Organiza tu agenda con efectividad
¿Te interesa ser más organizado y eficaz en tus metas cada día? Es facil encontrarnos saturados de lo urgente dejando para después lo verdaderamente importante. Sin darnos cuenta, nos vemos absorbidos en mil actividades, cansados y sin haber logrado lo que perseguimos. En esta nota no voy a darte una varita mágica, ni una lección de administración, antes voy a compartir contigo un principio que si te dispones a aplicarlo, resultará en FRUTO para tu vida personal, familiar y laboral.
En una de mis épocas de mayor carga de trabajo y estrés, descubrí algo que cambió por completo mi manera de pensar. Dios me hizo entender en Su Palabra que Él tiene una agenda en la que gobierna el orden y la justicia. Encontré que Él no actúa de chiripa ni al azar sino gobernado por Sus propósitos divinos, y lo más maravillosos es que permanece eficazmente productivo sin padecer de estrés jamás. (1) Mirar esto me llevó inevitablemente a contemplar el enorme contraste entre mi agenda personal y la de Dios. Sí, había que reconocerlo; mi manera de operar, de organizarme y de agendar mis compromisos no se parecían en nada a lo que estaba viendo de Él.(2) Fue entonces que me atreví a dar el primer paso:
1o. Disposición para sincronizar tu agenda
Hacer que nuestra agenda coincida con la de Dios es un proceso posible que inicia con la disposición individual para aceptar que Él tiene la razón. Su estructura de orden y prioridades están claramente definidas en Su Palabra. ¿Qué fue lo que descubrí? Que el nombre que ocupa el número UNO en su lista, no es el universo, ni la creación, ni los problemas económicos del mundo; tampoco son las guerras, ni las actividades religiosas. Imagínate, el rescate más alto pagado alguna vez en la historia del mundo, es el que se dio para que tú tuvieras vida en Jesús. De tal forma, que la prioridad en la agenda de Dios ERES TÚ.(3)
En cuanto a mi distorsionada agenda encontré mi nombre ocupando el último lugar en mi lista de prioridades. Sin embargo, el Padre Celestial me hizo ver cómo funciona esto: “Primero ama a Dios con TODO; segundo, asegúrate de establecerte en el lugar que tú ocupas en la agenda del Padre, mírate a ti mismo con el amor con el que Él te ama, vive amado, permanece amado, entonces “como a ti mismo” vé y ama a tu prójimo.”(4)
¿Qué lugar de las prioridades de tu agenda está ocupando tu nombre?
2o. Identifica y elimina los distractores.
No me mal entiendas, el amor de Dios no es egoísta ni egocéntrico. No estoy diciendo que ahora todo gire en torno a tus caprichos y demandas ó que Su amor se convierta en licencia para actuar de manera carnal e inmadura. Se trata de respetar en tu agenda como prioridad el reconocerte como amado de Dios y aún más, vivir allí de manera permanente; se trata de permitir que todas y cada una de tus actividades estén conectadas a la Fuente de Amor. (5) Cosas tan sencillas como comer saludable, tomar vitaminas, hacer ejercicio, etc, tienen entonces otra motivación: ¡Me cuido porque Dios me ama! y no por el simple hecho de “estar bien”. Actividades como leer Su Palabra u orar, no son un rito sino un espacio para recibir lo único que puede sustentarnos: ¡Su gran amor por nosotros! ¿Puedes ver la diferencia?
Cuando desperté a esta verdad, fue un tiempo de recibir corrección de tantas cosas que antes no veía y que estaban fuera de orden. Me di cuenta que tratar de servir a otros vacía de amor, es operar literalmente como un “metal que resuena ó un címbalo que retiñe”. (6) ¿Cómo puedo dar a los demás lo que yo no estoy recibiendo?
