¡Escoge la vida!
Quien menos te imaginas puede estar atravesando ahora por una experiencia de aborto y en silencio sufre los estragos que esto acarrea. Entérate en esta nota lo que tú puedes hacer. Resulta difícil permanecer cruzados de brazos cuando las estadísticas indican que solo en los Estados Unidos:
Un bebé es abortado cada 26 segundos
137 bebés son abortados cada hora
3,304 bebés son abortados cada día
23,196 bebés son abortados cada semana
100,516 bebés son abortados cada mes. ( * )
El debate entre la vida y la muerte ocurre en el mundo mientras los sistemas de justicia avanzan con la legalización del aborto bajo la premisa de aumentar la esperanza de vida de la mujer. La tasa de mortalidad por embarazos oscila entre el 15% y el 50%; ¿La razón? El aborto inseguro e ilegal. La lucha, dicen ellos, es por los derechos a la salud reproductiva y sexual de la mujer, ¿pero es esto en realidad así? ¿No están mas bien peleando por defender a un ser humano a costa de la vida de otro? ¿No se llama esto discriminación**? ¿No es esta apariencia de “beneficio social” mas bien la campaña publicitaria para atraer más clientes al negocio millonario del aborto? Los gobiernos se enorgullecen de presentar estadísticas de la cantidad de mujeres que se han practicado un “aborto seguro” señalando que se les ha librado de morir en clínicas clandestinas. Una nueva filosofía sobre los derechos humanos nos invade y nos demanda que nos adaptemos a ello. ¿Tú qué vas a hacer?
Lo único cierto aquí es que cada mujer sobre la tierra (¡y cada hombre también!) necesitamos comprender la verdad sobre los derechos humanos, para convertirnos en portadores de esta, primero en nuestra familia, luego en nuestro entorno y en la comunidad.
Para abordar el tema invito a este estrado, al Autor y Dador de la vida. ¡Quién mejor que Él para presentarnos el maravilloso plan que elaboró para nosotros! Tu Creador definió claramente tus derechos a fin de asegurar tu bienestar y el de tus generaciones; tu responsabilidad es conocerlos, recibirlos y ejercerlos.
1o. Tienes derecho al amor incondicional y a la aceptación total. Imagínate cuánto te amó Dios que antes de fundar el mundo, pensó en ti; todavía no habías nacido cuando Él ya te conocía. Desde que estabas en el vientre de tu madre, ya eras el centro de su atención y te puso nombre. Su amor no está basado en tus méritos, aciertos ó fracasos, sino en el perdón, gracia y misericordia provistas en la cruz. No hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más ó te ame menos. ¡ÉL ES AMOR! Y ese Amor viviendo en ti, te dignifica y capacita para amar y aceptar a los demás incondicionalmente. ¡Dios no busca cambiarte para amarte!…Pero si te sabes amado, serás transformado. (Jer. 1:5; Isa. 43:1; Ef. 1:5-7)
2o. Tienes derecho a ser respetado. Dios te creó a su imagen y conforme a su semejanza, y puso en ti la capacidad de escoger. ¡No existe en este mundo alguien que te respete y valore como Él! Su mayor interés está en que conozcas tus opciones y elijas conscientemente la vida que te ha provisto. El precio pagado por tu rescate fue muy alto; Jesús se entregó por ti – no para hacerte un esclavo ¡no!-, sino para hacer de ti un hijo de Dios. Por mucho que otros te quieran ó te odien, jamás nadie podrá escoger en tu lugar; eso te corresponde únicamente a ti. Solo ten en cuenta que las consecuencias, resultado de tus decisiones, serán igualmente respetadas por tu Creador; y cosecharás el fruto de aquello que que hayas sembrado. ¡Tú eliges! (Gén. 1:26; Isa. 43:3; Deut. 30:19)
3o. Tienes derecho a una vida con propósito y un destino de bendición. Dios no quiere que solamente conozcas lo que hizo por ti; Él anhela que poseas TODO cuanto nos ha dado en Cristo. De tal forma que nos otorgó el mas alto nombramiento que pudiéramos recibir: Ser hijos suyos; y más aún, proveyó el camino para hacer posible podamos operar y desarrollar Su naturaleza como hijos amados. Óyelo bien, el Creador no te ha dado el derecho de estar cerca de Él, ni de ser su siervo, ni de ser su ayudante, te llamó a ser Su HIJO. Como Padre, Él se hace responsable de ti y se compromete a hacer realidad el propósito por el cual te formó equipándote con todo lo necesario para que tú llegues al destino de bendición que planeó para ti. (Juan 1:12; Rom. 8:17; 1a. Juan 3:1)
¡Qué increíbles derechos nos fueron concedidos! ¿No te parece? Y lo más especial del caso es que estos derechos del Creador aplican para ti y para todo ser humano – obra de sus manos- , indistintamente de su sexo, edad, raza ó nacionalidad. (Juan 3:16) Echa mano de lo que Dios te ha hablado en esta nota y colabora con Él en comunicar Su verdad a quienes están al borde del abismo, pensando que el aborto es su única salida.
