Rompiendo viejos esquemas

Hay tantas cosas que quisiéramos que cambiaran a nuestro alrededor, mas sin embargo con el paso del tiempo llegamos a convencernos de que no hay forma de provocar alguna diferencia. Te has esmerado, lo has intentado todo – yo lo sé -, y a pesar de esto no has visto los resultados que esperas. Es normal que te sientas frustrado, pero no tienes que quedarte ahí.
La fórmula para el cambio en tu entorno está dentro de ti. Sí, has leído bien. La verdadera transformación comienza en lo profundo de tu ser ( no en los demás ). En estos últimos meses he estado descubriendo un par de aspectos que literalmente desencadenan una explosión atómica en aquellas áreas que se resisten al cambio ¿Para qué tanto brinco estando el piso tan parejo? me pregunto yo. He estado equivocada por mucho tiempo y voy a compartir contigo la realidad a la que mis ojos se están abriendo.
¿Esperar el cambio ó provocar el cambio?
Es triste pero es verdad. Puedes pasarte una vida completa esperando que suceda algo, en la pasividad de una confianza en Dios mal entendida, y no recibir respuesta. Como esa generación del pueblo de Israel en el desierto que contempló de lejos la tierra prometida a la que jamás entró. Decimos que oramos y confiamos en Dios, sin darnos cuenta muchas veces que estamos bien dormidos en nuestros laureles. Y es que los hijos de Dios hemos sido llamados a una ‘espera paciente’ que resulta vital que podamos comprender equilibradamente. Se trata de aprender a ser mansos y no pusilánimes; de ser prudentes como palomas pero astutos como serpientes. (1)
Consideremos el ejemplo de aquella mujer que acaba de recibir la noticia tan anhelada de que está embarazada. La espera paciente de 9 meses no ocurre recostada sobre una hamaca, aunque tiene la opción de hacerlo y atenerse a las consecuencias. Ella se sabe a sí misma como la primer responsable del cuidado de su cuerpo, del cual depende el crecimiento de la criatura que está en su viente. Junto con el emocionado padre preparan todo lo necesario para que no falte nada para ese bebé al momento de su nacimiento. ¡Todo esto inicia aún sin haber visto físicamente ninguna evidencia del cuerpo del bebé!
Seguir esperando que el cambio ‘se dé’ en algún momento, es ser como aquellos padres que sabiendo que la fecha del nacimiento de su hijo se acerca, se atienen a que algo ocurrirá en el último minuto. Ya dentro de la sala de labor, tienen la ilusión de que además de que su bebé nazca bien sanito (sin haber tenido cuidados prenatales), alguien se asome por ahí con la cuna, la silla para el auto, la ropa que usará el bebé y todo lo demás. ¡Totalmente descabellado! ¿No es así? ¡La espera paciente es un proceso activo de FE!!! Da el primer paso y atrévete a reconocer: TÚ ERES EL RESPONSABLE DE PROVOCAR EL CAMBIO. ¿Cómo? Creyéndole a Dios y asumiendo tu parte en el proceso. No me mal entiendas. ni tus argumentos ni tus estrategias van a cambiar a NADIE, pero necesitas aceptar que has sido comisionado para representar a Dios en esta tierra, funcionando el factor que desencadena transformación. ¡Es tiempo de tomar tu responsabilidad! (2)
Temores…. ¡A la basura!
¡Qué fácil es tirarle la bolita a Dios y excusarnos diciendo que Él tiene Su tiempo! Esto es una verdad que usamos a nuestra conveniencia, cuando la realidad es que DIOS ESTÁ ESPERANDO POR TI, a que despiertes de tu sueño y puedas darte cuenta de la parte tan importante que tú juegas en el proceso de transformación de tu ser y de tu entorno.
En mi caso, he tenido que reconocer que muchas situaciones en mi vida, no cambiaron por mi falta de carácter, mi inmadurez y mi cobardía. Cada día descubro nuevos lotes de temor en mi corazón que me han mantenido paralizada, pero al permitirle a Dios limpiarme, se han convertido en en la oportunidad para seguir siendo transformada. Toma en cuenta que la naturaleza carnal opera en base al temor y es por esto que necesitamos recibir la libertad que Cristo nos ha dado. Nadie puede ser un factor de cambio en bendición, si su fuente de operación es el miedo.
