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La Vida Anti-Estrés (VIII) : ¡Viviendo con mis expectativas en Dios!

Recuerdo que cuando era pequeña escuchaba a mi mamá decir: “Al mal tiempo, buena cara”. En ese entonces, no comprendía el significado de estas palabras, aunque ahora me doy cuenta de la importancia de nuestra actitud cuando enfrentamos tiempos difíciles. Esto mismo, es algo que los expertos confirman y lo explican por medio de lo que llaman la Regla 10/90, que dice que la vida consiste en un 10% de los eventos que ocurren y un 90% es definido por nuestras respuestas hacia estos. Sin embargo, la realidad es que a la hora de los “trancazos” hace falta algo mas que una actitud positiva para salir con éxito de la crisis. Cuando las circunstancias se salen de nuestro control ó no van de acuerdo a lo planeado, encontramos que necesitamos de un ancla para no dejarnos arrastrar por la preocupación, tristeza y ansiedad. ¿De qué se trata esto?

El Salmista se hace esta misma pregunta: “Y ahora Señor, que estoy en medio de semejante situación ¿Qué voy a esperar para salir de esta?” La respuesta nos presenta la clave: “Mi expectativa está en ti”. (Salmos 39:7) Dios es nuestra esperanza y nuestra posibilidad, no tan solo para ser rescatados, sino para vivir en reposo permanente. Solo El nos ofrece la paz que sobrepasa todo entendimiento, produciendo que nuestro corazón no se aturda ni tenga miedo. Por lo tanto, es ubicando correctamente nuestras expectativas, que evitaremos caer en la tácticas destructivas que producen el estrés, la frustración y depresión. ¡Nuestra esperanza no será avergonzada cuando es depositada en el Padre Celestial!

Una mujer que literalmente echó mano de este recurso fue la reina Ester. Se había proclamado la persecusión y destrucción de los judíos que vivían en el reino por causa de Amán, quien había incitado al rey para que firmara un edicto. Ester tendría que apelar al rey para que removiera el edicto jugándose el pellejo en el intento pues ella misma era de procedencia judía. La ley prohibía a la reina accesar al rey, sin que este la solicitara en su presencia; de intentarlo ella moriría. ¿Puedes ver la presión en la que ella se encontraba? Lo que vemos a continuación, es una mujer que tiene las agallas y la valentía para enfrentar esta misión. Que Ester viera las cosas de manera optimista no era suficiente para obtener éxito; ella necesitaba determinar dónde ubicar sus expectativas y en quién confiar en tiempos como estos. Ni su autoridad como reina, ni su belleza, ni la gracia que en el pasado había obtenido delante del rey al escogerla o sus influencias bastaban para cambiar el destino de muerte al que estaban sentenciado su pueblo. Entonces Ester pide que los judíos oren y ayunen durante tres días antes de buscar al rey. El grado de dependencia que ella tuvo en Dios fue tal, que pudo confiar el destino de su vida en manos del que todo lo puede, dispuesta a morir si era necesario en el intento. La respuesta de Dios fue asombrosa; Ester fue recibida por el rey y halló favor ante sus ojos,; este le concedió su petición de librar a su pueblo, mientras que el malvado Amán terminó en la horca.

Ester fue muy valiente, y como ella hoy tú puedes adquirir ese arrojo que necesitas para tomar lo que es tuyo.  Jesús dijo: “Hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y solo los valientes lo conquistan por la fuerza”. (Mateo 11:12) Y es que cuando determinas poner tu confianza solamente en Dios, no estarás parado en vanas ilusiones, sino que tendrás a Cristo como tu esperanza de gloria y por consiguiente, todo lo puedes con Su fortaleza. En otras palabras, tendrás el poder para responder de manera proactiva, tomando la inciativa para desarrollar acciones creativas y audaces que generen soluciones. ¡Serás alguien que asume la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan! Por el contrario, mientras estemos esperando que el cónyuge, el amigo, el jefe, el hijo, el novio, el socio nos den aquello que únicamente Dios puede brindarnos, estaremos reaccionando a todo lo que ocurre a nuestro alrededor. En este estado, solo te sentirás bien si tu entorno está bien, y por lo tanto serás vulnerable a perder tu paz frente a cualquier asunto.

¿Cuántas veces has esperado la aprobación de los demás para sentirte seguro? ¡Dios dice que Él te ha aprobado en Cristo! ¿Cuántas ocasiones has buscado la aceptación de otros para vivir tranquilo? ¡Dios te ha amado y aceptado por lo que hizo Jesús! ¿Te has sentido defraudado porque esa persona que amabas no actuó de la forma en que esperabas? Cada vez que nuestra esperanza está puesta en individuos, circunstancias o cosas, vamos a exponernos a actuar de forma reactiva, tomando ofensas en nuestro corazón, buscando resolver el asunto por nuestra cuenta, ó tratando de demostrar quienes somos. Por eso hoy Dios te hace la invitación a que consideres dónde están tus expectativas. Él sabe que tu corazón estará donde esté tu tesoro, y por lo tanto, es preciso que identifiques quién es tu único recurso.

Veamos la calidad de las expectativas que tuvo David, que demostró Ester y que Dios quiere que tú también tengas. El Salmo 23 concluye en el último verso la declaración de esta esperanza: “Con toda certeza sé que el bien de Dios y Su misericordia me van a perseguir todos los días de mi vida; y en la Casa del Señor reposaré por siempre”. Nótese que esto no es una oración dirigida a Dios sino la expresión de la decisión de confiar exclusivamente en el Señor. La rendición a continuar apoyándonos en nuestras propias fuerzas, capacidades o intereses es el paso que precisamos atrevernos a dar. Si hoy sintonizas tus expectativas, Dios ha prometido que jamás te va a defraudar. Dios ha dicho: “Los que a El miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados.”

¿Qué clase de bien y misericordia están diponibles para ti? Esto está representado en Cristo. Dios, que no escatimó entregar a Su propio hijo en sacrificio por todos nosotros, ahora ha determinado darnos junto con Él todas las cosas.  Todo lo que Cristo es, todo lo que Cristo tiene se nos ha dado  el derecho legal para poseerlo.  Somos hijos, somos herederos y mucho más…. co-herederos igualmente con Cristo. Acepta la invitación de Dios y echa mano de  la vida anti-estrés que El ha dispuesto para ti.  ¡Solo Él y nadie más que Él es el Todopoderoso!

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

Comments

4 Responses to “La Vida Anti-Estrés (VIII) : ¡Viviendo con mis expectativas en Dios!”
  1. Liz Tinetti dice:

    Todo lo que necesitamos, ya lo tenemos…en CRISTO! Dios es el UNICO que nunca nos va a defraudar!! Hasta ahora a mi NUNCA me ha quedado mal. Gloria a EL!

  2. Linda Cisneros dice:

    ¡Es verdad, Dios nos lleva por los caminos de la vida de maneras distintas…pero para conducirnos a uno solo…”CONFIA EN MI” Podemos descansar en Su promesa de estar siempre a nuestro lado…Cuan hermosa es la vida cuando nos cae el “centenario”…todo es por El y para El.
    Me identifique mucho con tu nota…El deseo de mi corazon es que mas mujeres pudieran comprender lo que son en Cristo y creo que su vida pintaria de otro color… el color de la esperanza de una vida anti-estress!!!. Gracias. Espero tu siguiente nota.

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