Soy La Buena Semilla

Viviendo la fidelidad de mi Padre en el matrimonio

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Este fin de semana mi marido y yo celebramos nuestro vigésimo segundo aniversario. Llegar a este día, me hace reflexionar en lo que hemos vivido juntos estos años y la forma en la que hemos sido traídos por Dios hasta aquí.

Es curioso como algunos, al escuchar que cumplimos veintitantos años de matrimonio no pueden ocultar su sorpresa, como si se tratara de una “especie en peligro de extinción”, cuando lo que en realidad está provocando esta extinción, es el concepto errado de amor que sustenta a las parejas hoy en día:  ¡Amor resulta ser una definición y NO una persona!

 “El amor jamás se extingue…”

1a. Corintios 13:8

 

Así que, permíteme compartir contigo lo que hoy nos permite a mi esposo y a mí, dar gracias, continuar creciendo juntos y disfrutar plenamente de esta relación de pacto.   Es cierto que han sido innumerables los retos y las dificultades que hemos atravesado estos años, pero también es verdad que en esa misma dimensión se ha hecho presente la fidelidad de Dios para nuestras vidas.  ¿Cómo ha ocurrido esto?

1.   Le hemos permitido a Dios comprobarnos que Él permanece fiel, a pesar de nuestros errores. 

El engaño mas grande con el que he sido confrontada por mi Padre estos años, es el considerar que la relación con mi esposo está en función de la fidelidad que ambos nos prometimos en el altar.   No me mal entiendas;  lo que en nuestra capacidad humana podemos bien intencionadamente tratar de hacer,  para amar incondicionalmente, respetar permanentemente y seguir juntos un camino por escabroso que este sea, jamás podrá ser producto de nuestros propios esfuerzos, ni será suficiente para que un hombre y una mujer, vivan en plenitud lo que Dios diseñó para ellos dentro del matrimonio.

Una relación que opera en función de lo que tu cónyuge puede o no darte, te esclaviza. “¡Es que tú me prometiste y no hay tal cosa!”  “¡Eres cristiano y cómo me haces esto!” Mientras la fidelidad sobre la cual reposa y se sustenta tu matrimonio no sea la FIDELIDAD de Dios, no sea lo que Él ha dicho y prometido, su relación estará construyéndose sobre arenas movedizas (por muy buen cristiano que te consideres ser).  Conocer que los errores cometidos por ambas partes tienen solución ha marcado totalmente la diferencia entre nosotros.  Los dos sabemos que todavía hay esperanza por una poderosísima razón: Dios permanece FIEL.

 

photo pepe y magno

2.  Le hemos permitido a Dios establecernos en FE a través de cada reto y dificultad, para creerle en esperanza contra esperanza.

 

He descubierto que comprobar la fidelidad de Dios en el matrimonio no inicia con mi cónyuge, sino que comienza conmigo (con mi decisión personal) de permitirle a Él darse a conocer a mí.

Un sin fin de veces, esta Verdad me ha permitido re-enfocarme y re-ubicarme para ver las cosas como mi Padre las ve.  No se trata de que yo viva esperando a que mi cónyuge dé el primer paso para creerle a Dios y entonces yo me disponga a hacerlo, sino de que yo elija dejar que Dios haga de cada “problema”,  la oportunidad para que todo mi ser sea establecido en fe.  Mucho OJO, porque lo que Dios quiere hacer contigo no tiene nada que ver con darte una salpicada de fe, sino el llevarte a que tu existencia sea la evidencia de Su Verdad. ¿Puedes ver la diferencia?

FE te conecta con la FIDELIDAD de Dios. Conforme aprendes a permanecer siendo UNO con Él, existiendo en lo que Dios te ha hablado, en lugar de estar repelando/reaccionando por lo que dicen tus circunstancias,  le estarás dando a tu Padre el derecho de ser quien tiene la última palabra en tu vida y en relación matrimonial.  Por el contrario, DEMANDAR AL CONYUGE cumplir con lo que prometió hacer, apelar a que obedezca lo que la Biblia dice de su parte en el matrimonio, conlleva el resultado destructivo de tomar el asunto en tus propias manos.

 

3.  Le hemos permitido a Dios mostrarnos en vivo y a todo color que en Él no hay posibilidad alguna de “echarse para atrás en su compromiso”.

¡Ah qué cosa tan más equivocada el pensar que Dios pudiese retractarse de Sus promesas o considerar que la condición que este matrimonio tiene, le termine pareciendo demasiado grande!  Ha sido tan reconfortante y transformador el darnos cuenta que por complicadas que lleguen a estar las cosas, mi Padre está dispuesto, listo y determinado a completar lo que ha iniciado dentro de nuestro matrimonio.  La opción de decirle a Dios que “NO quiero”, que “ya me cansé”, que “no puedo más con el paquete”, es una posibilidad frente a mí. Sin embargo, el Espíritu Santo me convence de que la fidelidad de Pepe y Magno es microscópica comparada con la fidelidad de Dios.  Vez tras vez, ha sido necesario elegir dónde  ubicarme: ¿En la fidelidad que nos prometimos aquél día de la boda ó en la fidelidad de nuestro Papá?

Conoce que hay un plan divino para tu matrimonio. Desiste de tus expectativas humanas, de tus estrategias bien intencionadas y de tus esfuerzos por hacer cambiar a tu cónyuge.  Lo que mi marido y yo estamos viviendo en esta etapa de nuestro matrimonio no es una nueva página en nuestras vidas, sino mas bien, un libro nuevo en el que Dios está comenzando a escribir.  El camino por recorrer comprobando su fidelidad continua para nosotros. ¿Cuál será tu posición frente a esta invitación?

“Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos.

Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.”

Jeremías 32:39-40

 

 

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

Comments

One Response to “Viviendo la fidelidad de mi Padre en el matrimonio”
  1. CESAR ANDRADE dice:

    Cada día veo, siento y entiendo las grandes Bendiciones que tiene Dios en Nosotros muy en especial en Nuestro Matrimonio como dice en su palabra en Jeremías 32: 39-40 , este 21 de Octubre cumplo un aniversario mas con Elizabeth mi esposa, mi pareja dionea la gran Bendición que mi Dios Padre me dio pidiendo día a día en la intimidad que tengo con El cuando Oro que El Reine en mi matrimonio , mis Hijos y mi familia y ser instrumento suyo con el propósito que El tiene en mi en Elizabeth y mis hijos.

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