Soy La Buena Semilla

¡Libre de Culpabilidad!

Hace algunos díasescuchaba a una chica llorar en el teléfono mientras me explicaba cómo no pudo evitar que su amiga se practicara un aborto. Ella sentía mucha culpabilidad porque sus esfuerzos no habían sido suficientes para detenerla. Yo conocía a su amiga, pues había tenido oportunidad de hablar con ella sobre las repercusiones del aborto un par de semanas atrás. Me dolió mucho saber la noticia y era inevitable no pensar en lo que debimos haber dicho o hecho de manera diferente para rescatar a ese bebé de la muerte. Resultaba difícil no tomar responsabilidad por las acciones de la chica que decidió terminar con la vida de su hijo. Mientras platicábamos vinieron estas palabras a mi corazón: “Es momento de poner las culpas en el único lugar donde pueden depositarse – en la cruz –.”

SÍ a la compasión, NO a la condenación.

Esta verdad dio un giro a nuestra conversación, pues al contemplar este suceso a los pies del sacrificio de Cristo, nos hizo conscientes de Aquél que por AMOR se volvió el “depósito de nuestras culpas”, entendiendo que sí, podemos dolernos por lo sucedido y orar porque esa gracia y misericordia toquen el corazón de aquella chica, pero no podemos echar sobre nuestros hombros la culpabilidad que a Jesús le tocó llevar sobre de Él en la cruz, ni tampoco tomar  responsabilidad por la decisión personal que finalmente a cada quien le corresponde hacer de  –aceptar ó rechazar- lo que Dios nos ha dado.

Dios te quiere libre.

Cuando colgué el teléfono, me quedé pensando en cuán propensos somos muchas veces, de ponernos acuestas culpabilidad por las decisiones de terceros y la “trampa” que esto resulta si permitimos que indicios de condenación se aniden en nuestro corazón. Vemos al hijo que se culpa por el divorcio de sus padres, a la mujer violada que se condena a sí misma por el abuso que sufrió, al muchacho que se responsabiliza  por el suicidio de un hermano, etc. Y qué decir de la niña que piensa que ella provocó el abandono de su padre ó del esposo que siente con toda la responsabilidad por la infidelidad de su mujer.  Sin excepción para cada uno de estos casos y más, Dios nos ha provisto la solución.

¿Cómo poseo esa libertad?

Primero, entiende que cada individuo es responsable de sí mismo.* Tú puedes aconsejar, apoyar, animar, confrontar o interceder por alguien, pero nunca podrás “elegir”  en su lugar.  Fuimos creados y diseñados por Dios para escoger de manera individual si aceptamos o rechazamos el derecho de ser hechos sus hijos. Tú eres responsable por ti mismo y Dios respeta tu decisión. Renunciar a continuar con el papel de víctima  ó victimario en lo sucedido, para ubicarte en tu posición de HIJO, es abrir la puerta al proceso hacia tu libertad. ¿Cuál es tu respuesta?

Segundo, recibe la libertad que Cristo compró para ti.** Tú no tienes que seguir auto-castigándote por las decisiones de alguien más. ¡El “paquete” de libertad comprado con la sangre de Jesucristo ha sido suficiente! Todo está incluido en él para hacer posible que tú vivas libre de condenación y remordimientos. Sí, Él murió por tus pecados, pero también por las fallas de aquellos que te afectaron con sus acciones –intencionales o no -.  El daño causado por las acciones de terceros está incluido en la obra de redención de Cristo para ti.  ¿Porqué seguir pagando una cuenta que ya fue saldada?

Tercero, permanece firme en esa libertad y no aceptes más culpabilidad alguna***.  Cada vez que vengan nuevamente pensamientos que te acusen por lo que otros hicieron o dejaron de hacer,  descansa en la verdad del pago realizado en la cruz. ¡No te desgastes tratando de reprimir esos sentimientos! Reposa en el sacrificio de Cristo y   considera a Aquél que voluntariamente se hizo “depósito de culpas” en tu lugar  para que tú fueras libre. ¿Estás dispuesto a entar hoy en el reposo que Él te ofrece?

*  Gál. 6:5

** Rom. 8:1

*** Gál. 5:1

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

Comments

2 Responses to “¡Libre de Culpabilidad!”
  1. rogert dice:

    excelente iniciativa; yo soy nuevo en los caminos del señor y creo y apoyo firmemente todas estas iniciativas que vinculan al ciudadano con Dios, que hacen que la gente tenga conciencia de Dios…
    Adelante!

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