¡No mas pruebas por favor!
Esta tarde recibí un correo electrónico con la siguiente pregunta: “Magnolia, ¿hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios?” Todos sin excepción hemos pasado por momentos en los que conscientemente o no nos hemos sentido abrumados por las circunstancias y no vemos la luz al final del tunel. Quise traer este asunto a mi blog porque la respuesta puede ayudar a más de uno (inlcuyéndome a mí!). Lo que quiero compartir contigo no es una perspectiva nueva para tus problemas, sino una provocación para que tu visión personal en medio de las pruebas sea transformada. De no ocurrir este proceso, permanecerás sobreviviendo a las dificultades cuando fuiste creado para triunfar y sobresalir por encima de cualquier reto.
Sí, es muy fácil exclamar: “¡Ooooleeeee!” cuando vemos el toro sentados desde las gradas, pero la cosa cambia cuando es a nosotros a quienes nos toca estar en el ruedo. Encontrar una vía de escape no es la solución, ni tampoco intentar desaparecer al novillo de la corrida. En este escenario, lo que en realidad tiene que ocurrir es que el carácter de “matador” sea forjado en ti, para desarrollar la faena con esplendor hasta dar la estocada final, que te llevará a otra corrida de toros en un nivel de mayor dificultad y gloria.* Partiendo de esto, me atrevo a replantear la pregunta inicial. No se trata de “hasta cuándo se terminarán las pruebas de Dios”, sino ¿hasta cuándo voy yo a permitir que el carácter requerido sea conformado en mi ser para que yo viva en victoria permanente? ¡Uf, creo que esto cambia la cosa! ¿No es así? **
Buscar que las pruebas terminen es de humanos, yo también he estado ahí pidiéndole a Dios un “descanso”
. Sin embargo, las pruebas no han dejado de venir y me he convencido de que orar así está fuera de contexto. Se trata entonces, de ser transformados y comprobar el poder de Dios EN y A TRAVÉS de nuestras vidas. Así que si hemos recibido la adopción y somos Sus hijos, está de por medio el pacto que ha hecho con nosotros de no solo poner sus leyes en nuestras mentes, sino también de escribirlas en nuestro corazón. El compromiso que ha hecho contigo es de hacer que Su Palabra sea carne en ti (no solo que te la sepas de memoria) y el proceso aunque resulte doloroso, producirá fruto apacible de justicia que es el carácter de UN HIJO.
No me mal entiendas, el Padre no te quiere en un tormento constante para que aprendas a hacer Su voluntad. Muy al contrario, lo que Él desea para ti es que pruebes y compruebes la victoria eterna que compró para ti en Cristo. En Su visión no hay problema, tras problema, sino victoria tras victoria y éxito tras éxito en todas las áreas de tu vida. ***
De tal forma que me atrevo a responder la pregunta inicial con otras preguntas. Mi intención no es darte una receta para tus conflictos sino desatar la reflexión sobre este asunto para que lo puedas procesarlo conversando con tu Papá que siempre te escucha.
1. ¿Quién es responsable de tu vida hoy?
Si lo que estás pensando es la mismo que yo, entonces coincidimos en que no estamos en un barco a la deriva. En lo bueno que me sucede, en los errores que cometo y hasta en las condiciones adversas que no comprendo, tengo quien dé la cara por mí. Yo no soy cualquier persona, soy Su hijo amado. (Isaías 43:1-4)
2. ¿Qué propósito tienen estas y cada una de las circunstancias que vienen a tu vida?
La tendencia natural de nuestra lógica nos lleva a buscar una razón a lo que nos ocurre. En ese laberinto solemos perdernos muchos de nosotros y hasta caer en depresión al no encontrar respuestas concretas. Por otro lado, buscar comprender el propósito de Dios para el que esas situaciones están frente a ti te posiciona en una perspectiva de HIJO que te permitirá dar inicio al proceso de tu transformación. (Rom. 8:28)
3. ¿Vas a permitirle a Dios transformarte?
Dios te ha llamado a que seas Su hijo y lo que se requiere de ti es tu disposición para que seas conformado. Las pruebas por sí mismas, no transforman a nadie; es Su Palabra la que como espada de dos filos penetra hasta partir el alma y el espíritu. Así que no se trata solo de decir que SI, sino de participar conscientemente en el proceso que va a implementar que se forje en ti el carácter de Cristo. (Juan 1:12)
“Padre:
Aunque no comprenda lo que está ocurriendo a mi alrededor, yo te creo y te reconozco como el responsable de mi vida. Gracias por ayudarme a ver que no eres tú el que produce los problemas pero eres quien está presente para salvarme y asegurar que yo tenga éxito. Confieso que mi perspectiva de las pruebas no ha sido la correcta y esto ha provocado desgaste y cansancio en mi ser. Quiero ser transformado y que cada circunstancia que enfrento cumpla tu propósito de conformar en mi a UN HIJO. En Cristo Jesús. Amén”.