Mira, lo contrario al amor no es el odio sino el miedo. Y en este paso, es preciso que puedas beber el antídoto que va a desactivar y eliminar por completo los indicios de temor que hay en tu ser: EL AMOR DE DIOS. (3) No dejes que la cobardía te engañe mi amigo. Culpar a otros es una máscara del miedo y el resentimiento, un temor inconsciente que busca protegerte a ti mismo de que te vuelvan a herir. Sea cual sea tu situación, da el segundo paso y permítele a Dios entrar a esos lugares recónditos de tu corazón donde el temor se ha anidado y verás resurgir en ti, al hijo de Dios que Él está en ti conformando. (4)
Vino nuevo en barricas nuevas
Conforme avanzo en permitir a Dios limpiarme de mis inseguridades, puedo darme cuenta de que sólo la nueva criatura en Cristo tiene el poder de generar nuevos escenarios y abrir nuevos horizontes para bendición. Facilitar que otros reciban gracia solo es posible cuando yo la he aceptado en mi propia vida. Checa esto: La vieja naturaleza – que opera en temor- se adapta al status quo, busca evitar la confrontación mateniendo una calma aparente ó por otro lado, trata de imponerse por la fuerza para mantener el orden y generar algún tipo de cambio. Sin embargo, la transformación solo es producto de una vida transformada.
Jesús explicó cómo ocurre el proceso diciendo: “El vino nuevo, se pone en odres nuevos”. (5) Un odre viejo es la naturaleza humana con todas sus variaciones y facetas manifestadas en tu manera de pensar. A menos que permitas tu mente se renueve por la Palabra, no experimentarás transformación y por consiguiente, tampoco un verdadero cambio en tu entorno; solo parches, paliativos inoperantes. Puedes seguir insistiendo con el hijo rebelde, seguir haciendo la lucha con el cónyuge que no cambia, intentando sobrellevar a ese jefe difícil etc., el proceso de cambio inicia contigo, en tu manera de pensar. Así lo dice Dios.
Termino con esto: ¡Dios es eterno y por lo tanto Él vive a la vanguardia! De tal forma que los pensamientos obsoletos de una mente no renovada son un estorbo en tu desarrollo. (6) No eches en saco roto estas verdades. Es ubicado en esta realidad que serás sin duda, efectivo, proactivo y altamente productivo en facilitar transformación. ¡No te conformes con menos!
(1) Mateo 10:16 (2) 1a. Pedro 2:9 (3) 1a. Juan 4:18 (4) 1a Juan 4:16 (5) Mateo 5:17 (6) Romanos 12:2
¡No mas pruebas por favor!
Esta tarde recibí un correo electrónico con la siguiente pregunta: “Magnolia, ¿hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios?” Todos sin excepción hemos pasado por momentos en los que conscientemente o no nos hemos sentido abrumados por las circunstancias y no vemos la luz al final del tunel. Quise traer este asunto a mi blog porque la respuesta puede ayudar a más de uno (inlcuyéndome a mí!). Lo que quiero compartir contigo no es una perspectiva nueva para tus problemas, sino una provocación para que tu visión personal en medio de las pruebas sea transformada. De no ocurrir este proceso, permanecerás sobreviviendo a las dificultades cuando fuiste creado para triunfar y sobresalir por encima de cualquier reto.
Sí, es muy fácil exclamar: “¡Ooooleeeee!” cuando vemos el toro sentados desde las gradas, pero la cosa cambia cuando es a nosotros a quienes nos toca estar en el ruedo. Encontrar una vía de escape no es la solución, ni tampoco intentar desaparecer al novillo de la corrida. En este escenario, lo que en realidad tiene que ocurrir es que el carácter de “matador” sea forjado en ti, para desarrollar la faena con esplendor hasta dar la estocada final, que te llevará a otra corrida de toros en un nivel de mayor dificultad y gloria.* Partiendo de esto, me atrevo a replantear la pregunta inicial. No se trata de “hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios”, sino ¿hasta cuándo voy yo a permitir que el carácter requerido sea conformado en mi ser para que yo viva en victoria permanente? ¡Uf, creo que esto cambia la cosa! ¿No es así? **
Buscar que las pruebas terminen es de humanos, yo también he estado ahí pidiéndole a Dios un “descanso”
. Sin embargo, las pruebas no han dejado de venir y me he convencido de que orar así está fuera de contexto. Se trata entonces, de ser transformados y comprobar el poder de Dios EN y A TRAVÉS de nuestras vidas. Así que si hemos recibido la adopción y somos Sus hijos, está de por medio el pacto que ha hecho con nosotros de no solo poner sus leyes en nuestras mentes, sino también de escribirlas en nuestro corazón. El compromiso que ha hecho contigo es de hacer que Su Palabra sea carne en ti (no solo que te la sepas de memoria) y el proceso aunque resulte doloroso, producirá fruto apacible de justicia que es el carácter de UN HIJO.
