Soy La Buena Semilla

La Mujer Superlativa (II) : Una Mujer en Transformación.

Proverbios 31: 10-30

Recuerdo que las primeras veces que leí Proverbios 31 y veía todas las cualidades de la mujer virtuosa, me preguntaba: “¿Y dónde existe una mujer como esta?” Pensaba en algunas mujeres de la Biblia como Ester, Ana, Rut, María, etc., considerando que ellas sí tenían con qué llenar el molde, mientras que yo  me sentía no contar con esa misma capacidad o estar a su mismo nivel. Como cualquier mujer, comencé con las comparaciones. Entre las deficiencias que podía ver en mí y las virtudes de esa mujer para mí existía un gran abismo.  Dios sabe bien que es fácil para nosotras sentirnos lejos y ajenas a esa descripción de mujer virtuosa; de tal forma que para llevarnos a comprobar ese modelo como una realidad en nuestra vida, Él no nos da consejos para mejorar nuestra auto-estima ni tampoco recursos de superación personal para que alcancemos balance emocional. ¡Él ha provisto el camino que hace posible nuestra transformación! Por eso, quiero compartir contigo en esta nota, cómo podemos desarrollar “la mujer virtuosa” que Dios diseñó para nuestra vida.

La Escritura dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima soprepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10) Cuando Dios nos pregunta: “¿Quién puede hallar a la mujer virtuosa?” Él lo hace porque tú y yo podemos pasarnos la vida completa tratando de encontrarla en algún sitio del mundo, para terminar dándonos cuenta de que está mas cerca de lo que podemos imaginar. Esto es, porque cuando recibes a Jesús en tu corazón, Dios siembra en ti Su semilla (1ª. Pedro 1:23). Esta semilla contiene la vida y naturaleza del Padre Celestial, lo cual incluye las características de “la mujer virtuosa” descritas en Proverbios 31. ¡Eres hija de Dios y su ADN está dentro de ti! Por lo tanto, es preciso que puedas identificar que este modelo de identidad ha sido depositado en tu interior. Probablemente la opinión de la gente, las circunstancias, las debilidades que tú ves en ti misma no coincidan con este hallazgo, pero tu disposición a creer es el botón que activa que inicie el proceso de desarrollo de esta mujer virtuosa en tu ser.

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La Mujer Superlativa (I) : Mi Modelo de Identidad

Proverbios 31:10 – 30

Hay una mujer a la que admiro y quisiera presentarte a través de este blog. Ella es  todo un personaje, y como tal, se ha convertido en un modelo a seguir en mi vida. Antes de decirte su nombre, déjame contarte cómo fue que la conocí. Hace unos años atrás, yo era una mujer con tintes de perfeccionista bien marcados; me deshacía por tratar de que todo cuanto hacía fuera lo mejor que podía lograr. Mi idea no era mala, pero con esta perspectiva estaba siempre llena de actividades y según yo, con mis prioridades en orden, vivía un desgaste constante en una búsqueda por tratar de agradar a Dios. Las hijas, el marido, la casa, la escuela, el trabajo, el servicio en la iglesia, etc., todo debía estar dentro de los esquemas que yo tenía en mente. Aunque mis intenciones eran buenas, el modelo de mujer que yo concebía y estaba siguiendo, me dejaba sumamente agotada. Mi ritmo de vida podría compararlo mas bien al de la “mujer pulpo”. Ahora puedo ver atrás y reirme, pero en aquellos tiempos era dificil sobrellevar ese paso en mis propios esfuerzos tratando de lograr ser una mujer que honra a Dios.

Dentro de mí, me hice muchas veces la pregunta: “¿Porqué tratando de hacer el bien me siento tan desgastada?” La pregunta quedó sin respuesta hasta que un buen día, Dios en su amor y gracia, me dejó entender la razón de mi cansancio. Al regresar a casa después del corre-corre de siempre, me encontré con alguien que al saludarme con afecto dijo: “¡Ya llegó la mujer maravilla!”. Esas palabras fueron como si una cubetada de agua fríia me cayera encima; la frase resonaba en mis oídos sacudiéndome hasta lo mas profundo. Yo estaba batallando en mi interior, y ahora veía lo que estaba mal en mí. El modelo de mujer que yo perseguía era el de una mujer que no existe y lo mas importante, un modelo que Dios no estableció para mi vida. Al haber adoptado el modelo de “super mujer”, estaba desubicada del propósito para el cual mi Padre me destinó, tenía que lidiar con la frustración dentro de mí cuando las cosas no salían de acuerdo a lo planeado, y lo que es peor, estaba creando en la mente de mis hijas y esposo la imagen de una mujer que no necesitaba consideración, ayuda o atención. Continúa leyendo aquí

La Vida Anti-Estrés (VI) : ¡Viviendo fortalecido en el poder de Su fuerza!