** Romanos 12:2
Cuando el pasado toca a tu puerta….
Te encuentras con una situación que te resulta familiar. No es nada agradable volver a verla, pero la tienes frente a ti con un mensaje: “Nada de lo que has hecho hasta ahora ha valido la pena. Como ves, todo sigue igual”. Este personaje se llama: EL PASADO. Pensabas que habías avanzado, que las cosas estaban mejorando y de repente …¡zas!…. Las condiciones se voltean y pareces encontrarte igual ó peor que al principio. ¿Qué hacer en estos casos? Permíteme compartir contigo una manera eficaz de responder a estos eventos y sobreponerte a la frustración y el desánimo.
1o. No te dejes engañar: El pasado es PASADO.
Si le permites al pasado atormentar tu presente es porque tú le das esa oportunidad. En el proceso de transformación y regeneración que vivimos los hijos de Dios, vamos a enfrentar ‘bemoles’; si los interpretamos como ‘retrocesos’ estaremos tomando una perspectiva meramente humana desconectada de lo que ve nuestro Padre Celestial. Si nos dejamos arrastrar por esa perspectiva distorsionada, seremos provocados a reaccionar negativamente complicando las cosas. Sin embargo, si nos atrevemos a considerar la “crisis” como una ocasión para ver a Dios intervenir reforzando, reafirmando, consolidando Su obra y propósito en la vida de los implicados, estaremos disponiéndonos para ser un canal de gracia, amor y perdón en medio de esos eventos en particular y para todos los que haya que enfrentar.
Piensa en Pedro, el discípulo de Jesús. Después de caminar tanto tiempo con el Maestro, le niega y riega la sopa no una vez…. sino TRES. ¿Cómo interpretó esto Jesús? ¿Como un retroceso que lo descepcionó? ¡No, en lo absoluto! Yo no veo por ningún lado a un Jesús frustrado, ni tampoco lo encuentro restregándole en cara la recaída con su temperamento ó reclamándole la traición. De hecho, Jesús se le apareció después de resucitar para conversar con Él y checa el dato: ¡Vino a hablarle de amor! El Pedro que vemos después de esos acontecimientos es una nueva persona, un individuo que ahora está en el punto adecuado para iniciar el ministerio para el cual ha sido llamado. *
2o. Procesa las ofensas correctamente.
¿Me vienen con las cosas de antes y me piden que no me ofenda??? Dios no te está pidiendo que te esfuerzes en perdonar sino que comprendas el verdadero sentido de la palabra. Él estableció un lugar eterno para las fallas y faltas de toda la humanidad donde fueron pagadas una vez y para siempre: En la cruz. La vida de Jesucristo fue el precio que saldó la deuda. Antes de tratar cualquier asunto, de intentar moverte para decir ó hacer algo en la crisis, primero asegúrate de que en tu corazón has procesado el enojo, la decepción y el dolor causado viniendo a la cruz de Cristo. Aquí no se trata de si tú perdonas o no porque ¡Dios ya perdonó todo el pecado del mundo! La cosa es si estás dispuesto a recibir el pago de la vida de Cristo por tus ofensas.
La amargura y el resentimiento no son un buen compañero cuando de resolver proactivamente una situación se trata. Al contrario, las complica por completo. No perdonar es como tomarse el veneno y esperar que la otra persona se muera. ¿Que el ofensor no merece tu perdón? ¡Claro que no! Te pregunto: ¿Acaso tú merecías recibir la gracia y misericordia que encontraste en Dios? Ahora es tiempo: ¡Da de gracia lo que de gracia recibiste!
3o. Calladito, te ves más bonito.