No me mal entiendas, el Padre no te quiere en un tormento constante para que aprendas a hacer Su voluntad. Muy al contrario, lo que Él desea para ti es que pruebes y compruebes la victoria eterna que compró para ti en Cristo. En Su visión no hay problema, tras problema, sino victoria tras victoria y éxito tras éxito en todas las áreas de tu vida. ***
De tal forma que me atrevo a responder la pregunta inicial con otras preguntas. Mi intención no es darte una receta para tus conflictos sino desatar la reflexión sobre este asunto para que lo puedas procesarlo conversando con tu Papá que siempre te escucha.
1. ¿Quién es responsable de tu vida hoy?
Si lo que estás pensando es la mismo que yo, entonces coincidimos en que no estamos en un barco a la deriva. En lo bueno que me sucede, en los errores que cometo y hasta en las condiciones adversas que no comprendo, tengo quien dé la cara por mí. Yo no soy cualquier persona, soy Su hijo amado. (Isaías 43:1-4)
2. ¿Qué propósito tienen estas y cada una de las circunstancias que vienen a tu vida?
La tendencia natural de nuestra lógica nos lleva a buscar una razón a lo que nos ocurre. En ese laberinto solemos perdernos muchos de nosotros y hasta caer en depresión al no encontrar respuestas concretas. Por otro lado, buscar comprender el propósito de Dios para el que esas situaciones están frente a ti te posiciona en una perspectiva de HIJO que te permitirá dar inicio al proceso de tu transformación. (Rom. 8:28)
3. ¿Vas a permitirle a Dios transformarte?
Dios te ha llamado a que seas Su hijo y lo que se requiere de ti es tu disposición para que seas conformado. Las pruebas por sí mismas, no transforman a nadie; es Su Palabra la que como espada de dos filos penetra hasta partir el alma y el espíritu. Así que no se trata solo de decir que SI, sino de participar conscientemente en el proceso que va a implementar que se forje en ti el carácter de Cristo. (Juan 1:12)
“Padre:
Aunque no comprenda lo que está ocurriendo a mi alrededor, yo te creo y te reconozco como el responsable de mi vida. Gracias por ayudarme a ver que no eres tú el que produce los problemas pero eres quien está presente para salvarme y asegurar que yo tenga éxito. Confieso que mi perspectiva de las pruebas no ha sido la correcta y esto ha provocado desgaste y cansancio en mi ser. Quiero ser transformado y que cada circunstancia que enfrento cumpla tu propósito de conformar en mi a UN HIJO. En Cristo Jesús. Amén”.
** Romanos 12:2
Cuando el pasado toca a tu puerta….
Te encuentras con una situación que te resulta familiar. No es nada agradable volver a verla, pero la tienes frente a ti con un mensaje: “Nada de lo que has hecho hasta ahora ha valido la pena. Como ves, todo sigue igual”. Este personaje se llama: EL PASADO. Pensabas que habías avanzado, que las cosas estaban mejorando y de repente …¡zas!…. Las condiciones se voltean y pareces encontrarte igual ó peor que al principio. ¿Qué hacer en estos casos? Permíteme compartir contigo una manera eficaz de responder a estos eventos y sobreponerte a la frustración y el desánimo.
1o. No te dejes engañar: El pasado es PASADO.
Si le permites al pasado atormentar tu presente es porque tú le das esa oportunidad. En el proceso de transformación y regeneración que vivimos los hijos de Dios, vamos a enfrentar ‘bemoles’; si los interpretamos como ‘retrocesos’ estaremos tomando una perspectiva meramente humana desconectada de lo que ve nuestro Padre Celestial. Si nos dejamos arrastrar por esa perspectiva distorsionada, seremos provocados a reaccionar negativamente complicando las cosas. Sin embargo, si nos atrevemos a considerar la “crisis” como una ocasión para ver a Dios intervenir reforzando, reafirmando, consolidando Su obra y propósito en la vida de los implicados, estaremos disponiéndonos para ser un canal de gracia, amor y perdón en medio de esos eventos en particular y para todos los que haya que enfrentar.