- Te invito a que apoyes este video – documental que expone la verdad acerca de la industria del aborto y muestres tu apoyo registrando tus datos para que sea proyectado en los cines.
Haz click aquí para ver el corto (trailer) : “DINERO DE SANGRE”
Registra tu información personal aquí: APOYO EL DOCUMENTAL
- Comparte esta nota con tus familiares y amigos para que conozcan los derechos que Dios les ha concedido para bendición.
- Contribuye apoyando las organizaciones y ministerios locales que funcionan como Centros de Ayuda para embarazos en crisis. Tus donaciones, tu apoyo como voluntario y en oración marcarán la diferencia.
———————–
** discriminar.
1. tr. Seleccionar excluyendo.
2. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.
¡Yo creo en los milagros!

¿Estás frente a una situación que parece imposible de resolver? ¡Esa es la oportunidad precisa para que Dios pueda intervenir en tu vida si tú se lo permites! Los milagros ocurren permanentemente (24/7) en la vida de los hijos de Dios y existen por una sencilla razón: ¡ÉL ES EL TODOPODEROSO! Dentro de la naturaleza de nuestro Padre no existen barreras ni limitaciones por eso establece: “¿Habrá alguna cosa difícil para mí?”(*) En mi propia vida he comprobado esta verdad infinidad de veces, y cuando veo en mi realidad un enorme obstáculo, cobro ánimo haciendo memoria de las maravillas que Él ha hecho conmigo, mostrando su poder y su fidelidad. Así que déjame compartir contigo una de esas experiencias que marcaron mi vida permitiéndome comprobar la grandeza de nuestro Dios.
Hace trece años pasé por una situación en la que, contra todas las leyes naturales, Dios intervino rescatándome a mí y a mi familia de la muerte. Yo tenía cuatro meses de embarazo cuando viajamos a un retiro de jóvenes como parte del equipo de apoyo. Mi esposo y mi hija de tres años iban conmigo en el auto. El evento fue una bendición y cuando nos disponíamos a regresar a casa, los jóvenes nos invitaron a ir con ellos a visitar unas cascadas donde pasarían el resto de la tarde. Al ver su insistencia accedimos a acompañarles. Después de unos minutos de haber llegado al sitio, comenzó a llover y decidimos que lo mejor sería que nosotros regresáramos por nuestra cuenta. Los jóvenes querían seguir divirtiéndose en el lugar a pesar del mal tiempo. Un matrimonio amigo, se unió a nuestro retorno y nos siguieron en el descenso de la montaña donde estaban ubicadas las cascadas. La carretera era super angosta y con curvas muy pronunciadas. Los despeñaderos a los costados eran impresionantes, así que conducíamos con mucha precaución y a velocidad moderada.
