Amando a Mis Enemigos
¿Que te han tratado injustamente? ¿Que alguien está intentando tomar ventaja de ti? Todos sin excepción hemos pasado por una experiencia de estas a través de nuestra vida, ya sea con nuestros padres, en la escuela, trabajo etc. Muchas veces resulta complicado definir aquello que es equitativo para cada quien y de este asunto emergen gran cantidad de conflictos. Estas circunstancias son mas comunes de lo que pensamos y a menos que nos ubiquemos correctamente, no podremos superarlas. Te invito a que continues leyendo y conozcas tres verdades prácticas que estoy comprendiendo estos días al atravesar por situaciones como éstas.
1. ¿Quién soy Yo?
Pon atención a esta pregunta. No estoy pidiéndote que contestes qué fue lo que ocurrió ni quién es responsable del daño. En este punto es preciso que te enfoques en definir tu identidad dejando en segundo plano las circunstancias. Sin esta base, puedes quedarte atorado por años resentido por aquello que otros “te hicieron” ó “dejaron de hacer” por ti. Por lo tanto, en esa situación que atraviesas ¿Quién eres? ¿Una víctima? Ó quizá te sientes ”el malo de la película” pensando en todas las injusticias que has cometido. La realidad es que de nuestra identidad fluye nuestra respuesta hacia aquello que enfrentamos.
Para que lo veas más claro, supongamos que conduces tu vehículo por la calle, y un policía te detiene para darte una infracción y en el proceso te amenaza y busca intimidarte abusando de su autoridad para que tú le ofrezcas dinero. ¿Cómo responderías ante tal evento si eres hijo del Presidente de la nación? ¿Te sentirías amenazado? ¡Absolutamente NO! Esa identidad no es excusa para reaccionar con prepotencia, pero SÍ la fuente de seguridad para accionar correctamente. Al atentar contra tu integridad este individuo, está retando directamente a la autoridad de tu papá. ¿Lo puedes ver? Si has aceptado que eres hijo de Dios, ¡Eres hijo del Creador del Universo! El asunto ahora es que tú te ubiques ahí y decidas permanecer viéndote como HIJO AMADO. ¡Tú eres lo que piensas de ti mismo! *
2. ¿Quién es mi Adversario?
Cuando enfrentamos oposición es fácil echarle la culpa a alguien más, pensar que todo es una estrategia del diablo, ó que es cuestión de mala suerte. Sin embargo, como hijos de Dios necesitamos renovar nuestra visión y quién mejor que Jesús para darnos ejemplo en este aspecto. Él siempre supo cómo enfocarse frente a sus adversarios, y nos hizo ver que ellos son para nosotros el reto supremo del amor. No nos pidió que nos volviéramos “tapetes” que éstos pisen deliberadamente ni que nos dejemos de cualquiera; nos dijo que les amáramos sin merecerlo. Sin embargo, este asunto de “amar a los enemigos” no es algo lógico ni agradable a la naturaleza humana, pues implica la transformación de nuestra mente y corazón. Requiere de tu disposición para que Dios haga de ti un hijo siendo conformado a la estatura de Cristo.
Con esto no estoy negando las artimañas del diablo, solo quiero que te ubiques para ponerlas en perspectiva y dejar de magnificar sus obras. ¡Él está vencido! Es parados en nuestra identidad de hijos como le recordamos su presente y su futuro. Esto fue lo que Jesús hizo con el enemigo cuando atentó contra Él en el desierto, diciendo: “Si eres hijo de Dios….. ” Sus respuestas fueron producto de su identidad y así le nulificó su plan. La decisión aquí entonces es ¿a quién vas a ver en tus enemigos? ¿Vas a exusarte en que todo es trabajo del diablo ó vas a tomar el reto de ser transformado para amar con el amor de Jesús? **
3. ¿Qué propósito tiene para mí esta situación?
Es cierto. ¡Cuán difícil nos resulta concebir que algo bueno puede esconderse detrás de las injusticias!… Y por esto reaccionamos manera negativa. Por lo tanto, una vez que te has ubicado en que eres hijo y que has aceptado el reto de ser transformado para amar, necesitas comprender que Dios está dispuesto a convertir esas circunstancias contrarias en beneficio para ti. Jesús dijo que en este mundo íbamos a enfrentar conflicto, oposición e injusticia, pero que su victoria estaba provista para esas circunstancias, que podíamos descansar en que la solución ya estaba dada.
Si hay alguna cosa que necesitamos cuando se comete un atropello en nuestra contra, es consuelo. Dios lo sabe bien y para eso nos dio sus promesas. Si tú recibes y aceptas que ÉL PUEDE llevarte a comprobar que tu dolor se convierta en baile, y que el daño causado se transforme en una fuente de bendición, estarás EN ACUERDO con TU PADRE poseyendo así el consuelo que Su Espíritu te da. ¡DIOS ES JUSTO!!! ***
No eches en saco roto lo que aquí comparto contigo. Yo misma he tomado la decisión que presento en esta nota sabiendo que mi Padre me insta a que no sea vencida de lo malo, sino que venza con el bien el mal. ¿Tú qué vas a hacer?
