Soy La Buena Semilla

Surfeando en la fidelidad de mi Papá

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El viernes pasado mi esposo me invitó a ir con él a ver el atardecer en la playa y pasar juntos un tiempo de relax.Cuando llegamos, vimos que el mar se encontraba extraordinariamente hermoso, sin embargo la marea estaba más alta que nunca. Ni siquiera pudimos acercarnos a tocar la arena así que pusimos nuestras sillas sobre las enormes rocas que están como rompeolas y desde ahí disfrutamos de la vista tan bella que teníamos frente a nosotros.

 

 

En el lugar, nos encontramos con una gran cantidad de surfistas llegando con sus tablas preparándose y adentrándose en el mar.  Lo que para nosotros era un mar agitado y hasta peligroso,  para ellos era EL MOMENTO para poner en práctica sus habilidades aventurándose a subir sobre las enormes olas y deslizarse por en medio de ellas.   Mientras los observaba, recordaba que exactamente un año atrás, estaba yo sentada sobre esas mismas piedras meditando y orando sobre una situación muy difícil.   El mar de mi vida estaba más agitado que nunca; las olas de las dificultades pegaban con  tal fuerza que por instantes sentía que no resistiría más.  Ahora puedo contar que las olas no me pudieron arrastrar,    porque  mi bello Padre  me enseñó a ¨surfear”.

 

Dios me hizo ver que en “mi mar agitado” había algo más que una tormenta que Él podía calmar.  “¿Por qué no venía Dios a detener esto tan fuerte que pegaba contra mí?” – me pregunté muchas veces.

 

Dios no estaba  interesado únicamente en CALMAR mis circunstancias, Él estaba determinado a continuar creando una NUEVA MUJER en mí.  

 

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Fue así como comprobé la fidelidad de Dios en ese mar en el que me encontraba:

 

1. Mi Papá no me dio una tabla de surf y me dijo “échale ganas”. Él mismo estuvo CONMIGO comprobándome Su amor por quien yo soy y no por lo que puedo hacer.  Como Su hija,  pude ver en vivo y a todo color, que aunque yo la riegue,  frente a mis incongruencias y deficiencias, Él permanece fiel y no niega QUIEN ÉL ES para mí.

 

2. Mi Papá me enseñó que el tamaño de las olas no determina la posibilidad de mi éxito o fracaso.  Estas solo definen la altura sobre la cual voy a ser remontada por Su poder  operando en mí.  Nunca antes como en ese tiempo pude conocer que lo que está disponible para mí en Jesús no es un ¨poquito¨de Dios, sino la plenitud de Él mismo. ¡Y yo elegí recibirlo¡ Esas olas fueron EL MOMENTO para permitirle a Él transformarme.

 

3. Mi Papá me hizo ver que aunque no tenga control directo sobre las olas,  puedo elegir mi respuesta frente a ellas.   Mientras yo me preste a que Él me sirva, le estoy permitiendo a Dios conformar en mí a Jesús y hacer realidad todo lo que me ha prometido.  Después de “surfear” con mi Papá sobre esas “olas”, mis circunstancias dieron un giro sobrenatural y divino.  Me di cuenta que no se trata de obedecerle ¨surfeando” lo mejor que puedo en mis propios esfuerzos, sino de permanecer en unidad perfecta – siendo UNO con Él -.

 

Hoy continuo surfeando con mi Papá sobre nuevas olas,  disfrutando cada día de Su fidelidad viéndole a Él transformarme.    Y tú, ¿te dejarás arrastrar por la fuerza de la marea o le permitrás comprobarte que Él puede surfear contigo en fidelidad?

(2 Timoteo 2:13; Col. 2:9; Juan 14:10)

 

 

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

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