3. Toma el toro por los cuernos y deja las excusas.
¡NO TENGO TIEMPO! es la expresión que muchos usamos cuando se trata poner algún orden en la agenda diaria. Sin embargo, es preciso aterrizar la idea de que el tiempo es un recurso administrable; NO es algo que se dá, sino algo que tú mismo TE HACES. Mientras estemos justificando nuestra ausencia de orden y disfrazando nuestra falta de ejercicio de disciplina, estaremos limitando que nuestra agenda personal y la de Dios trabajen sincronizadamente. Por eso Él nos dice: “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” (7) Pero nos insta a creer Su compromiso: “El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto”. (8)
Seguir permitiendo que lo urgente nos arrastre es cosa de cobardes. Dejemos de buscar responsables en terceras personas y asumamos la autoridad que Dios nos ha dado como Sus hijos ejercitando el poder, amor y dominio propio que habita en nosotros de manera práctica. (9) ¡Hemos sido hechos co-herederos con Cristo!
¡Para Dios lo más importante del universo ERES TÚ! No te conformes y ponle acción a tu fe. Es tiempo de organizar tu agenda interior y funcionar como colaboradores de Dios. Si Él ha estado transformándome así ¿no podrá hacerlo también en tu vida?
Notas de interés que puedes consultar:
El Poder de Su Amor
Recuerdo que una noche mientras preparaba a mis hijas para dormir y las acostaba en su cama, una de ellas me hizo una pregunta. Me dijo: “Mami, si una niña recibió a Jesús cuando era pequeña, pero que ahora ha crecido y entendido más que el amor de Dios es grande, ¿puede volver a recibirlo en su corazón?” Me detuve por unos instantes para pensar mi respuesta, mientras me sentaba junto a ella. Entonces le dije: “Si esa niña está dispuesta a recibir…. ¡Claro que sí!” Aproveché esos minutos para ayudarle a ver la necesidad que tenemos como hijos de Dios de RECIBIR conscientemente todo lo que el Padre nos ofrece. Fue así como Mariana terminó por descubrir que la niña de la que hablábamos era ella misma. Mi hija había aceptado a Jesús como Su Salvador cuando tenía cuatro años, pero ahora tenía nueve y ella estaba visualizando el amor de Dios para ella en otra dimensión.
Al mirar su disposición, le propuse: “¿Quieres que oremos juntas?”. Ella aceptó gustosa. Esa noche tuve el honor de guiar a mi hija para recibir no solo a Jesús como Su Salvador, sino para recibir ese amor tan grande del Padre por nosotros. Mi corazón se derretía al ver la sencillez con la que ella aceptaba lo que Dios nos ha dado y me fui a mi recámara flotando literalmente de emoción y gozo. La realidad es que yo no le enseñé algo a mi hija esa noche, mas bien fui yo la que aprendió una inolvidable lección: Haciéndome como un niño es como puedo accesar y poseer toda la herencia que mi Padre ha dispuesto para mí.
Dejémonos de complicaciones
Si hay algo inherente a la naturaleza de un niño, es que para este es fácil CONFIAR y CREER. Mi hija podía darse cuenta que antes había aceptado algo que no comprendía del todo, pero que ahora podía VER. Lo que ella anhelaba saber esa noche era ¿qué sigue? ¿De qué se trata cuando descubro algo nuevo del carácter y la vida de Dios en relación conmigo? Cuando platicamos, ella pudo mirar la respuesta y simplemente dio el paso.
Dios ha hecho la parte difícil dándonos a Jesús; la parte simple es la que nos corresponde a nosotros: RECIBIR Y ABRAZAR HOY LO QUE EL PADRE NOS DA. No vale la pena desgastarnos tratando de lograr algo por lo que Dios ha pagado YA. ¡Ubícate y atrévete a aceptar que eres amado!
“Pero… pero… y más peros…”.
