Soy La Buena Semilla

La Mujer Superlativa (IV) : Una Nueva Mente

Proverbios 31: 10 – 30

Dios ve a la mujer virtuosa como una realidad en ti. El te valora como nadie nunca lo ha hecho y como nadie jamás lo hará. No, no estoy tratando de ayudarte a mejorar tu auto-estima ó hacerte sentir bien; estoy declarando la verdad eterna que tu Padre Celestial establece acerca de ti. Precisamente esto fue algo que tuve que aprender y atreverme a reconocer: Que mi valor está determinado únicamente por el rescate pagado por mí en la cruz. Si, era difícil visualizarme en la dimensión de ese precio y estar de acuerdo con Dios en que no existe para Él, alguien más importante sobre su creación, que yo. Dios dice que la estima de la mujer virtuosa sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas (Prov. 31:10) sin embargo, muchas veces nos encontramos saturados de opiniones que nuestros padres, cónyuge, hijos, hermanos, amistades, o las circunstancias han dictaminado acerca de nosotros. Estas ideas nos han incitado a pensar que ha ocurrido una “devaluación” en nuestro interior, y mucho más, nos han convencido de que nuestro valor se ha deteriorado, y por lo tanto no merecemos semejante posición.

En este sentido, para Dios nuestro valor es algo inconmovible que no radica en la calidad de nuestras acciones; muy por el contrario, en nuestros pensamientos nuestra estima es una variable sujeta a las condiciones en las cuales nos desarrollamos. ¡Vaya discrepancia entre los pensamientos de Dios y los nuestros! Es aquí donde se encuentra la clave para activar el desarrollo de la mujer superlativa en tu ser. Se necesita “una nueva mente” para pensar como el Padre Celestial lo hace y poder estimarnos desde su perspectiva. Si te sorprende esta respuesta, démosle un vistazo a lo que Dios dice que nos ha dado: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”. (2ª. Corintios 2:16) Como hijas de Dios poseemos este maravilloso recurso para el desarrollo de la mujer virtuosa que Él ha sembrado en nuestro ser. ¿Cómo hacemos uso de él? Esto es precisamente lo que veremos a continuación.

Comencemos aclarando que el que tengas la mente de Cristo no implica necesariamente que la estés utilizando; pero sin lugar a dudas está en tu interior pues Dios no es hombre para que mienta. Él te ha equipado con la capacidad para procesar información, analizar, percibir, evaluar, tomar decisiones, etc., como Cristo. Por consiguiente, Su mente en ti te equipa para poseer el mismo concepto que Jesús tenía de sí mismo y la apreciación con que él se estimaba. ¿Te das cuenta? Dios no va a poner un remiendo en tus pensamientos, ni tampoco va a parchar tu condición. Su promesa va mucho más allá pues ha dispuesto para ti una nueva mente. Lo que hayas vivido, lo que te hayan hecho, lo que hayan dicho de ti, los errores que tú mismo hayas cometido no son un obstáculo para que hoy hagas uso de esta provisión de Dios. El dice que si estás en Cristo, eres nueva criatura y las cosas viejas han sido catalogadas en el archivo que dice: PASADO. ¡Ya pasaron! Y que Él tiene el poder para hacer nuevas TODAS las cosas.

Sin importar cuales sean las condiciones en la que podemos encontrarnos, tenemos acceso para ser transformados por la “renovación” de nuestra mente. Este es el proceso por medio del cual echamos mano de la mente de Cristo. ¡No te conformes con el valor que te has asignado a ti misma hasta este día! ¿Alguna vez has visto o leído como una víbora muda de piel? Esto un ciclo natural para este animal. Se despoja de la vieja cubierta de su cuerpo para permitir que crezca una piel nueva mucho mas resistente y hemosa. Algo por el estilo es lo que precisa ocurrir con nosotros. Necesitamos  desprendernos de la vieja manera de pensar para poder dar paso a la mente de Cristo que se nos ha dado.  Al respecto encontramos que Dios dice: “Haya, pues, en ustedes esta actitud (esta manera de pensar) que hubo también en Cristo Jesús,” (Fil. 2:5) y si Él nos está pidiendo que pensemos como Cristo, es porque nos ha dado CON QUÉ podamos hacerlo. Miremos ahora cómo funciona esto.