Nuestro razonamiento nos dice que hay que discutir y sermonear para ponerle un alto a lo que está sucediendo. Decimos: Si no, ¿quién lo va hacer? ¿No es así? Ahora, toma en cuenta esto. Esa actitud reactiva solo desencadenará otras actitudes reactivas como respuesta. Un mar de arenas movedizas es lo que creamos al operar de esta manera. De ninguna manera estoy diciendo que te hagas de la vista gorda ó que te tragues tus palabras eternamente, pero sí te digo que necesitas esperar en Dios para que Él te de el momento oportuno para tratar la situación. Solo el Espíritu Santo puede traer convicción al corazón de una persona. ¡Tú no puedes tomar el lugar que a Él le corresponde! Lo que sí puedes hacer es aprender a colaborar y funcionar en unidad con Él para bendición. Si te dispones, Dios te dará la gracia para esperar reconociendo que Él es responsable de completar la obra que ha iniciado en las vidas de los implicados.**
Los muros de Jericó cayeron usando un arma fuera de toda lógica humana: El silencio. Por seis días el pueblo de Israel caminó alrededor de la ciudad amurallada sin decir palabra y en el séptimo día recibieron la orden de gritar. En ese tiempo de quietud Dios estaba trabajando en el corazón de ellos y preparándolos para el momento de expresar lo que Él les ordenaría. ¿Se trata entonces de que te muerdas la lengua? Más bien se trata de que te inviertas hablándole a Dios con respecto a la situación, que pases tiempo intercediendo y presentando el caso ante la corte celestial. Es ahí ante el trono de gracia, donde encontramos oportuno socorro. Cuando Dios abra la puerta, hablarás acertadamente como dice Proverbios: “La palabra a su tiempo ¡Cuán buena es!”***
No eches esto en saco roto. Conocer estas verdades y aplicarlas en mi vida familiar y laboral han sido la clave para hacer de cada crisis un manantial de misericordia y perdón que nos permite seguir creciendo hasta llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.
El pasado es cosa del ayer. ¡Hoy soy una nueva criatura en Cristo!
**Fil. 1:6
***Prov. 15:23
Recibe esta paz incomprensible
Cuando recibimos malas noticias es común sentirnos turbados y desorientados mientras procesamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Decimos que es “humano” responder de esa forma. Sin embargo, hay una escena que viene a mi mente cuando medito en esto. Veo a Jesús dormir dentro de un barco que está a punto de naufragar debido a una terrible tormenta. En los momentos de crisis, Jesús podía descansar. ¡Y qué digo descansar…..! podía permanecer en un sueño tan profundo que ni el estruendo de los relámpagos, ni de las olas lo despertaban. Los discípulos acudieron a él gritando espantados: “Sálvanos que nos vamos a morir”.
Hace una semanas atrás recibí una “mala” noticia. Después de enterarme de lo sucedido, mi esposo y yo veníamos en el auto de regreso a casa. Él estaba preocupado porque sabía cuánto me dolía lo que estaba pasando. Fueron momentos de mucha incertidumbre en los que la mente nos hacía pensar lo peor. Sin embargo, de manera inexplicable en lo más profundo de mi corazón podía escuchar una voz que decía: “¡Cálmate, todo está bien!” En lugar de ponerme a llorar ó a tronarme los dedos, me invadió una sensación de relajamiento tan especial que me hacía sentir sueño. Recliné mi asiento hacia atrás y cerrando los ojos me abandoné en los brazos de mi Padre mientras disfrutaba de Su paz.
El resto de día no fue menos difícil, sin embargo permanecía esa sensación en mi corazón de estar “adormecida” pues mis emociones no corrían como humanamente podían estar respondiendo. Esa seguridad que Dios puso en mí guardó mi mente para hacerle frente a todas las cosas. El barco se sacudía con bastante fuerza, pero algo más fuerte que yo estaba operando en mi interior manifestándose en ese fruto que no podemos producir por esfuerzos humanos: LA PAZ DE DIOS.
PAZ no es tratar de controlarte.
Tú podrás hacer lo que quieras para estar calmado, pero sólo el Espíritu Santo dentro de ti puede producir verdadera paz. Muchas veces yo me he encontrado haciendo el esfuerzo de mantenerme entera ante una situación, y aunque de repente eso pareciera tener efecto, la realidad es que no dura por mucho tiempo….. ¡Finalmente termino reventando! Por lo anterior, si tú estás deseoso de conocer esto que hoy te comparto, es preciso que reconozcas que es Él, es Dios, es EL PADRE CELESTIAL quien puede quitar tu ansiedad, para darte no solo un rato de tranquilidad sino un estado de PAZ permanente.
Paz no es pretender que no pasa nada.