Si hay algo de lo que estamos en necesidad de vaciarnos es de la cantidad de “PEROs” que le ponemos a Dios para no dejarnos amar. Un niño sencillamente se DEJA QUERER Y PUNTO. Es increíble la resistencia que somos capaces de interponer frente al amor de Dios; bajar la guardia de nuestros razonamientos y argumentos nos resulta muchas veces tan difícil. Yo he descubierto vez tras vez, que a pesar del montón de errores y de incredulidad que en muchas ocasiones puedo encontrar dentro de mí, ¡Él me sigue amando! y conforme me atrevo a reconocer que Su amor no está sujeto a lo que fui antes, ni a lo que vivo en mis circunstancias presentes, soy liberada y desarmada de temores y engaños que limitan mi existencia.
Ríndete y ven a Jesús como un niño
El amor de Dios es dinamita pura; es la carga que depositada en tu interior desatará la explosión de la transformación de tu ser en cualquier momento. Ahora ¿dónde está el detonador de todo esto? EN TU ELECCIÓN. Puedes escoger rendirte ó seguir huyendo, permitir que te inunde ó rehusarte, aceptar que eres amado a pesar de tus fallas ó excusarte y culpar a otros. Esto no tiene nada que ver con cuánto sabes de la Biblia, ni de cuántos años tienes de creyente, sino con tu decisión para ACEPTAR que Él te ama y que en Su agenda tú ocupas el primer lugar. Tómate un minuto y ríndete ahí donde estás ahora. Acércate a Dios tal como un niño, sin prejuicios, sin vergüenzas, sin recelos y sin temores; lo que encontrarás es el corazón del Padre esperando por ti. Sin lugar a dudas,¡Él no te rechazará!
No te conformes con solo decir “Dios me ama”. Sumérgete, empápate y comprueba personalmente EL PODER DE SU AMOR.
Lecturas sugeridas:
Recibe esta paz incomprensible
Cuando recibimos malas noticias es común sentirnos turbados y desorientados mientras procesamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Decimos que es “humano” responder de esa forma. Sin embargo, hay una escena que viene a mi mente cuando medito en esto. Veo a Jesús dormir dentro de un barco que está a punto de naufragar debido a una terrible tormenta. En los momentos de crisis, Jesús podía descansar. ¡Y qué digo descansar…..! podía permanecer en un sueño tan profundo que ni el estruendo de los relámpagos, ni de las olas lo despertaban. Los discípulos acudieron a él gritando espantados: “Sálvanos que nos vamos a morir”.
Hace una semanas atrás recibí una “mala” noticia. Después de enterarme de lo sucedido, mi esposo y yo veníamos en el auto de regreso a casa. Él estaba preocupado porque sabía cuánto me dolía lo que estaba pasando. Fueron momentos de mucha incertidumbre en los que la mente nos hacía pensar lo peor. Sin embargo, de manera inexplicable en lo más profundo de mi corazón podía escuchar una voz que decía: “¡Cálmate, todo está bien!” En lugar de ponerme a llorar ó a tronarme los dedos, me invadió una sensación de relajamiento tan especial que me hacía sentir sueño. Recliné mi asiento hacia atrás y cerrando los ojos me abandoné en los brazos de mi Padre mientras disfrutaba de Su paz.
El resto de día no fue menos difícil, sin embargo permanecía esa sensación en mi corazón de estar “adormecida” pues mis emociones no corrían como humanamente podían estar respondiendo. Esa seguridad que Dios puso en mí guardó mi mente para hacerle frente a todas las cosas. El barco se sacudía con bastante fuerza, pero algo más fuerte que yo estaba operando en mi interior manifestándose en ese fruto que no podemos producir por esfuerzos humanos: LA PAZ DE DIOS.
PAZ no es tratar de controlarte.
Tú podrás hacer lo que quieras para estar calmado, pero sólo el Espíritu Santo dentro de ti puede producir verdadera paz. Muchas veces yo me he encontrado haciendo el esfuerzo de mantenerme entera ante una situación, y aunque de repente eso pareciera tener efecto, la realidad es que no dura por mucho tiempo….. ¡Finalmente termino reventando! Por lo anterior, si tú estás deseoso de conocer esto que hoy te comparto, es preciso que reconozcas que es Él, es Dios, es EL PADRE CELESTIAL quien puede quitar tu ansiedad, para darte no solo un rato de tranquilidad sino un estado de PAZ permanente.