De repente al tomar una curva, notamos que por el carril contrario circulaba un trailer invadiendo con su carga parte de nuestro carril. Mi esposo intentó librarlo, pero el pavimento estaba mojado y al frenar, el auto, se patinó estrellándose directamente sobre la carga del trailer; dimos varios giros y luego fuimos lanzados hacia el despeñadero. Dos minutos antes del impacto, mi hija me había pedido que la sentara conmigo en el asiento delantero, pues estaba mareada. Desafortunadamente ninguno de los tres usaba el cinturón de seguridad. Nuestros amigos que venían detrás de nosotros presenciaron el accidente. Por un instante pensaron que habíamos fallecido los cuatro. De inmediato se detuvieron junto al camino para auxiliarnos y ayudarnos a salir de donde estábamos. ¡Gracias a Dios que envió a sus ángeles a rescatarnos de ese lugar!
Inexplicablemente, salimos del accidente con solo algunos golpes y lastimadas leves. Estábamos consternados por la fuerza del impacto, sin embargo, la paz sobrenatural de Dios guardaba mi mente y corazón. Mi hija estaba ilesa, de no haberla tenido yo abrazada al momento del impacto, hubiera salido disparada por la ventana. Una vez fuera del auto, la preocupación mayor era en qué condición estaría el bebé después de lo sucedido. No tenía evidencia física de daño en mi vientre, pero eso no significaba que este siguiera vivo. Fuera de toda lógina humana, yo permanecía con la seguridad absoluta de que todo estaba bien con el embarazo. Nos llevaron directamente a la clínica para ser atendidos, y ahí me practicaron un ultrasonido. Los médicos estaban sorprendidos de comprobar que tanto la placenta como el bebé estaban intactos, como si nada hubiese sucedido. ¿No es Dios maravilloso?
Después del accidente tuvimos oportunidad de ver cómo había quedado el automóvil. ¡Yo casi me desmayo al ver de dónde nos había rescatado Dios! La llanta del trailer estaba claramente marcada sobre el cofre de nuestro vehículo subiendo casi hasta el tablero del conductor. El auto estaba totalmente destruido, nadie hubiese creido que quien manejaba hubiese sobrevivido. ¿Cómo era posible que hubiéramos salido de una tragedia semejante teniendo solo el labio roto? ¡Sí Señor, yo creo en los milagros!
Por otro lado, mi ginecólogo no disimulaba su sorpresa y preocupación ante mi embarazo aún habiéndome revisado cuidadosamente. El bebé de todas formas seguía – médicamente – corriendo el riesgo de no llegar a término. ¡Las cosas que Dios hace las hace bien y las hace completas! Mi hija Jessica nació totalmente sana y en el tiempo indicado, llena de esa misma paz con la que el Padre me había llenado a mí cuando ocurrió el accidente. La forma en que Dios nos libró fue tal como lo hizo con aquéllos hombres que fueron lanzados en el horno de fuego por Nabucodonosor, que al salir, ….¡Ni aún sus ropas olían a fuego! (**) Dios es Dueño y Señor de las leyes naturales; todas y cada una de ellas están bajo su total autoridad. Jesús mismo nos dio el ejemplo vivo de esto y lo que es más, nos ha prometió que cosas mayores que Él haríamos nosotros. (***)
Él se responsabiliza de sus hijos y está presente para ti en los momentos de mayor necesidad cuando tú le reconoces como tu Padre. ¡Su pacto es infalible! Aún cuando las cosas no resulten como nosotros esperábamos, Él sigue fiel para hacer que cualesquiera las circunstancias, estas trabajen para nuestro beneficio. La pregunta aquí es: ¿Estás tú dispuesto a creerle? ¡Levántate, abre tu corazón y disponte a conocer a tu Padre Celestial! ¡Él es el Dios de los milagros!
** Dan. 3:25-31
*** Juan 14:12
Dios cuida de ti
“¡Qué felicidad que viene mi cuñado a visitarnos!” decía un mensaje de texto que recibí de mi hermana esta semana. El mensaje me desconcertó pues ninguno de nosotros ha hecho planes de viaje. Mi esposo estaba junto a mí y nos preguntábamos: “¿De qué habla mi hermana?” Ella había estado en el teléfono con un tipo que se hizo pasar por mi marido y le decía que planeaba llegar de sorpresa, que necesitaba que lo recogiera en el aeropuerto, que no le dijera a nadie. Estos individuos habían investigado todo sobre mi hermana y la llamaban por su nombre tratando de imitar la voz de mi esposo para que ella creyera su historia. ¿Qué pretendían estos hombres? No lo sé con exactitud, de lo que sí estoy segura es que no buscaban nada bueno, y que Dios mismo se encargó de confundir los planes de ellos. Justo en el instante en que la contactaban por segunda vez, entraba mi respuesta a en su celular: “No tengo idea de qué estás hablando”. Ella reaccionó de inmediato al darse cuenta de que todo era una farsa para hacernos daño y estos individuos le colgaron.
