El Privilegio de ser Amado
“Y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, ….” Efesios 2:6
Imagina que hoy recibes por correo una notificación del Presidente de tu país para anunciarte que has sido elegido para ocupar el puesto de Primer Ministro de su gobierno. Desde ese momento tu vida cambia significativamente en todos los sentidos pues con el nombramiento recibido ahora posees el derecho legal para intervenir en los asuntos de mayor importancia para el Presidente. Se te ofrece la oficina más espaciosa y el escritorio más elegante del edificio. El mismo Presidente te trata como un colaborador al que estima enormemente y te acompaña orgulloso a sentarte en la silla que ocuparás a partir de ahora dentro de su gabinete. ¡Qué enorme privilegio has recibido! ¡Estás sentado en un lugar de tremenda influencia! Tu posición te permite conocer y comprender los problemas de tu país tal y como el Presidente los ve, y lo que es más, tienes el poder para tomar decisiones que trabajen en su transformación.
Esto, aunque pareciera un sueño irreal y lejano, ha sucedido verdaderamente. La verdad de Dios, Su Palabra, es la notificación que hoy te recuerda que el Rey del Universo te ha dado el nombramiento más especial que alguien recibió jamás: Eres Su HIJO. Que ha dispuesto un “Centro de Operaciones” para ti que compartes con Cristo. ¡No existe oficina más distinguida que esta sobre la tierra! Dios ha designado que junto a Él estés sentado colaborando en las responsabilidades y derechos que posee. No te ha llamado para que estés de pié junto a él acompañándole; te ha diseñado una silla igual a la suya para que te sientes a su lado y en colaboración con Él gobiernes todos sus asuntos. Una vez fuiste un vasallo en su reino, ahora eres su íntimo amigo; antes eras un mendigo que suplicaba desde lejos por una respuesta, ahora te acercas confiadamente para hablar con Él y escuchar Su consejo. No hay intermediarios, no hay protocolos. Desde ese lugar de autoridad decretas justicia sobre cada uno de los asuntos que son traídos a ti, y puedes disfrutar del divino resultado que esto trae a tu vida.
Dentro de este contexto, tú necesitas tener claro que las circunstancias a tu alrededor no son el dictaminen de tu posición. Tu situación el día de hoy puede que sea contraria, oscura e incierta, pero la realidad está determinada por lo que Cristo hizo por ti con su sacrificio. Nada ni nadie establece quién tú eres sino Cristo Jesús. En la cruz, Él tomó tu lugar de maldición para darte su posición de bendición. Sí, es cierto. Las tribulaciones tratarán de confundirte y buscarán convencerte que el caso está perdido y que has vuelto a ser un simple lacayo del Reino. Rehúsate a mendigar, niégate a recibir este engaño y permanece en la verdad. Siéntate cómodamente en el puesto que Jesús te ha dado, aférrate al nombramiento que has recibido y ejerce tu derecho. Él ha dispuesto todo para que tengas éxito, pero es preciso que tú lo creas, lo recibas y lo poseas.
Si quieres seguir de pié, Cristo respeta tu decisión……. ¡Y yo también! Pero ¿por qué mantenerte parado cuando tienes una mesa lista con todo lo que necesitas para enfrentar la crisis? Toma tu asiento, y echa mano de su perdón, su sabiduría, su gracia y su amor inagotables.
La salida está dada para este y cada uno de nuestros problemas, porque fiel es Dios.
Comienza este día agradecido porque sentado juntamente con Cristo, las dificultades serán únicamente los peldaños de tu escalera; las carencias, la puerta para extenderte hacia nuevos horizontes; las debilidades, la razón para seguir creciendo; la pérdida, la ocasión para reencontrar tu identidad; y la soledad, el espacio para comprobar mucho más la dimensión de Su amor verdadero.
Un correo electrónico para Dios
¿Te imaginas qué hubiera sucedido si el salmista David hubiera tenido acceso al correo electrónico en su tiempo? Yo sólo sé que en los momentos de mayor dificultad, él se atrevió a expresarle al Señor su amor y su devoción escribiendo poemas y canciones que salían de lo más profundo de su corazón usando los medios que tenía a su alcance.Hace unos años, pasando por un desierto en el que no entendía lo que sucedía, tomé la decisión de hacer un compromiso con Dios y creerle a pesar de las circunstancias. En esos días de confusión, escribí este correo electrónico dirigido a quien siempre permanece fiel, aunque nosotros no lo seamos en esa misma dimensión.