Paz no es pretender que no pasa nada.
Disimular es posible, pero no es a lo que te ha llamado Dios. Él no quiere que nos pongamos la máscara de “aquí no pasa nada”. Estoy aprendiendo a decir: “Las cosas no van bien, pero Dios es más grande que mis problemas”, y no solo a expresarlo con mi boca, sino a llevar mi ser a ubicarse totalmente en esa realidad. Al día siguiente de la mala noticia que te platico, alguien entró a nuestra oficina y cuando nos vio dijo sorprendido: “Yo venía a expresarles cuánto siento lo que pasó pero me encuentro con que hasta contentos están”. ¿Se trata de guardar las apariencias? ¿A quién podemos engañar? ¡Dios todo lo conoce aún lo profundo del corazón! El dolor de lo sucedido fue grande, pero mayor es el consuelo que el Padre ha estado derramando sobre nosotros.
PAZ no es que producto de la autosugestión
Cuando Jesús estaba en aquel barco, Él no se desconectó de las circunstancias; mas bien permanecía conectado a la verdadera realidad: LA DE SU PADRE. Jesús sabía bien que su hora de morir no había llegado y estaba clarísimo respecto a la autoridad con la que estaba investido para reprender aún a la misma tempestad. Los discípulos no pueden contagiarle su pánico porque Él está de acuerdo con la voluntad de Dios. ¿Estas tú de acuerdo con lo que Él quiere de ti? ¿Vas a responder a los eventos como humano ó como hijo? ¿Vas a dejar que tus pensamientos se salgan de lo que Él te ha dicho?
Yo todavía no resuelvo el problema del que te cuento, pero ¿sabes qué? He decidido creerle a mi Papá y reconocer que esta guerra es de Dios. Una palabra de Jesús bastó para poner las inclemencias del tiempo en perfecto orden. ¿No podrá Él poner Su orden en mis circunstancias? Yo no voy a tomar el lugar de los discípulos escandalizados tratando de despertar al Maestro con sus “escenitas de terror”, voy a DORMIR como Jesús. He decidido conectarme a la realidad de Su Palabra en medio de esta tormenta. Él me ha dado Su naturaleza, Su autoridad y esto que no comprendo pero que disfruto al máximo: ¡Su hermosa paz!
Dios jamás te abandonará
¿Cómo responder cuando de repente tus planes cambian de manera que no esperabas? ¿Qué hacer frente a esas circunstancias que se salen de nuestro control? Estar preparado para enfrentar las contingencias con éxito es una de las virtudes del carácter que Dios está anhelando formar en cada uno de sus hijos. No se trata de que estemos a la expectativa de lo negativo, sino que tengamos el aplomo y el temple para permanecer inconmovibles en aquello que hemos creído, tal como Jesús, nuestro Hermano Mayor.
Se dice facil, pero vivir esta verdad es a veces un reto. Una cosa es decirle a Dios “Tus planes son mejores que los míos” y otra muy distinta es poder ponerlo en práctica, expresándole nuestra fe sin palabras. ¿Es Dios solo tu Dios cuando las cosas marchan como tú quieres? Son esos momentos de “prueba” en los que sale a relucir lo que hay verdaderamente en lo profundo de nuestro corazón y podemos decidir permitirle a Él intervenir en nuestras vidas. Yo no sé qué estés pasando tú en este tiempo, pero a mí me cambiaron los planes por aquí súbitamente y he estado meditando esto que ahora te comparto. Considera estas tres preguntas:
1. ¿Estás dispuesto a permitir que Dios desarme tus expectativas para llenarte de las suyas?