Piensa en Pedro, el discípulo de Jesús. Después de caminar tanto tiempo con el Maestro, le niega y riega la sopa no una vez…. sino TRES. ¿Cómo interpretó esto Jesús? ¿Como un retroceso que lo descepcionó? ¡No, en lo absoluto! Yo no veo por ningún lado a un Jesús frustrado, ni tampoco lo encuentro restregándole en cara la recaída con su temperamento ó reclamándole la traición. De hecho, Jesús se le apareció después de resucitar para conversar con Él y checa el dato: ¡Vino a hablarle de amor! El Pedro que vemos después de esos acontecimientos es una nueva persona, un individuo que ahora está en el punto adecuado para iniciar el ministerio para el cual ha sido llamado. *
2o. Procesa las ofensas correctamente.
¿Me vienen con las cosas de antes y me piden que no me ofenda??? Dios no te está pidiendo que te esfuerzes en perdonar sino que comprendas el verdadero sentido de la palabra. Él estableció un lugar eterno para las fallas y faltas de toda la humanidad donde fueron pagadas una vez y para siempre: En la cruz. La vida de Jesucristo fue el precio que saldó la deuda. Antes de tratar cualquier asunto, de intentar moverte para decir ó hacer algo en la crisis, primero asegúrate de que en tu corazón has procesado el enojo, la decepción y el dolor causado viniendo a la cruz de Cristo. Aquí no se trata de si tú perdonas o no porque ¡Dios ya perdonó todo el pecado del mundo! La cosa es si estás dispuesto a recibir el pago de la vida de Cristo por tus ofensas.
La amargura y el resentimiento no son un buen compañero cuando de resolver proactivamente una situación se trata. Al contrario, las complica por completo. No perdonar es como tomarse el veneno y esperar que la otra persona se muera. ¿Que el ofensor no merece tu perdón? ¡Claro que no! Te pregunto: ¿Acaso tú merecías recibir la gracia y misericordia que encontraste en Dios? Ahora es tiempo: ¡Da de gracia lo que de gracia recibiste!
3o. Calladito, te ves más bonito.
Nuestro razonamiento nos dice que hay que discutir y sermonear para ponerle un alto a lo que está sucediendo. Decimos: Si no, ¿quién lo va hacer? ¿No es así? Ahora, toma en cuenta esto. Esa actitud reactiva solo desencadenará otras actitudes reactivas como respuesta. Un mar de arenas movedizas es lo que creamos al operar de esta manera. De ninguna manera estoy diciendo que te hagas de la vista gorda ó que te tragues tus palabras eternamente, pero sí te digo que necesitas esperar en Dios para que Él te de el momento oportuno para tratar la situación. Solo el Espíritu Santo puede traer convicción al corazón de una persona. ¡Tú no puedes tomar el lugar que a Él le corresponde! Lo que sí puedes hacer es aprender a colaborar y funcionar en unidad con Él para bendición. Si te dispones, Dios te dará la gracia para esperar reconociendo que Él es responsable de completar la obra que ha iniciado en las vidas de los implicados.**
Los muros de Jericó cayeron usando un arma fuera de toda lógica humana: El silencio. Por seis días el pueblo de Israel caminó alrededor de la ciudad amurallada sin decir palabra y en el séptimo día recibieron la orden de gritar. En ese tiempo de quietud Dios estaba trabajando en el corazón de ellos y preparándolos para el momento de expresar lo que Él les ordenaría. ¿Se trata entonces de que te muerdas la lengua? Más bien se trata de que te inviertas hablándole a Dios con respecto a la situación, que pases tiempo intercediendo y presentando el caso ante la corte celestial. Es ahí ante el trono de gracia, donde encontramos oportuno socorro. Cuando Dios abra la puerta, hablarás acertadamente como dice Proverbios: “La palabra a su tiempo ¡Cuán buena es!”***
No eches esto en saco roto. Conocer estas verdades y aplicarlas en mi vida familiar y laboral han sido la clave para hacer de cada crisis un manantial de misericordia y perdón que nos permite seguir creciendo hasta llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.
El pasado es cosa del ayer. ¡Hoy soy una nueva criatura en Cristo!
**Fil. 1:6
***Prov. 15:23
Organiza tu agenda con efectividad
¿Te interesa ser más organizado y eficaz en tus metas cada día? Es facil encontrarnos saturados de lo urgente dejando para después lo verdaderamente importante. Sin darnos cuenta, nos vemos absorbidos en mil actividades, cansados y sin haber logrado lo que perseguimos. En esta nota no voy a darte una varita mágica, ni una lección de administración, antes voy a compartir contigo un principio que si te dispones a aplicarlo, resultará en FRUTO para tu vida personal, familiar y laboral.