Lo mejor del asunto, es que su dirección de correo electrónico no es exclusiva de nadie y está abierta para todo aquél que con un corazón sencillo se acerca. ¿Que si Dios recibió mi correo? ¡Vaya que sí lo hizo! Estuvo ahí conmigo y como dice el Salmo 40…. “se inclinó a mí y oyó mi clamor, me hizo sacar del pozo de la desesperación…. puso mis pies sobre peña y enderzó mis pasos”. Las cosas no se arreglaron de la noche a la mañana, pero el proceso fue una maravillosa oportunidad para conocerle como MI DIOS, como MI PADRE.
Si quieres puedes hacerlo tú también. Te invito a que te unas conmigo a decir estas sencillas palabras, que se convirtieron en el ancla de mi vida, cuando sentía que mi barca podía naufragar. Dios intervino de acuerdo a sus promesas, y está presto para hacerlo por ti también, si tú le das esa oportunidad.
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Amado Padre:
¡Qué enorme gozo es el saber que mis palabras llegan a ti en el mismo momento en que salen de lo profundo de mi corazón! y más aún por la seguridad de que puedo contar con tu respuesta aún antes de expresarte mi petición. ¿Sabes? No existe fuera de ti quien me conozca como tú lo haces. Me viste aún antes de nacer, y entretejiste cada parte de mi cuerpo en lo secreto soplando sobre mí tu aliento de vida.
En todo tiempo estás presente rodeándome, para llevarme a disfrutar de la bendición que se esconde detrás de cada situación que enfrento y hacerme así, capaz de comprender la plenitud de tu amor por mí que sobrepasa cualquier razonamiento o justificación. ¡Cuántas cosas pretenden convencerme de lo contrario!!! Dificultad, ansiedad, aprietos, peligro, dolor, pero tu poder se hace fuerte en mi debilidad, y al sentirme desmayar me llevas a la Roca que es más alta que yo. Allí vendas mis heridas y aumentas mis fuerzas, llenando mi copa hasta rebosar. De esta manera, puedo estar firme sobre mis pasos y andar en tu voluntad con la confianza de que mi competencia proviene de ti.
Es para ti, por ti y en ti, que vivo, soy y me muevo porque únicamente en tu presencia puedo saberme completa. Te has convertido en el sitio ideal de mi existencia y todas las cosas me son posibles cuando me atrevo a permanecer revestida de la nueva criatura que has conformado en mi ser.
No traigo más a mi memoria lo que ocurrió en el pasado, ni me desgasto en el recuento de las cosas antiguas, sino que olvidando lo que queda atrás me extiendo hacia lo que está adelante; prosigo a la meta de crecer y madurar a la estatura del varón perfecto. Cada día me retas a dejar a un lado todo el peso que me asedia para correr con paciencia esta carrera, no mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven porque éstas son eternas. Eres para mí un escudo alrededor, y el que levanta mi cabeza para que ponga mi visión y perspectiva de vida EN Jesús, tu Hijo. Todo lo veo tan distinto desde ahí, pues entiendo que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que ha de manifestarse y que este leve padecimiento momentáneo producirá con toda certeza en mi ser un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Me pregunto una y otra vez, ¿quién soy yo…..? ¿quién soy yo para que me tengas en tu memoria y cada mañana me visites? Al segundo me contestas que no por mi propia justicia sino por tu misericordia, me adoptaste, me redimiste, me hiciste tu hija, me has llamado amiga y no sierva, compartiendo conmigo tu herencia y dándome una posición juntamente con Cristo en los lugares celestes. Que lo has dado todo, te diste completo una vez y para siempre, en un sacrifico perfecto, único y suficiente que comprueba que el amor consiste no en que yo te haya amado a ti, sino en que tú… me amaste a mí primero.
Tú has vencido y me has hecho más que vencedora, por lo cual estoy segura, que nada, absolutamente nada …….podrá separarme de tu maravilloso amor.