Las circunstancias pueden tomarte por sorpresa a ti, pero a tu Padre Celestial jamás. Él sabe bien lo que anhelas, pero también conoce el tiempo perfecto para que estas cosas se vean realizadas en ti. De tal forma que, es preciso que podamos sincronizar nuestra agenda interior, la agenda de nuestro corazón con la agenda del corazón de Dios. La vieja naturaleza que aún puede estar vigente en nosotros, NO será nunca la fuente de la cual Dios va a fluir para bendición y por esto es determinante que participemos voluntariamente en la transformación de nuestro ser. El Padre te ha llamado para que seas Su hijo, y su propósito es que lo que hoy atraviesas resulte en que aprendas a pensar como HIJO, a sentir como un hijo de Dios siente y a responder como tal. Deja los odres viejos atrás…. ¡Dios derrama vino nuevo en odres nuevos!
2. ¿Está tu corazón aferrado a la promesa ó al Dios de la promesa?
No me respondas a mí, medita esto con tu Padre y permítele a Él ayudarte a ver la realidad de tu interior. Quizá lo que te sucedió cae en la categoría de “¡ESO FUE INJUSTO!”, pero es precisamente ahí donde nuestra mente necesita renovarse. Piensa que si Dios lo prometió ¿quién lo va a estorbar? No hay poder humano que pueda interferir para que Él cumpla Su Palabra, pero tu incredulidad puede negarle a Él la oportunidad de intervenir en tu situación. No te inquietes ni te abrumes cuando te sientas provocado por las circunstancias. ¡La fe se prueba con FUEGO! Haz a Dios responsable de tu ser y permite que Él se haga cargo de poner las cosas en Su lugar. Deja que tu Padre siga siendo tu Padre aún en aquello que no comprendes y no trates por tus propios medios de manipular que las cosas sucedan como tú pensabas. ¡Aquél que comenzó la buena obra en ti, es fiel para completarla!
3. ¿Estás dispuesto a mirar lo que hay detrás del muro ó seguirás lamentando lo que tienes frente a este?
Te aseguro que estas últimas semanas me han dado muchas razones para sentarme de este lado de la barda y hacer de esto el muro de mis lamentos; pero he decidido no quedarme ahí por nada. Esa actitud no corresponde a mi identidad, no tiene nada que ver con mi naturaleza en Dios y no voy a participar de negarle a mi Padre la ocasión para que intervenga sobrenaturalmente ordenando mis pasos. ¡Le doy gracias a Dios por Sus planes que son mejores que los míos! No le doy gracias POR lo que pasó, le doy gracias EN MEDIO DE LO QUE ME SUCEDE por todas las maravillas que Él ha hecho y que seguirá haciendo. ¡Esta convicción me ha llenado de SU GOZO y ha sido la fuente de mi FORTALEZA! Recuerda que Dios no prometió darnos la explicación de todo lo que nos ocurre, pero sí ha dado Su Palabra para que cuales sean las circunstancias, estas trabajen para nuestro bien.
Te animo a que le expreses a Dios esto que yo misma le he dicho ya:
“Padre, gracias por amarme tanto y jamás abandonarme en los tiempos de prueba, aún a pesar de mis fallas y mis errores. Es un gozo darme cuenta de que no son mis sentimientos ni las circunstancias los que dictan mi relación contigo sino la Verdad de quien yo soy en ti. Hoy decido CREERTE y me vacío de todo indicio de incredulidad y temor en mi corazón para descubrir lo que has preparado para mí. Me presto para que tu Gobierno se establezca y sea hecha en MÍ tu voluntad. En Jesús. Amén.”
Lecturas sugeridas:
El embarazo en adolescentes, ¿una epidemia remediable?
Estimados amigos de Soy La Buena Semilla:
Les invito a que visiten mi nuevo blog “Expresión Pro Vida”, donde estaré tratando temás de interés como el aborto, el embarazo en adolescentes, la educación sexual, etc. Sus opiniones y comentarios serán de gran ayuda para muchos otros lectores.
http://expresionprovida.wordpress.com
Aquí les comparto la primera nota. Espero verles también allá. ¡Bendiciones!
