarrollo. (6)  No eches en saco roto estas verdades.  Es ubicado en esta realidad que serás sin duda, efectivo, proactivo y altamente productivo en facilitar transformación. ¡No te conformes con menos!

(1) Mateo 10:16  (2) 1a. Pedro 2:9  (3) 1a. Juan 4:18   (4) 1a Juan 4:16   (5) Mateo 5:17  (6) Romanos 12:2