Tu hija que te ama,
Dios lo hace posible

Una de las cosas que me ayuda mucho cuando estoy cansada ó pasando por un rato de desánimo, es recordar que Dios hace posible aquello que en mis propias fuerzas no puedo lograr. Esta Escritura viene a mi mente, y me hace considerar quien es Aquél que lleva la carga más pesada. Su compromiso conmigo es eterno y trabaja activamente para que yo pueda disfrutar en plenitud de la vida que Él posee: La vida en el Espírtu.
Este maravilloso regalo es una realidad para todo aquel que cree, lo recibe y se atreve a poseerlo. La vida en el Espíritu no es la parte sobrenatural de Dios, por el contrario, es Su naturaleza dada a nosotros sus hijos para que podamos experimentarla al máximo. Su voluntad es que podamos pensar como Él piensa, podamos sentir lo que Él siente, para tomar decisiones como Él decide. Su corazón anhela tener comunión con nosotros, ser UNO contigo y conmigo. Las cláusulas contenidas en este pacto, son la base legal sobre las cuales Dios hace posible lo que nadie jamás pudo, ha podido, ni podrá realizar, pues por la obra de Cristo se rompió la maldición de la ley del pecado que nos arrastraba, para darnos verdadera libertad.
En cada una de las cláusuas del nuevo pacto, se define claramente la responsabilidad de Dios para llevarnos a poseer la vida en el Espíritu. Me senté unos momentos y escribí lo que yo escucho a mi Padre decirme a través de este compromiso:
Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días–dice el Señor–:
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
y sobre su corazón las escribiré;
y seré a ellos por Dios
y ellos me serán a mí por pueblo.
Ninguno enseñará a su prójimo,
ni ninguno a su hermano, diciendo:”Conoce al Señor”,
porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor de ellos,
porque seré propicio a sus injusticias,
y nunca más me acordaré de sus pecadosni de sus maldades»
Hebreos 8:10-12
“Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y las escribiré sobre sus corazones”.
Yo soy responsable de apoderarte con la capacidad de pensar como yo pienso y de que puedas SER lo que te he llamado a ser: Mi hijo amado. Bajo el nuevo pacto, la relación entre nosotros dos es diferente, pues no se trata de que alguien te imponga reglas que no puedes obedecer, ni de que aparentes tener una vida perfecta ante los demás. Yo he depositado dentro de ti mis leyes, y por lo tanto, eres gobernado desde tu interior. Es precisamente en de tu corazón, donde ocurre la transformación. Mis leyes establecen el cableado, sistema operativo o infraestructura para que la vida de Cristo fluya a través de ti.
En nuestra relación, no hay cabida para la opresión; ahora eres guiado por mi Espíritu a través de mi Palabra. Nadie puede empujarte ni obligarte, eres libre para escuchar mi voz y seguirme. No tienes que luchar para que esto ocurra. ¡Yo he hecho el trabajo que lo hace posible! Tienes mis leyes que producen en ti la mente de Cristo y te habilitan con el poder para que sujetar tus pensamientos en obediencia a mi verdad. Ahora puedes manifestar de manera genuina el “fruto” de la transformación que dentro de ti YO estoy realizando. ¡Fuera máscaras! Puedes acercarte confiadamente al trono de mi gracia tal y como eres para encontrar oportuno socorro, saciarte de mi gracia y comprobar como mi poder se hace fuerte en tu debilidad.
“Y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo”.
Yo soy responsable de fungir como tu Dios, tu Padre, tu Señor, como el Todopoderoso. Es cierto, antes yo era conocido como el Dios de Abraham de Isaac y de Jacob, como el Dios de tus padres, pero ahora me revelo a ti de manera personal como TU DIOS y es mi deseo relacionarme contigo poniendo a tu disposición todo lo que me pertenece. Si tú aceptas mi propuesta, y te ubicas en este ofrecimiento que yo te doy, no sólo estarás tomando tu lugar como parte de mi familia siendo mi hijo, sino también como mi heredero. Conforme desarrolles y tengas la madurez necesaria para administrar lo que pongo en tus manos tomarás posesión de todo aquello que he dispuesto para ti. Pero es preciso que estés consciente de lo que mi herencia incluye: Mi genética, mi poder, mis recursos y mi gloria; por esta razón TODO lo puedes EN CRISTO que te fortalece. Mi provisión es lo que necesitas para que mi propósito se cumpla en tu vida. ¿Estás abierto para recibirla?