ANTIESTRES

Hoy es posible decirle adiós al estrés. Los problemas de todos los días no tienen que destruir nuestras vidas porque contamos con el poder para vivir por encima de los conflictos y hacer frente a cada uno de ellos exitosamente. ¿Cuál es esa fuerza que nos permite lograrlo? Eso es lo que trataremos a continuación en este artículo. En el mercado encontramos diversas opciones que resultan atractivas y ofrecen beneficios a corto plazo: El yoga, ejercicios de respiración, la acupuntura, la hipnosis, etc. Sin embargo, la práctica de estas terapias aunque prometen reducir los niveles de estrés al mínimo, no pueden brindarte la garantía de una vida plena en lo personal y familiar ni asegurar tu éxito ante los retos que se te presentan. Dios ha provisto para nosotros una solución que nos habilita para mucho más que controlar y atenuar los efectos del estrés. En Cristo, Él nos ha equipado con el poder para permanecer anclados en el verdadero reposo creyéndole a Él. Su propuesta no consiste únicamente en que tengamos ratos de alivio de nuestras ansiedades o ciertos momentos de relajamiento; se trata de la posesión total de la vida anti-estrés a la cual tenemos acceso.

¿Te imaginas? Tú y yo podemos ser libres de las preocupaciones que las actividades de la vida diaria nos impone y aprender a mantenernos inconmovibles ante el estrés laboral, el estrés escolar, el estrés postraumático y todo aquello que se pueda sumar a esta lista. En Salmos 23:4 dice: “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. Estas dos herramientas, la vara y el cayado del pastor, representan la ayuda oportuna que Dios provee fielmente para sus hijos en momentos de peligro ó necesidad a fin de que podamos perseverar en libertad absoluta. Por ejemplo: Con la vara, el pastor ahuyenta ó mata a los animales de rapiña, pero también con esta hace volver a las ovejas andariegas cuando se salen del camino. El cayado es un bastón usado en las caminatas cuyo rítmico toque al suelo tranquiliza las ovejas y sirve como palanca para levantar a aquellas cuando han caído evitando así que sean presa de lobos ó mueran por agotamiento en horas de calor. Esto nos revela el carácter de Dios como nuestro oportuno socorro y su eficaz intervención en nuestras debilidades, para levantarnos, sostenernos y fortalecernos con Su poder. Es por la provisión de Dios en nuestras vidas que podemos expresar en todo tiempo: “Yo estaré confiado, aunque contra mí se levante guerra”. En este estado, todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) pueden manifestar consistentemente el descanso que el Pastor ha determinado para nuestra vida, haciendo realidad la Escritura que dice: “Los que confían en el Señor son como el monte de Sion que no se mueve sino que permanece para siempre”.

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La Revolución de Su Amor (5) : Produciendo Fruto para Dios