Me sentía confundida por lo sucedido, pero a la vez no dejaba de agradecer a Dios que pude ver el mensaje de mi hermana precisamente en el segundo en el que entró en mi teléfono. ¿Qué hubiera sucedido si hubiese tenido mi celular en mi bolsa? Ó ¿qué si el mensaje de texto no hubiese llegado como a veces sucede? Eso no es tan importante ahora como el que Dios guardó a mi hermana de caer en sus enredos. Dos días antes de que esto sucediera, una amiga me llamó para decirme que estaba orando por mi familia y que no podía dejar de pensar en ellos. Un día después, otra amiga me escribía diciéndome que me tenía particularmente en sus oraciones. ¡Hijos de Dios en intercesión antes y después de que todo esto aconteciera! ¡Gracias al Señor que pudimos comprobar en vivo y a todo color Su protección rodeándonos como un escudo, librándonos de todo mal!
La razón de compartir contigo este suceso de mi vida es, primero animarte a que en medio de toda la inseguridad y maldad que nos rodea en los tiempos que vivimos, le creas a Dios. Él dice que Su verdad es escudo y baluarte, pero ¿cómo hacer uso de estas herramientas que trabajan en tu defensa, si no las conoces ni las haces tuyas? Cada día estamos siendo bombardeados con tantas malas noticias a través de los medios que somos literalmente empujados a aceptar el temor como nuestro modo de vida. Pero ¿cómo responder a estas provocaciones? Me gusta la respuesta de Dios: “Esta es la victoria que ha vencido al mundo: Nuestra fe”. Es tiempo que definamos a quién escuchamos y a qué le damos PESO en nuestro corazón, es momento de tomar el paso de hacernos mucho más conscientes de la realidad de Dios en Su Palabra, de lo que dice que ha provisto para defendernos y guardarnos. En lugar de continuar magnificando los detalles de los hechos de maldad de aquellos que están dedicados al crimen, magnifiquemos a Dios creyéndole. Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.
En segundo lugar, quiero invitarte a que consideres con atención cuando Dios pone en tu corazón a alguna persona ó circunstancia para orar por ella. ¡No pases esto desapercibido! Posiblemente te preguntes ¿porqué estoy pensando tanto en esta situación? Entiende que el Espíritu Santo que está dentro de ti conoce las intenciones y necesidades que pueden estar atravesando esas personas y que Él está presente en tu corazón para ayudarte a orar como conviene. Al obedecer estarás permitiéndole intervenir directamente en el asunto a través de tu intercesión. ¡Gracias a Dios por mis amigas que se dispusieron y estuvieron orando por mi familia sin siquiera saber lo que ocurría!
Y por último, quiero pedirte que, tomando en cuenta lo sucedido en mi caso, te unas con tu familia en un plan para evitar que estos individuos sin escrúpulos intenten tomar ventaja sobre ustedes extorsionándoles de alguna manera. “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía ni de temor, sino un espíritu de poder, amor y dominio propio”. Hablen con sus familiares que están lejos y con los que están cerca para establecer el acuerdo de NO actuar ni dar por hecho ningun tipo de noticia (buena o mala) sin confirmar antes con dos o tres personas más. Un gran porcentaje de las extorsiones telefónicas tienen éxito por responder impulsivamente a sus amenazas, tomar cartas en el asunto estando SOLOS ó actuar de manera precipitada sin consultar.
¿Sabes cuántos casos como el mío están ocurriendo por minuto en México? Demasiados para poderlos contar y algunos tristemente están terminando en verdaderas tragedias. Por lo anterior, te suplico que reenvíes esta nota a todas las personas que conozcas para alertarles y evitar así que otros sean presa de extorsión telefónica, el fraude y la muerte.