En una de mis épocas de mayor carga de trabajo y estrés, descubrí algo que cambió por completo mi manera de pensar. Dios me hizo entender en Su Palabra que Él tiene una agenda en la que gobierna el orden y la justicia. Encontré que Él no actúa de chiripa ni al azar sino gobernado por Sus propósitos divinos, y lo más maravillosos es que permanece eficazmente productivo sin padecer de estrés jamás. (1) Mirar esto me llevó inevitablemente a contemplar el enorme contraste entre mi agenda personal y la de Dios. Sí, había que reconocerlo; mi manera de operar, de organizarme y de agendar mis compromisos no se parecían en nada a lo que estaba viendo de Él.(2) Fue entonces que me atreví a dar el primer paso:
1o. Disposición para sincronizar tu agenda
Hacer que nuestra agenda coincida con la de Dios es un proceso posible que inicia con la disposición individual para aceptar que Él tiene la razón. Su estructura de orden y prioridades están claramente definidas en Su Palabra. ¿Qué fue lo que descubrí? Que el nombre que ocupa el número UNO en su lista, no es el universo, ni la creación, ni los problemas económicos del mundo; tampoco son las guerras, ni las actividades religiosas. Imagínate, el rescate más alto pagado alguna vez en la historia del mundo, es el que se dio para que tú tuvieras vida en Jesús. De tal forma, que la prioridad en la agenda de Dios ERES TÚ.(3)
En cuanto a mi distorsionada agenda encontré mi nombre ocupando el último lugar en mi lista de prioridades. Sin embargo, el Padre Celestial me hizo ver cómo funciona esto: “Primero ama a Dios con TODO; segundo, asegúrate de establecerte en el lugar que tú ocupas en la agenda del Padre, mírate a ti mismo con el amor con el que Él te ama, vive amado, permanece amado, entonces “como a ti mismo” vé y ama a tu prójimo.”(4)
¿Qué lugar de las prioridades de tu agenda está ocupando tu nombre?
2o. Identifica y elimina los distractores.
No me mal entiendas, el amor de Dios no es egoísta ni egocéntrico. No estoy diciendo que ahora todo gire en torno a tus caprichos y demandas ó que Su amor se convierta en licencia para actuar de manera carnal e inmadura. Se trata de respetar en tu agenda como prioridad el reconocerte como amado de Dios y aún más, vivir allí de manera permanente; se trata de permitir que todas y cada una de tus actividades estén conectadas a la Fuente de Amor. (5) Cosas tan sencillas como comer saludable, tomar vitaminas, hacer ejercicio, etc, tienen entonces otra motivación: ¡Me cuido porque Dios me ama! y no por el simple hecho de “estar bien”. Actividades como leer Su Palabra u orar, no son un rito sino un espacio para recibir lo único que puede sustentarnos: ¡Su gran amor por nosotros! ¿Puedes ver la diferencia?
Cuando desperté a esta verdad, fue un tiempo de recibir corrección de tantas cosas que antes no veía y que estaban fuera de orden. Me di cuenta que tratar de servir a otros vacía de amor, es operar literalmente como un “metal que resuena ó un címbalo que retiñe”. (6) ¿Cómo puedo dar a los demás lo que yo no estoy recibiendo?
3. Toma el toro por los cuernos y deja las excusas.
¡NO TENGO TIEMPO! es la expresión que muchos usamos cuando se trata poner algún orden en la agenda diaria. Sin embargo, es preciso aterrizar la idea de que el tiempo es un recurso administrable; NO es algo que se dá, sino algo que tú mismo TE HACES. Mientras estemos justificando nuestra ausencia de orden y disfrazando nuestra falta de ejercicio de disciplina, estaremos limitando que nuestra agenda personal y la de Dios trabajen sincronizadamente. Por eso Él nos dice: “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” (7) Pero nos insta a creer Su compromiso: “El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto”. (8)
Seguir permitiendo que lo urgente nos arrastre es cosa de cobardes. Dejemos de buscar responsables en terceras personas y asumamos la autoridad que Dios nos ha dado como Sus hijos ejercitando el poder, amor y dominio propio que habita en nosotros de manera práctica. (9) ¡Hemos sido hechos co-herederos con Cristo!
¡Para Dios lo más importante del universo ERES TÚ! No te conformes y ponle acción a tu fe. Es tiempo de organizar tu agenda interior y funcionar como colaboradores de Dios. Si Él ha estado transformándome así ¿no podrá hacerlo también en tu vida?