** Mateo 5:39-48 y Rom. 12:21
*** Juan 16:33; Rom. 8:28; Gén. 50:20
La Mujer Superlativa (VI) : Realización y Plenitud
En estos días, los medios de comunicación están abordando un tema controversial que llama mi atención. La pregunta es: ¿Quiénes son más felices… los hombres ó las mujeres? En un artículo del New York Times leía que las mujeres en la actualidad, a pesar de tantos esfuerzos buscando superación y paridad con el sexo masculino, no logran sentirse realizadas y se sumen lentamente en la desesperación. Estas conclusiones están basadas en resultados obtenidos por la General Social Survey, quienes monitorearon el estado de ánimo de los americanos desde 1972 hasta la fecha; el estudio arroja que las mujeres están volviéndose cada vez más y más depresivas, mientras que los hombres son más felices. La nota dice además que, aunque las mujeres comienzan las primeras épocas de la vida sintiendo mayor satisfacción personal que los hombres, conforme pasan los años, tienden a perder esa dicha gradualmente. ¿Qué está sucendiendo con esto me preguntaba al leer la nota? ¿Por qué las mujeres se están hundiendo en el hoyo de la tristeza? Si el estado civil, transfondo étnico, nivel económico, el ser madre o país en el que viven, no representa un factor que determine la decadencia de la felicidad femenina, ¿cuál es el verdadero problema? La realidad es que la luz de alarma está encendida, si consideramos el hecho de que casi un cuarto de la población de mujeres hispanas toman andidepresivos para tratar de encontrar alivio y sobrellevar los retos que enfrentan.

Dios desea que tú seas una mujer plena
Es cierto que en hay momentos en la vida, tanto de hombres como de mujeres, que sentimos que nos “aprieta el zapato” y las circunstancias nos parecen como una carretera en la que conducimos de noche y con la peor de las neblinas; sin embargo, no podemos quitar del panorama que Dios tiene planes para nosotros, y esos planes son de bienestar para sus hijos a fin de darnos un futuro y una esperanza (Jer. 29:11). ¿Te das cuenta? ¡Él anhela que tú vivas en plena satisfacción personal! Ahora, con respecto a la mujer en particular señala en Proverbios 31 que: La mujer virtuosa…. se ciñe de dignidad y fortaleza; y se ríe de lo porvenir (Prov. 31:25). Como puedes ver, Dios dice que ella puede sonreir en su situación presente y hacia los eventos futuros que cada etapa de la vida le presenta. ¿Porqué? Porque su plenitud es producto del gozo, una constante que proviene de la abundancia con la que Dios le satisface y no de la felicidad, una emoción pasajera producida por las circunstancias. De esta forma, la mujer superlativa es una fuente inagotable de agua viva, que fluye de su interior para bendición a muchos. Su andar y su destino están trazados fielmente por su Creador, el cual ha prometido que: “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Yo me maravillo al entender cómo Dios ha puesto a nuestra disposición la clave para que seamos esa mujer superlativa, que vive completa, segura y en contentamiento creciente en todo lo que ella es y realiza.
La Mujer Superlativa (II) : Una Mujer en Transformación.
Recuerdo que las primeras veces que leí Proverbios 31 y veía todas las cualidades de la mujer virtuosa, me preguntaba: “¿Y dónde existe una mujer como esta?” Pensaba en algunas mujeres de la Biblia como Ester, Ana, Rut, María, etc., considerando que ellas sí tenían con qué llenar el molde, mientras que yo me sentía no contar con esa misma capacidad o estar a su mismo nivel. Como cualquier mujer, comencé con las comparaciones. Entre las deficiencias que podía ver en mí y las virtudes de esa mujer para mí existía un gran abismo. Dios sabe bien que es fácil para nosotras sentirnos lejos y ajenas a esa descripción de mujer virtuosa; de tal forma que para llevarnos a comprobar ese modelo como una realidad en nuestra vida, Él no nos da consejos para mejorar nuestra auto-estima ni tampoco recursos de superación personal para que alcancemos balance emocional. ¡Él ha provisto el camino que hace posible nuestra transformación! Por eso, quiero compartir contigo en esta nota, cómo podemos desarrollar “la mujer virtuosa” que Dios diseñó para nuestra vida.