¿Tienes alguna historia que compartir donde hayas visto la protección de Dios para ti? Hagamos uso de este espacio para comentar sobre este tema y animar a otros a cobijarnos como hijos amados bajo la protección divina que el Padre nos ofrece. ¡El es nuestro Guardador!
Encontré este sitio con información interesante con respecto a este tipo de delito y cómo debemos actuar en esos casos.
Consejo para La Ley y los Derechos Humanos, A.C
La Fórmula del Perdón
¡Qué maravill
oso es reconocer que todas nuestras faltas y ofensas han sido pagadas por Cristo! Cuando somos conscientes de esta realidad simplemente no podemos ser los mismos. Su perdón es TOTAL en el corazón de aquel que lo recibe; a sus ojos nadie está “medio perdonado.” Sin embargo, ¿te has sentido así alguna vez? Ponemos archivos en el corazón bajo la categoría de “difíciles de perdonar” y el dolor, los recuerdos, las preguntas se mantienen latentes deteriorando nuestro presente y limitando nuestro futuro. ¿Qué hacer cuando hemos hecho todo lo posible por olvidar lo que sucedió y no lo logramos? Permíteme compartir contigo cómo apliqué la fórmula del perdón cuando pasé por una etapa muy difícil en la que me sentí defraudada y dolida. Este proceso de Dios ha resultado en libertad y restauración para mi vida que hoy también tú puedes poseer:
1º. Reconoce que Eres Perdonado. Nadie puede dar lo que no tiene. Por lo tanto, primero necesitas reconocer la dimensión del perdón que Dios te ha dado y recibirlo conscientemente en tu corazón. Mientras sigas viendo que las ofensas que otros han cometido contra ti, son mas grandes que las faltas en las que tú mismo has incurrido, estarás sumergido en el terreno de la culpabilidad y amargura, que como arenas movedizas te irán tragando. En el otro extremo, pudieras estar mirando que tus fallas han sido tan grandes, que no hay remedio disponible para ti; este engaño te arrastra a la zona de la condenación, y difícilmente resistirás su fuerza a menos que te atrevas a recibir perdón. Para Dios, el pecado no tiene colores ó tamaños, de tal forma que tus fallas, tus errores no son ni más ni menos graves que los que tus ofensores han hecho contra ti. Su perdón ha cubierto no solo tus pecados, sino también los de todo el mundo, esto incluye eso tan grave que hiciste o que te hicieron. Por lo tanto, Dios quiere que puedas ver que no es el daño que te causaron lo que define tu identidad ó tu condición, sino el precio pagado en la cruz, el amor incondicional de Cristo en su sacificio y la gracia provista para ti. ¡Has sido liberado de tus deudas!!! ¿Aceptarás su perdón para ti? ¿Estás dispuesto a aplicar perdón a las ofensas que has recibido?
2º. Descubre los beneficios escondidos detrás de las ofensas. No hay absolutamente nada que Dios no pueda convertir en una fuente de bendición para aquellos que le aman. Sin importar la clase de daño que hayas vivido, esa es su promesa y Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él está determinado a transformar tu lamento en baile, si tú se lo permites. Identifícate como su hijo y deja a un lado el papel de víctima o victimario, porque ubicado ahí comprobarás el río de consuelo y gracia que puede resultar de lo que ahora para ti son solo cenizas. ¿Recuerdas cuando José fue vendido com esclavo por sus mismos hermanos? Años más tarde, cuando ellos se reencuentran y José tiene en sus manos la oportunidad de venganza, en lugar de recriminarles sus acciones, él les declara lo siguiente: “Ustedes pensaron el mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”. (Gén. 50:20) ¡Qué ejemplo tan claro de un enorme daño transformado en gloria y bendición!!! Cuando yo pasaba por aquellos momentos de tanta confusión y dejé de preguntar porqué, comencé a visualizar un panorama totalmente distinto para mí. Encontré un oasis en el desierto y comprendí que esa etapa no era el final sino el inicio de una nueva llena de oportunidades para mi crecimiento. Ahora doy gracias a Dios porque de no haber sido por aquel “camino cerrado”, jamás hubiera descubierto las maravillas que ahora me permite ver en mi vida y en mi familia.