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“¡Estoy embarazada!… Mis papás me van a matar”. Esta es la frase que se repite con mayor frecuencia dentro de los cubículos de consejería que comparto con jovencitas entre los 15 y los 18 años que confirman la noticia de que están esperando un hijo. Mientras llevo a cabo la entrevista, encuentro un factor común en el 90% de estas chicas que llama mi atención: La relación entre padres e hijos está seriamente deteriorada ó ausente. Muchas de ellas me platican los detalles de la poca ó nula comunicación que tienen con sus progenitores y el escenario de una familia disfuncional emerge detrás de la presente situación.
Lo más difícil del caso, es que estas jovencitas tienden a seguir un esquema de varios embarazos posteriores a este sin haber cumplido siquiera los 20 años. El número de embarazos no deseados aumenta y con ello el índice de abortos. La pregunta que surge en mi mente es: ¿Y dónde están los padres de estas niñas? No digo esto de ninguna manera juzgándoles; yo misma soy mamá de dos chicas adolescentes quienes están creciendo y tomando sus propias decisiones cada día. Ver la distancia que existe entre las adolescentes embarazadas y sus padres me hace reflexionar y considerar qué estoy haciendo yo misma en casa.
La cara de la moneda que yo veo directamente es la que viven las mujeres, pues son ellas quienes acuden al Centro de Embarazos en busca de ayuda, pero ¿qué de los varones, padres de estos bebés? Ellos tiene su cuota de responsabilidad en el caso. El embarazo en adolescentes no se trata de un problema aislado, es un asunto complejo pero que tiene solución. Y es que en la actualidad existe una generación que ha perdido el sentido de dirección. Una de las razones es la carencia ó ausencia de modelos de conducta, esto es padres que ignoran ó pasan inadvertidos su verdadera responsabilidad.
Recuerdo que hace tiempo, leí un artículo que explicaba lo que sucede con la generación presente, en comparación con el estrés postraumático que sufren los elefantes. La nota señala que en Uganda, es cada vez mayor el número de elefantes que está bloqueando rutas, destruyendo asentamientos y atacando viviendas, aparentemente sin justificación o motivación alguna. Sin embargo los científicos después de indagar al respecto, concluyeron que algo sucedió en estos animales cuando la caza estaba en pleno auge en la década de los setenta y ochenta:
“Muchas manadas de elefantes quedaron huérfanas, sin madre y padre, y los jóvenes inexpertos se han transformado en una especie de «elefantes adolescentes delincuentes», lo suficientemente inteligentes como para vengarse. Cuando un cazador mata a una mamá elefante, lo hace sin tener en cuenta que está creando mucho dolor al resto de la familia elefantina, además de estimular un ciclo de violencia”. El estudio concluyó que ante la falta de los elefantes adultos más experimentados, los más jóvenes se vuelven más agresivos y suelen atacar a los humanos.
¿Puedes ver lo que sucede con los adolescentes de esta época? Cierro esta nota retomando la pregunta inicial: ¿Es esto una epidemia remediable? ¡NO es remediable pero SI es TRANSFORMABLE! El gobierno y las organizaciones pueden desarrollar todo tipo de campañas de prevención, de educación sexual, repartir métodos anti-conceptivos por doquier etc., a fin de tratar de evitar que más adolescentes se embaracen; sin embargo serán solo paliativos para curar una profunda llaga. ¿No están más bien los jóvenes buscando satisfacer la necesidad de identidad, seguridad y pertenencia a través del sexo? Estudios demuestran que las adolescentes que poseen una buena relación con sus padres, son menos propensas a quedar embarazadas a edades tempranas. ¿Puedes ver el lado de la cancha sobre el cual está la pelota? Los padres tenemos una tarea pendiente que atender que espera por nosotros. Nuestros hijos son el mayor tesoro que el Creador está depositando en nuestras manos y aguarda porque abramos los ojos al enorme privilegio que nos concede. ¿Tú qué vas a hacer?
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