La Escritura dice: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima soprepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10) Cuando Dios nos pregunta: “¿Quién puede hallar a la mujer virtuosa?” Él lo hace porque tú y yo podemos pasarnos la vida completa tratando de encontrarla en algún sitio del mundo, para terminar dándonos cuenta de que está mas cerca de lo que podemos imaginar. Esto es, porque cuando recibes a Jesús en tu corazón, Dios siembra en ti Su semilla (1ª. Pedro 1:23). Esta semilla contiene la vida y naturaleza del Padre Celestial, lo cual incluye las características de “la mujer virtuosa” descritas en Proverbios 31. ¡Eres hija de Dios y su ADN está dentro de ti! Por lo tanto, es preciso que puedas identificar que este modelo de identidad ha sido depositado en tu interior. Probablemente la opinión de la gente, las circunstancias, las debilidades que tú ves en ti misma no coincidan con este hallazgo, pero tu disposición a creer es el botón que activa que inicie el proceso de desarrollo de esta mujer virtuosa en tu ser.
La Vida Anti-Estrés (VIII) : ¡Viviendo con mis expectativas en Dios!
Recuerdo que cuando era pequeña escuchaba a mi mamá decir: “Al mal tiempo, buena cara”. En ese entonces, no comprendía el significado de estas palabras, aunque ahora me doy cuenta de la importancia de nuestra actitud cuando enfrentamos tiempos difíciles. Esto mismo, es algo que los expertos confirman y lo explican por medio de lo que llaman la Regla 10/90, que dice que la vida consiste en un 10% de los eventos que ocurren y un 90% es definido por nuestras respuestas hacia estos. Sin embargo, la realidad es que a la hora de los “trancazos” hace falta algo mas que una actitud positiva para salir con éxito de la crisis. Cuando las circunstancias se salen de nuestro control ó no van de acuerdo a lo planeado, encontramos que necesitamos de un ancla para no dejarnos arrastrar por la preocupación, tristeza y ansiedad. ¿De qué se trata esto?
El Salmista se hace esta misma pregunta: “Y ahora Señor, que estoy en medio de semejante situación ¿Qué voy a esperar para salir de esta?” La respuesta nos presenta la clave: “Mi expectativa está en ti”. (Salmos 39:7) Dios es nuestra esperanza y nuestra posibilidad, no tan solo para ser rescatados, sino para vivir en reposo permanente. Solo El nos ofrece la paz que sobrepasa todo entendimiento, produciendo que nuestro corazón no se aturda ni tenga miedo. Por lo tanto, es ubicando correctamente nuestras expectativas, que evitaremos caer en la tácticas destructivas que producen el estrés, la frustración y depresión. ¡Nuestra esperanza no será avergonzada cuando es depositada en el Padre Celestial!
La Vida Anti-Estrés (VII) : ¡Viviendo mi identidad de hijo de Dios!
“¿Cómo? ¿Estresada yo?” Muchas ocasiones son las personas que están a mi alrededor quienes se percatan – antes que yo – de que las presiones están tomando terreno en mi corazón y me lo hacen saber. La realidad es que estoy estresada y… ¡yo no me doy cuenta! Como respuesta, podría darles una lista de excusas, presentarles un montón de quejas ó simplemente negar que esto está sucediendo, pero lo cierto es que a menos que yo identifique y reconozca que hay estrés en mi vida, difícilmente podré poseer el reposo que Dios me ofrece. ¿Cómo puede el estrés pasar inadvertido en nuestro ser? Encuentro que esto ocurre algo parecido a un experimento de laboratorio que realizaron: Colocaron una olla con agua hirviendo y metieron dentro a una rana. Cuando esta sintió el agua caliente saltó de inmediato salvando su vida. Por otro lado, pusieron una rana en una olla pero esta vez con agua fría. A fuego lento fueron calentando el agua; la rana no se dio cuenta del cambio de temperatura y esta murió. En nuestra vida, podemos estar tan acostumbrados al estrés que dejamos de percatarnos de cómo influye en nuestra salud, en nuestra relación con los demás, etc., hasta que llegamos a enfermamos seriamente o los problemas nos rebasan. La buena noticia es que no tenemos que llegar al límite para reconsiderar y venir a los brazos de Jesús para descansar.
Reconocer que se está estresado es el primer paso para ser libre; negarlo, justificarlo o culpar a otros por ello es un maquillaje que todos hemos usado alguna vez, pero que solo retarda y dificulta el que podamos entrar en el reposo de Dios. Sin embargo, cuando tenemos la humildad de descargar nuestras ansiedades y preocupaciones en Él, encontramos consuelo y paz. Si de algo podemos estar seguros es, que mientras estemos en este mundo vamos a ser confrontados por la aflicción, y con esto nos veremos asediados por el peligro de los efectos del estrés, pero ¡qué confianza produce el saber que Jesús ha vencido al mundo para que podamos gozar de plenitud de vida! Por lo tanto, no hay razón para seguir esclavizados al estrés y sus consecuencias porque para Dios no somos sirvientes sino hijos amados. Vivir en esa identidad es la clave para disfrutar y hacer uso de todo lo que el Padre tiene; lo cual incluye Su paz que sobrepasa todo entendimiento que guarda permanentemente nuestro corazón y pensamiento en Cristo.