3º. Establece una decisión consistente. Ninguno de los pasos anteriores producirá sus efectos si no te anclas en permanecer viviendo su perdón a pesar de lo que dictan tus sentimientos o tus memorias. Las preguntas van a continuar en tu mente y el dolor en tu corazón, pero si echas mano de la gracia que Dios te da, basado en que el perdón es una decisión, recibirás la sanidad y restauración para dejar el pasado en el pasado. El perdón es como el encendido de un auto que pone en marcha el motor para desplazarte hacia aquello que Dios preparó para ti. El perdón no es la meta, sino el punto de partida. Si conduces mirando por el espejo retrovisor (reviviendo el pasado), vas a terminar por estrellarte; sin embargo si conduces con tus ojos al frente (puestos en Jesús), comprobarás que Dios es poderoso para darte un corazón nuevo. Para ayudarme a permanecer en mi decisión de perdón, he utilizado “un diario” (journal) como herramienta para desahogar las luchas, registrar mis avances y ayudarme a recordar lo que Dios ha prometido para mí. No escribo en él todos los días, pero este ejercicio ha sido un espacio de enorme provecho para poder ser consistente en el proceso hasta llegar a este día en el que puedo declarar que ¡Dios ha restaurado mi corazón!!!!
Para que recuerdes con facilidad lo dicho anteriormente, esta es la manera en la que expreso la fórmula del perdón utlizando símbolos matemáticos:
Soy Perdonado + Descubro Beneficios = LIBERTAD ABSOLUTA
Decisión Consistente
Déjanos saber tus comentarios. ¿Porqué crees que nos resulta tan difícil perdonar a otros? ¿Tienes alguna experiencia ó testimonio que compartir con respecto al perdón?
|
Soy Perdonado + Descubro Beneficios
Decisión Consistente
¿Ejercitando Paciencia?
“Entre más me esfuerzo por ser paciente, más irritable resulto ser…”, decía Carlos después de una conversación con su hijo adolescente. Existen muchos detonadores que agotan la reserva de paciencia que cada quien tenemos, y pues cuando alguien oprime el “botón” que nos provoca, termina muchas veces reventando la cosa. ¿Alguna vez te has visto ahí? Déjame platicarte lo que estoy aprendiendo con respecto a cómo desarrollar este importante aspecto en nuestra vida cotidiana.
1o. Entiende el significado de paciencia. Esto no es capacidad de aguante, ni tampoco tener la “sangre de atole”; es el carácter habilitado para permanecer creyendo activamente lo que dice Dios. Pensemos en una mujer que anhela tener un hijo y finalmente el médico confirma su embarazo. Ella comienza preparativos, cuidados alimenticios, control pre-natal, etc., actuando en base a lo que creyó de su doctor, aun cuando ni siquiera tiene crecido el vientre. Así sobrelleva toda clase de incomodidades, malestares y dolor; ella tiene la certidumbre de que se convertirá en madre. Esta espera paciente no implica inactividad o negligencia; mas bien una acción que proviene de la certeza de que una vida se desarrolla en su vientre. ¡De esta manera sobrepasa lo que sea hasta dar a luz a su bebé! ¿Es así como esperas lo que Dios te ha prometido?
2o. Contempla en las provocaciones una oportunidad. Mientras veas en las rabietas de tus hijos un dolor de cabeza, en ese jefe difícil el obstáculo para tu ascenso, en la desorganización de tu cónyuge una debilidad insuperable, en la economía inestable tu mayor desgracia, etc., estarás encerrado en la cárcel de la irritabilidad y desesperación. Aunque intentes disimular, serás susceptible a menos que definas que los elementos que te provocan son nada menos y nada más que UNA OPORTUNIDAD PARA TU CRECIMIENTO. Tienes frente a ti la opción para desarrollar carácter y hacer a un lado la frustración. ¡Tú eliges! Deja de intentar cambiar a la gente y a tus circunstancias.. ¡Y acepta participar con Dios en el proceso de tu transformación!