La parte que te corresponde a ti y que activa las cláusulas de este pacto para ti es que aceptes hoy mi invitación.
“Y ninguno enseñará su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos”.
Yo soy responsable de ser tu Maestro, tu Asesor, tu Instructor personal, y te he dado la unción para que puedas recibir esta enseñanza en tu interior. He depositado en ti la capacidad de aprender, y de aprender directamente de Mí. Este aprendizaje sucede porque yo estoy dedicado a revelarte mi verdad para ayudarte a que entiendas mis palabras, para explicarte cómo puedes echar mano de mi herencia, para instruirte en cada uno de los pasos que das, de tal forma que no te extravíes en el camino. Mi Espíritu está continuamente dentro de ti presentando evidencias de que eres mi hijo, y asegurando que tú tengas la convicción de quién yo te he llamado a SER, porque de esto se trata mi enseñanza, de que puedas ubicarte y permanecer siendo esa nueva criatura que yo he conformado en ti.
Yo estaré contigo siempre; nunca te abandonaré, pues la obra que he comenzado en ti, estoy determinado a completarla.
“Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”.
Yo asumo el compromiso de estar presente siempre contigo aún en medio de tus descalabros. Sí, yo sé que en el camino vas a encontrar tropiezos, vas a cometer equivocaciones, se te van a presentar luchas, retos, dificultades que tratarán de desubicarte, pero yo no te voy a soltar. Mi responsabilidad va mucho más allá de ser “bueno” contigo, o de “darte una ayudadita”, yo estoy decidido a SER PROPICIO a tus injusticias, transformando los errores más grandes que puedes haber cometido en las victorias más sublimes. No tengas temor; en medio de la crisis, llegaré a tiempo, y voy a convertir tu dolor, en baile. Yo he dicho que todas las cosas ayudan a bien, a aquellos que me aman, a aquellos que conforme a mi propósito son llamados, y si tú te mantienes ubicado en mi propósito yo te garantizo que transformaré tus fracasos en triunfos, y haré de tus lamentos, mi alabanza.
Soy tu Dios y tengo muy buena memoria, pero los errores, pecados, injusticias que ocurran en el proceso, no dejan huella alguna en mi registro. Cada vez que vengas a mí, confieses tu maldad y te apartes, encontrarás el río de misericordia fluyendo para ti. Recuerda, tú eres mi hijo, ya has sido justificado……. ¡ERES PERDONADO!
Posicionados en su amor
¿Cuál es el reto que enfrentas en este día? Quizá parezca difícil de lograr ó tan agobiante que te falta la fuerza para continuar. La realidad es que el problema más grande del mundo siempre será para nosotros, el que cada uno traemos cargando; pero no es así en la perspectiva de Dios. Para El, somos sus hijos y nos ha equipado internamente con la capacidad que El tiene para transformar el peor de los caos, en un sitio donde gobierna el orden y resplandece Su luz.
Por lo tanto, nosotros podemos transformar aquello que nos limita y estorba, o que nos oprime e intimida, para hacer que se convierta en el viento a favor que nos impulse hacia nuevos horizontes. Y es que el Padre nos ha apoderado dándonos Su Espíritu y ha depositado Su amor en nuestro corazón en cantidades exorbitantes, para que cada piedra que encontramos en el camino – no sea un tropiezo – sino un peldaño en la escalera que nos permita subir a una nueva dimensión, en la que más del carácter y de la vida de Cristo se manifieste en nosotros.
Es importante tener claro, que Dios nos ha dado la promesa y ha preparado todo para que tengamos victoria, pero Él no va a venir a hacer el trabajo por nosotros. Más bien, nos toca a ti a mí poner manos a la obra. Dios nos ha dado autoridad para que tú y yo tomemos decisiones sabias en medio de situaciones de crisis. Estas decisiones, son una expresión genuina de nuestro amor cuando le honran y respetan a El, y una plataforma para el éxito, pues Dios mismo asegura que el resultado obtenido será que: Cualesquiera las circunstancias, trabajarán siempre para el beneficio de los que le amamos.