Primero, con la mente de Cristo puedes ver la perspectiva de Dios para TI y para tu situación hoy. Cuando tú te dispones a conocer lo que Él dice y consideras tu condición a la luz de Su Palabra, estás usando la mente de Cristo. El Espíritu Santo es tu maestro y Él te revela Su verdad haciéndote mirar lo que tu Padre ha prometido para tu vida. Como mujer virtuosa, Dios no solo te ve como alguien de altísima estima, sino que te ha asignado ese valor eternamente. ¡No te conformes con pensamientos de auto-lástima compadeciéndote por lo que te ha sucedido!  Escucha lo que Dios está diciéndote; las palabras que Él nos habla son espíritu y son vida.

Segundo, con la mente de Cristo puedes decidir estar de acuerdo con Dios en el asunto. Una vez que has visto lo que Él promete para TI, es vital que determines darle la razón a tu Padre en ello. Una cosa es que yo vea que para Dios soy valiosa y otra muy distinta el que yo decida estar de acuerdo con Él y le crea. Imagínate que eres dueño de una casa de cambio y sabiendo la cotización oficial del dólar a la venta de $12.50 pesos mexicanos, tú decides vender esta moneda a $5.00 pesos. ¿Verdad que no tiene sentido? Dios quiere que puedas ver cuál es tu valor en Cristo pero que también puedas estar de acuerdo con Él en eso. Como tienes la mente de Cristo, puedes rendir tus propios argumentos, justificaciones, excusas para recibir el amor que Él te da.

Tercero, con la mente de Cristo puedes identificar aquello que no pertenece a tu nueva naturaleza y despojarte de ello. Él te ha dado la capacidad para percatarte cuando algún pensamiento o actitud no corresponde con la mujer virtuosa que eres y cantarle la despedida. Tu valor no está en función del alza o baja de la bolsa de valores, ni a tu estado anímico causado por las hormonas. ¡Gracias a Dios por esto! Estás de acuerdo con Él y a esa decisión de permanecer en FE van a venir un sin fin de provocaciones. Cuando eres consistente en creer que nada ni nadie puede hacerte sentir ni más ni menos del valor establecido en Cristo, estás usando la mente de Cristo. Si flaqueas en algún momento, recibe su perdón y sin condenación revístete de la nueva mujer que eres en Él.

Y por último, con la mente de Cristo puedes percibir la necesidad de otros y disponerte para servirles a fin de que reciban lo que Él te ha dado. Cuando te dispones a colaborar con Dios en llevar a otros a poseer lo que ahora tienes, estás usando la mente de Cristo. Te vas a sorprender de cuántas mujeres a tu alrededor están en un grito desesperado por conocer el valor que tienen en Jesús y lo mejor de todo, es que vas a convertirte en un canal efectivo para que ellas puedan recibirlo. ¡No te conformes con saber que eres valiosa  reteniendo lo que has recibido! Su Espíritu EN TI hará la obra, no porque ya eres infalible sino porque estás en el proceso de ser transformada usando la mente de Cristo.

¿Qué vas a hacer hoy con lo que se te ha dado? Te invito a que le digas a Dios: “Padre, hoy puedo ver que mi valor está únicamente determinado por la vida de Cristo. Reconozco que tú tienes la razón y te creo. Acepto que para ti soy la razón por la que creaste el universo y que en tu agenda tengo el primer lugar. Gracias por darme la mente de Cristo y quiero aprender a hacer uso de ella para que cada día más de la mujer superlativa resplandezca en mí. En Jesús, amén”.

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

Comments

5 Responses to “La Mujer Superlativa (IV) : Una Nueva Mente”
  1. Liz Tinetti dice:

    Me encanta que mi valor para Dios no depende de como yo me sienta de mi misma, porque Dios sabe que algunos dias permito que algunos pensamientos o actitudes me bajoneen. PERO ahora les voy a cantar las golondrinas a esas actitudes y/o pensamientos nomas se asomen a la puerta!!!! :) primero Dios.

  2. Lili Ordaz dice:

    Cantemos golondrinas entonces! Mi valor es superlativo!! Gloria a Dios!!

  3. Rebecca dice:

    He batallado mucho en esta area, actualmente tambien, pero ya quiero cambiar de piel, aveces no entiendo o no se como aplicar la palabra a mi vida, pero debo empezar ya a valorarme como lo hace Dios, muchas gracias!! Dios la siga usando!!

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