3o. Relájate y ejerce la entereza que Dios ha depositado en tu ser. Dentro de tu corazón existe una fábrica de paciencia por el Espíritu Santo que está en ti. ¡Qué descanso saber que no nos toca a nosotros producirla! Esa fábrica entra en operación cuando nuestra fe es puesta a prueba. De tal forma, que esa promesa aún no cumplida que según nosotros tenemos como tardanza, tiene el objetivo de realizar una obra completa en nuestra vida: Que seamos HIJOS. ¿Vas a permitir que eso suceda en ti? Sí, las dudas, la incertidumbre, las contrariedades aparecerán en la escena, sometiendo tu fe a las altas temperaturas, pero dependerá de tu respuesta, de que tú aceptes tomar lo que tu Padre te ha provisto, para desatar la producción masiva de paciencia en tu ser.
¿Estás dispuesto a asumir esta espera paciente en los tiempos que ahora atraviesas? Comparte con nosotros cuáles son tus retos en esta área y cómo has buscado sobrepasarlos.
“Entre más me esfuerzo por ser paciente, más irritable resulto ser…”, decía Carlos después de una conversación con su hijo adolescente. Existen muchos detonadores que agotan la reserva de paciencia que cada quien tenemos, y pues cuando alguien oprime el “botón” que nos provoca, termina muchas veces reventando la cosa. ¿Alguna vez te has visto ahí? Déjame platicarte lo que estoy aprendiendo con respecto a cómo desarrollar este importante aspecto en las actividades cotidianas.
1o. Entiende el significado de paciencia. Esto no es capacidad de aguante, ni tampoco tener la “sangre de atole”; es el carácter habilitado para permanecer creyendo activamente lo que dice Dios. Pensemos en una mujer que anhela tener un hijo y finalmente el médico confirma su embarazo. Ella comienza preparativos, cuidados alimenticios, control pre-natal, etc., actuando en base a lo que creyó de su doctor, aun cuando ni siquiera tiene crecido el vientre. Así sobrelleva toda clase de incomodidades, malestares y dolor; ella tiene la certidumbre de que se convertirá en madre. Esta espera paciente no implica inactividad o negligencia; mas bien una acción que proviene de la certeza de que una vida se desarrolla en su vientre. ¡De esta manera sobrepasa lo que sea hasta dar a luz a su bebé! ¿Es así como esperas lo que Dios te ha prometido?
2o. Contempla en las provocaciones una oportunidad. Mientras veas en las rabietas de tus hijos un dolor de cabeza, en ese jefe difícil el obstáculo para tu ascenso, en la desorganización de tu cónyuge una debilidad insuperable, en la economía inestable tu mayor desgracia, etc., estarás encerrado en la cárcel de la irritabilidad y desesperación. Aunque intentes disimular, serás susceptible a menos que definas que los elementos que te provocan son nada menos y nada más que UNA OPORTUNIDAD PARA TU CRECIMIENTO. Tienes frente a ti la opción para desarrollar carácter y hacer a un lado la frustración. ¡Tú eliges! Deja de intentar cambiar a la gente y a tus circunstancias.. ¡Y acepta participar con Dios en el proceso de tu transformación!
3o. Relájate y ejerce la entereza que Dios ha depositado en tu ser. Dentro de tu corazón existe una fábrica de paciencia por el Espíritu Santo que está en ti. ¡Qué descanso saber que no nos toca a nosotros producirla! Esa fábrica entra en operación cuando nuestra fe es puesta a prueba. De tal forma, que esa promesa aún no cumplida que según nosotros tenemos como tardanza, tiene el objetivo de realizar una obra completa en nuestra vida: Que seamos HIJOS. ¿Vas a permitir que eso suceda en ti? Sí, las dudas, la incertidumbre, las contrariedades aparecerán en la escena, sometiendo tu fe a las altas temperaturas, pero tu respuesta a esos aspectos dependerá de ti, estará sujeta a que tú aceptes tomar lo que tu Padre te ha provisto. ¡Comprueba hoy mismo que es posible desatar esa producción masiva de paciencia en tu ser!