Soy La Buena Semilla

Bendecidores Anónimos

¿Das a otros para buscar alcanzar la bendición de Dios o te deleitas dando a otros de la abundancia que tu Padre ha derramado sobre ti?   ¿Participas con Dios permitiendo que haga Sus obras bendiciendo contigo  o necesitas que se te atribuya el “crédito” para sentirte pleno?

 

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En estos tiempos  es común que se asocie una actividad “anónima” con algo negativo o bien, en proceso de rehabilitación: “Alcohólicos Anónimos” “Narcóticos Anónimos” “Jugadores Anónimos” etc., sin embargo en esta nota quiero platicarte de otra clase de anonimato, uno que tiene que ver con  la operación de la naturaleza de Dios para bendecir CON nosotros de maneras y formas en las que los beneficiarios NO tiene conocimiento de la procedencia del bien recibido. ¡Se trata de ser bendición ahí donde solo tú y Él lo ven!   (Mateo 6:2-4)

Déjame entonces compartirte  aquí las historias de un par de “bendecidoras anónimas” con las que vivo y de las cuales estoy aprendiendo:

 

EL SOBRE SECRETO

Mi hija menor regresó de la escuela esa tarde con el corazón apesadumbrado. Había sido seleccionada para asistir a la conferencia sobre “Cómo prevenir el acoso escolar (Bullying)”.  Veinticinco estudiantes de cada grado fueron tomados al azar, entre los que estaba mi hija. Ese mismo día, ella atendió al evento sin saber lo que ahí se encontraría.  Dentro de la conferencia, se daba oportunidad a los jóvenes para expresar la realidad en la que viven. Conforme pasaban al micrófono voluntariamente,  Jessica se dolía al escucharles hablar. Mas de la mitad del grupo presente, confesaban haber pasado por situaciones extremas de abuso sexual,   maltrato y la violencia doméstica,   estar desarrollándose en ambientes familiares saturados con toda clase de adicciones, carentes de la atención  y padeciendo escasez económica de las cuestiones mas básicas. Estos muchachos eran los que tuvieron el valor de hablar, pero ¿qué de aquéllos que se quedaron en su asiento?  Mi hija no podía creer tanto daño causado  a estos chicos dentro de sus propias familias.

Le tomó un rato procesar lo que había visto y oído mientras me platicaba su experiencia.  Lo que estaba sintiendo no era “lástima” por esos muchachos, sino  compasión por su condición.  Se fue a su recámara y más tarde me comentó estar procesando algo que quería compartir conmigo; ella aseguraba que no podía quedarse de brazos cruzados después de lo que escuchó. “¿Cómo abordar a una de esas jóvenes que ni siquiera me conocen? ¿Qué hacer para no hacerlas sentir ofendidas si les intento ayudar?” Eran las preguntas que giraban en su cabeza.

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A la mañana siguiente, mientras desayunaba me explicó cuál era su plan.  Ella me decía: “Sé que NO puedo arreglar el problema de esos jóvenes, pero  puedo hacerla diferencia en la vida de uno de ellos”.   Su idea  me dejó pensando. Su intención era escribir una nota con lo que Dios le estaba dando, ponerla dentro de un sobre, incluir dentro de este $5 dólares (que es lo que les cuesta una comida dentro de la escuela) y dejar este sobre en un lugar estratégico dentro del baño de mujeres.   Yo la escuchaba con atención. En su mente no cabía poner la nota sin incluir el billete dentro del sobre.  Jessica  tenía claro que el mensaje debía darle la oportunidad a la beneficiaria de no solo leer un mensaje de parte de Dios, sino de saber que alguien intencionalmente lo dejó ahí para darle la posibilidad de hacer algo con ese dinero.  Cuando me preguntó qué pensaba yo le respondí: “Creo que Dios pone ideas en nosotros sus hijos, para SER bendición. ¡Adelante!”

Jessica puso manos a la obra con su plan y en el transcurso del camino a la escuela oramos juntas por aquella chica que recibiría el sobre. Sin saber a manos de quién llegaría esto, nos unimos en fe dando gracias por lo que Él haría con este sencillo mensaje. Ella se notaba emocionada de poder realizar algo que pudiera parecer “insignificante” a los ojos de muchos, pero al provenir directamente del corazón de Dios cobraba todo significado en su interior.  Mi hija dejó el sobre en el baño de mujeres ese día.  El resto de la historia no lo conocemos y quizá nunca lo sepamos, sin embargo, ella pudo comprobar el gozo y la plenitud de prestarse a bendecir con Dios de la abundancia que Dios ES.   Y es que cuando te sabes HIJO DE DIOS, eres un bendecidor………aún donde NADIE te ve.

 

 

LAS PLAYERAS DE JULIA

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Julia Cobb

A unos días de haber ocurrido este suceso, mi hija mayor me llamó desde la Universidad para comentarme que una amiga suya, que ha luchado por años contra el cáncer, se encontraba pasando por una situación muy dolorosa. Esta amiga estaba sirviendo como “SOMBRA” (acompañando en todas sus quimio-terapias) a una niña  de 8 años que padece su misma enfermedad.  Aunque Julia Cobb se encontraba en un estado de cáncer terminal, la chiquita viajó a Orlando, Fl para cumplir su sueño de visitar Disney World con su familia. Ellos disfrutaban plenamente de esta experiencia, cuando al llegar el último día de su visita al parque,  la niña se agravó en su condición partiendo con el Señor ese mismo día. La semana pasada, su familia trasladó el cuerpo de regreso a casa para realizar el funeral y una celebración en su memoria. Mi hija me expresaba su sentir y pesar al conocer lo sucedido. ¿Qué podemos hacer por alguien en estas circunstancias que ni siquiera conocemos?  Mariana se enteró que la Universidad permitió la impresión de playeras para recaudar fondos para esta familia y sentía que no debía quedarse de brazos cruzados frente a la necesidad. Así que valiéndose de las conexiones que tiene en la fraternidad comenzó a promover la compra de estas playeras para Julia.  No sé cuántas playeras Mariana podrá vender, lo que sí sé es que Dios pone en sus hijos, el querer como el hacer por su buena voluntad, y que aquello que parece un “esfuerzo insignificante” ante la perspectiva humana, es preciosamente divino cuando fluye directamente del corazón de Papá para bendecir y es hecho evidente al mundo por medio nuestro.

Todos tenemos diariamente la oportunidad de “pasar de largo” frente a la necesidad de otros,  distraernos en la búsqueda de reconocimiento a nuestras buenas acciones, o bien invertirnos en permitir que la naturaleza de BONDAD de nuestro Padre sea hecha realidad en nosotros y manifestada al mundo siendo bendecidores anónimos.  ¡Qué maravilla saber que podemos pasar desapercibidos por los beneficiarios pero jamás por Dios el Benefactor que fluye dentro nuestro!  Ahora estoy más convencida que nunca que: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces…..”    ¿Estás dispuesto a participar con Dios para que haga de ti un bendecidor anónimo?  

“Pero tú, cuando le des a alguien que pasa necesidad, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.

Entrega tu ayuda en privado, y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.” Mateo 6:3-4

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Un Testimonio de Vida

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

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