Notas de interés que puedes consultar:
El embarazo en adolescentes, ¿una epidemia remediable?
Estimados amigos de Soy La Buena Semilla:
Les invito a que visiten mi nuevo blog “Expresión Pro Vida”, donde estaré tratando temás de interés como el aborto, el embarazo en adolescentes, la educación sexual, etc. Sus opiniones y comentarios serán de gran ayuda para muchos otros lectores.
http://expresionprovida.wordpress.com
Aquí les comparto la primera nota. Espero verles también allá. ¡Bendiciones!
- – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – -
“¡Estoy embarazada!… Mis papás me van a matar”. Esta es la frase que se repite con mayor frecuencia dentro de los cubículos de consejería que comparto con jovencitas entre los 15 y los 18 años que confirman la noticia de que están esperando un hijo. Mientras llevo a cabo la entrevista, encuentro un factor común en el 90% de estas chicas que llama mi atención: La relación entre padres e hijos está seriamente deteriorada ó ausente. Muchas de ellas me platican los detalles de la poca ó nula comunicación que tienen con sus progenitores y el escenario de una familia disfuncional emerge detrás de la presente situación.
Lo más difícil del caso, es que estas jovencitas tienden a seguir un esquema de varios embarazos posteriores a este sin haber cumplido siquiera los 20 años. El número de embarazos no deseados aumenta y con ello el índice de abortos. La pregunta que surge en mi mente es: ¿Y dónde están los padres de estas niñas? No digo esto de ninguna manera juzgándoles; yo misma soy mamá de dos chicas adolescentes quienes están creciendo y tomando sus propias decisiones cada día. Ver la distancia que existe entre las adolescentes embarazadas y sus padres me hace reflexionar y considerar qué estoy haciendo yo misma en casa.
La cara de la moneda que yo veo directamente es la que viven las mujeres, pues son ellas quienes acuden al Centro de Embarazos en busca de ayuda, pero ¿qué de los varones, padres de estos bebés? Ellos tiene su cuota de responsabilidad en el caso. El embarazo en adolescentes no se trata de un problema aislado, es un asunto complejo pero que tiene solución. Y es que en la actualidad existe una generación que ha perdido el sentido de dirección. Una de las razones es la carencia ó ausencia de modelos de conducta, esto es padres que ignoran ó pasan inadvertidos su verdadera responsabilidad.
Recuerdo que hace tiempo, leí un artículo que explicaba lo que sucede con la generación presente, en comparación con el estrés postraumático que sufren los elefantes. La nota señala que en Uganda, es cada vez mayor el número de elefantes que está bloqueando rutas, destruyendo asentamientos y atacando viviendas, aparentemente sin justificación o motivación alguna. Sin embargo los científicos después de indagar al respecto, concluyeron que algo sucedió en estos animales cuando la caza estaba en pleno auge en la década de los setenta y ochenta:
“Muchas manadas de elefantes quedaron huérfanas, sin madre y padre, y los jóvenes inexpertos se han transformado en una especie de «elefantes adolescentes delincuentes», lo suficientemente inteligentes como para vengarse. Cuando un cazador mata a una mamá elefante, lo hace sin tener en cuenta que está creando mucho dolor al resto de la familia elefantina, además de estimular un ciclo de violencia”. El estudio concluyó que ante la falta de los elefantes adultos más experimentados, los más jóvenes se vuelven más agresivos y suelen atacar a los humanos.
¿Puedes ver lo que sucede con los adolescentes de esta época? Cierro esta nota retomando la pregunta inicial: ¿Es esto una epidemia remediable? ¡NO es remediable pero SI es TRANSFORMABLE! El gobierno y las organizaciones pueden desarrollar todo tipo de campañas de prevención, de educación sexual, repartir métodos anti-conceptivos por doquier etc., a fin de tratar de evitar que más adolescentes se embaracen; sin embargo serán solo paliativos para curar una profunda llaga. ¿No están más bien los jóvenes buscando satisfacer la necesidad de identidad, seguridad y pertenencia a través del sexo? Estudios demuestran que las adolescentes que poseen una buena relación con sus padres, son menos propensas a quedar embarazadas a edades tempranas. ¿Puedes ver el lado de la cancha sobre el cual está la pelota? Los padres tenemos una tarea pendiente que atender que espera por nosotros. Nuestros hijos son el mayor tesoro que el Creador está depositando en nuestras manos y aguarda porque abramos los ojos al enorme privilegio que nos concede. ¿Tú qué vas a hacer?
¡Sigueme en Facebook! Haz click aquí.