Disimular es posible, pero no es a lo que te ha llamado Dios. Él no quiere que nos pongamos la máscara de “aquí no pasa nada”. Estoy aprendiendo a decir: “Las cosas no van bien, pero Dios es más grande que mis problemas”, y no solo a expresarlo con mi boca, sino a llevar mi ser a ubicarse totalmente en esa realidad. Al día siguiente de la mala noticia que te platico, alguien entró a nuestra oficina y cuando nos vio dijo sorprendido: “Yo venía a expresarles cuánto siento lo que pasó pero me encuentro con que hasta contentos están”. ¿Se trata de guardar las apariencias? ¿A quién podemos engañar? ¡Dios todo lo conoce aún lo profundo del corazón! El dolor de lo sucedido fue grande, pero mayor es el consuelo que el Padre ha estado derramando sobre nosotros.
PAZ no es que producto de la autosugestión
Cuando Jesús estaba en aquel barco, Él no se desconectó de las circunstancias; mas bien permanecía conectado a la verdadera realidad: LA DE SU PADRE. Jesús sabía bien que su hora de morir no había llegado y estaba clarísimo respecto a la autoridad con la que estaba investido para reprender aún a la misma tempestad. Los discípulos no pueden contagiarle su pánico porque Él está de acuerdo con la voluntad de Dios. ¿Estas tú de acuerdo con lo que Él quiere de ti? ¿Vas a responder a los eventos como humano ó como hijo? ¿Vas a dejar que tus pensamientos se salgan de lo que Él te ha dicho?
Yo todavía no resuelvo el problema del que te cuento, pero ¿sabes qué? He decidido creerle a mi Papá y reconocer que esta guerra es de Dios. Una palabra de Jesús bastó para poner las inclemencias del tiempo en perfecto orden. ¿No podrá Él poner Su orden en mis circunstancias? Yo no voy a tomar el lugar de los discípulos escandalizados tratando de despertar al Maestro con sus “escenitas de terror”, voy a DORMIR como Jesús. He decidido conectarme a la realidad de Su Palabra en medio de esta tormenta. Él me ha dado Su naturaleza, Su autoridad y esto que no comprendo pero que disfruto al máximo: ¡Su hermosa paz!
La Oración sin Respuesta….
¿Que esa situación no resultó en lo que esperabas después de invertir tanto tiempo, dinero y esfuerzo? Sí, yo he estado ahí. Pareciera como que Dios no escuchó bien lo que le pediste, sin embargo, las cosas no son así porque esta es su promesa, que sus ojos están sobre los justos y sus oídos atentos al clamor de ellos. Pasé varios meses orando por un asunto que finalmente no se concretó, al menos no en el tiempo que yo pensaba, y aunque de repente me invadió la frustración después me ha inundado una paz incomprensible que ahora comparto contigo, que me hace confiar en que nada, absolutamente nada en mi vida está fuera del control de Dios.
No te confundas. La oración no se trata de que Dios llene nuestras expectativas, sino de permanecer conectados a la Fuente de Amor y Poder para permitir que Su voluntad sea hecha EN y A TRAVÉS de nuestras vidas.
No te conformes con menos. Él te ha llamado hijo, heredero y co-heredero con Cristo, y son Sus promesas las que definen detalladamente en qué consiste la herencia que hoy necesitas tomar en posesión.
No te alteres por nada ni por nadie. Recuerda que no son las circunstancias las que definen tu identidad, ni tampoco tu destino. *Ser mas que vencedor* es mucho más que una bonita frase, es una realidad divina a la que como HIJO de Dios puedes accesar si tan solo permites la transformación de tu manera de pensar. ¡Este es el momento para permitirle a tu Padre Celestial intervenir en tu corazón!
¡Checa este video que me hizo reflexionar! Dios SI me ha contestado y he determinado hacer a mi Papá responsable de los resultados de este acontecimiento y de los que están por venir:
Referencias:
Salmos 34:15
Isaías 55:7-9
Romanos 8:28
Los Problemas y sus Ventajas
¿Quién puede decir que NO tiene problemas? Todos sin excepción tenemos que enfrentarlos tarde que temprano, sin embargo, no todos hemos podido identificar los beneficios que estos potencialmente pueden producir en la vida, provocando que pasemos desapercibidos frente a un cúmulo de oportunidades. Sí, leíste bien, hay ventajas escondidas detrás de esa situación que atraviesas. Aunque resulta común que nuestra mente le dé una connotación negativa a esta palabra, ¡y no es para menos! pues lo que se vive en medio de las crisis no es nada cómodo ó agradable, ¡existe otra cara de tus circunstancias que necesitas conocer!