Raíces de un árbol de la selva tropical

Cuando el huracán IKE azotó la costa de Texas en el 2008, los vientos alcanzaron una velocidad aproximada de 110 mph causando grandes daños en toda la zona. Una vez que pudimos regresar a casa después de la tormenta, era impresionante ver además de los perjuicios causados a las estructuras y edificios,  la cantidad de árboles derribados por el viento. Algunos de ellos estaban sobre las calles con las raíces completamente desenterradas, otros más sobre los techos de las casas ó cables de electricidad. Dentro de mí pensaba ¿cómo estos árboles tan grandes y robustos no pudieron resistir la fuerza del viento?  Su apariencia era la de árboles sanos, pero en realidad estaban muriendo por dentro. Al  observar con detenimiento pudimos notar que el tronco de muchos de esos árboles estaba totalmente hueco, como si fuera un cascarón.  Esos árboles estaban arraigados al suelo, sin embargo,  su capacidad para permanecer firmes no estaba desarrollada lo suficiente para soportar una tormenta de esta magnitud ó había menguado por el paso del tiempo. De esta misma manera ocurre con la transformación de nuestra visión,  bien podemos estar arraigándonos en el amor de Dios atesorando la verdad acerca de lo que Él dice sobre nosotros,  pero a menos que  aprendamos a cimentarnos en él no podremos permanecer cuando vengan los tiempos difíciles.  SER la visión de Dios es una constante a la cual Él quiere llevarnos para que nuestras vidas sean la manifestación al mundo de Su amor y poder.  Si alguna vez te has sentido como uno de esos árboles que el huracán arrastró, conoce que hay esperanza para ti.  Si piensas que todo está perdido, aún Dios sigue ahí. Su nombre es Torre Fuerte, y el justo corre hacia Él  para ser afirmado y levantado. No hay vergüenza ni condenación, porque el amor cubre multitud de pecados.

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La Revolución de Su Amor (4) : Arraigado y Cimentado en Él


Ahora, la pregunta que puedes estar haciéndote en este punto es: ¿Y cómo recibo el amor de Dios para que mi visión sea transformada? La primera cosa es aceptando a Jesucristo en tu corazón. Dios nos amó de tal manera, que dio a su Hijo para que toda persona, como tú y como yo, no se extravíe ni pierda el rumbo, sino que pueda poseer Su vida. Nuestra parte aquí es aceptar ese regalo y hacer uso de todo lo que este implica. Si recibes un regalo y lo guardas bajo tu cama, ten por seguro que no servirá de nada. De la misma manera, es preciso que aceptes lo que Jesús hizo y tomes provecho del acceso que compró con su sangre, para darte una vida plena y abundante. En segundo lugar, es necesario que te arraigues en Su amor y te afirmes en Él (Efesios 3: 17-19). Si tomamos el ejemplo de un árbol, este necesita lograr estas dos cosas para crecer: Requiere que sus raíces se extiendan lo suficiente bajo la superficie del suelo obteniendo el agua y los nutrientes para subsistir, y además que su tronco desarrolle la capacidad para mantenerse firme. Si alguna de estas dos premisas falla, el árbol estará en peligro de morir. Siguiendo con esa comparación, entonces podemos decir que no es suficiente con saber que eres amado; todo tu ser tiene que echar raíces en el amor de Dios y desarrollar la capacidad para permanecer anclado aún en las peores circunstancias.

Esto no es algo que se logra de la noche a la mañana por supuesto. Es un proceso de transformación continuo y permanente en el que tú participas consciente y voluntariamente. Tú te dejas amar por Dios, recibes Su verdad y se inicia dentro de ti la revolución de Su amor. Según el diccionario, una revolución es un cambio violento y profundo de las instituciones políticas, sociales y económicas de una nación; figurativamente, esto es lo que el amor de Dios produce en nuestro interior cambiando radicalmente las estructuras de nuestra manera de pensar y por consiguiente la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. En esta divina revolución, no existe caos ni mucho menos uso de violencia, porque Su amor es bondadoso y nos brinda el más alto nivel de respeto. Como todo un caballero, Jesús llama a la puerta de tu corazón; si abres y decides dejarle entrar, Él estará sentándose a la mesa para cenar contigo entablando una relación de intimidad y comunión. El armamento con el que nos conquista es el más poderoso del universo; sin embargo no consiste en armas nucleares ni en potentes aviones de guerra porque Su amor no hace nada indebido. Este arsenal de Dios tiene la capacidad de destruir las más grandes fortalezas que hay sobre la tierra: aquellas que están en tu interior; derribando las estructuras de pensamiento que no están acordes con Su visión. En esta revolución como en muchas otras, ocurre derramamiento de sangre, pero el amor de Dios no tiene envidia y mereciendo nosotros la muerte, envió a Jesús quien tomó nuestro lugar de pecado para hacer que nosotros ocupásemos el suyo. Él escogió la muerte para darnos vida. El único caido en esta revolución se levantó de entre los muertos, y ahora trabaja sentado a la diestra del Padre, intercediendo por nosotros para que el resultado de Su sacrificio sea efectivo en nuestras vidas, y SEAMOS Su visión.

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