Precisamente estos dos últimos meses han sido la escuela para mí. Estuve en la sala de emergencias con un padecimiento que los doctores no podían explicar y tampoco sabían cómo tratar. Me recomendaron estar en cama por varios días y todavía no me recuperaba de esto, cuando mi hija fue diagnosticada con una hernia que requería estudios especiales y una probable cirugía. Los gastos parecían una coladera y la presión estaba en su máxima expresión. Mi esposo tuvo que hacerse cargo de la casa, de las hijas, además de todas sus responsabilidades. También cuidaba de mí por las noches, así que casi no dormía. A esto se sumó la pérdida del bebé de un familiar cercano y nuestro corazón se dolía con ellos. Fueron días difíciles, y ¿qué de bueno podía haber para mí en todo eso? Precisamente lo que quiero compartir contigo ahora, tiene que ver con la respuesta a esa interrogante:
1. Problema = Un llamado a salir de tu zona de confort.*

La crisis es como la alarma de un despertador indicándote la urgencia de crecer y extenderte a nuevos niveles de desarrollo personal, familiar, laboral, etc.. Un día antes de que comenzara todo este episodio de dificultades, mi esposo y yo estábamos considerando una decisión importante que implicaba nuevos retos. No es fácil moverse a lo desconocido, a donde no sientes contar del todo con la experiencia necesaria, a donde el futuro parece incierto, a donde tu rutina diaria tiene que modificarse completamente. Fue precisamente, metidos en esos eventos “negativos”, que encontramos la fuerza y valentía para dar el paso que necesitábamos tomar. Lo sucedido nos sirvió para analizar la decisión desde otro punto de vista y mirar las cosas a través de otro cristal, y aquí estamos moviéndonos en una nueva dirección. Dios ha preparado nuevos escenarios de éxito en tu desarrollo pero se requiere de tu determinación para entrar en ellos. El temor paraliza pero Su amor nos libera para avanzar. Muchas veces resulta imperceptible para nosotros cuando nos hemos estancado en la zona de confort, pero los problemas pueden ser la puerta para accesar a otro nivel si nosotros lo permitimos.
2. Problema = Una oferta de experiencias para aprender a manejar lo que vendrá.

Mientras estés quejándote por las complicaciones de tu situación, te estarás negando a ti mismo la bendición de ser equipado con un conjunto de experiencias que sin duda alguna vas a requerir para enfrentar tu futuro con éxito. Mira, cuando estuvimos viendo a tantos médicos, mi esposo y yo nos enfocamos en atender los retos de cada día. ¡VIVIR UN DÍA A LA VEZ! Determinamos no preocuparnos por lo que el doctor diría mañana, ni por los pagos que vendrían en un mes.** Bajo esta perspectiva enfrentamos día tras día, ¡y nos ayudó tanto! Todavía no entiendo porqué pasé por tantas cosas al mismo tiempo, pero lo que sí sé, es que lo que vivimos nos está permitiendo manejar con eficacia los retos de HOY y con seguridad nos ayudarán para enfrentar los de mañana. Mi esposo y yo aprendimos a funcionar como equipo en un grado superlativo y a sortear las presiones apoyándonos el uno al otro; lo que intentó venir a debilitarnos solo nos ha hecho más fuertes.
3. Problema = Una invitación para descubrir aquellas capacidades y recursos que posees.

Es más sencillo decir “no se puede” ó “no hay” y resignarse; sin embargo, si el problema está frente a ti es porque tienes con qué responderle exitosamente. ¡Dios así lo ha prometido! Durante esos días que estuve en cama, tuve que pasar de tratar de encontrar una explicación, a buscar una solución. El diagnóstico médico era incierto y los doctores no podían hacer ninguna de las dos cosas. Frente a esto, pude comprobar una dosis de templanza que solo Dios podía traer a mi corazón, una fortaleza sobrenatural que no me dejó derrumbarme a pesar de las circunstancias y una paz incomprensible que guardó mi corazón en todo momento. Además, me encontré rodeada de un ejército de amigos que me brindaron su apoyo en oración, y fueron la expresión tangible del amor del Padre en tantas llamadas, mensajes y atenciones que me sostuvieron cuando más lo necesité.
Han transcurrido las semanas y gracias a Dios mi salud se ha reestablecido, mi hija no requirió de ninguna cirugía para la hernia diagnosticada, y hemos visto la provisión de Dios para ir pagando poco a poco todos los gastos que esto implicó. Ahora puedo decir con confianza: “Si mi Padre pudo con esto, ¿qué no podrá hacer por mí?” Te invito a que te tomes un par de minutos y reflexiones en esto que te comparto. ¡Tus problemas pueden convertirse de un desierto a un oásis de bendición!
* La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas.
** Mateo 6:34






