Soy La Buena Semilla

La Revolución de Su Amor (I) : Soy la Visión de Dios.

“Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo,……” Isaías 43:4

Una de las verdades de Dios que más ha impactado mi vida es entender que Él me ama. Esto no sólo fue lo que me atrajo a seguirle, sino también lo que me ha levantado y sostenido a través del tiempo. Para muchos puede parecer una frase trillada el asunto de que Dios nos ama, pero la realidad es que resulta vital que podamos entenderlo, pues Él asimismo se define siendo AMOR. Lo que voy a platicarte no es un sermón, ó la experiencia de alguien más, sino el proceso a través del cual yo he comprobado lo que hay detrás de estas palabras. Él no cambia de parecer como nosotros lo hacemos en muchas ocasiones, y su amor es incondicional. Entregó a Jesús en la cruz y si fue capaz de dar semejante prueba de amor, pienso ¿qué no estará Dios dispuesto a hacer por nosotros ahora?

Este amor inexplicable del Padre ha causado una revolución en mi interior que continúa hasta este día. Saber que me escogió desde antes de la fundación del mundo y me conoció aún antes de nacer, me hace darme cuenta que tengo una razón y un propósito divino. Me entretejió en el vientre de mi madre y me puso nombre, lo cual me deja claro cuán especial soy para Él sobre toda la creación. Mi ser tiene grabadas las huellas de sus manos y al hacerme a Su imagen soy el reflejo de Su gloria. Sobre todas las construcciones hechas en la tierra de oro y piedras preciosas, Dios escogió habitar en mi corazón y establecer ahí el sitio de su morada. ¡Qué honor me concede haciendo de mi cuerpo un templo vivo portador de Su presencia! Ninguna otra persona sobre la tierra me ve de esta manera, y esa visión que tiene de mí me confronta con la necesidad de aprender a verme como Él lo hace. Y es que al estar EN Cristo, Dios nos mira a través del sacrificio que Él hizo por nosotros en la cruz. Conoce nuestro corazón mejor que nadie y sabe con detalle cada una de nuestras debilidades, pero en Su visión no está contemplando nuestra condición actual, sino lo que Él nos ha hecho ser a través de Su Hijo. Ahora ¿Cómo nos estamos viendo nosotros? ¿Estamos viendo lo que Él ve?

Aprender a poseer la visión de Dios es una transformación a veces dolorosa, pues implica desarraigar aquellas opiniones distorsionadas de nuestra identidad que hemos adquirido y abrazado. El Padre con toda paciencia hace este trabajo, como el jardinero cuida de atender, abonar y podar al árbol para que de fruto. Él se asegura para que en nuestra vida, no solo las ramas sino también las raíces estén cimentadas en la tierra fértil que Su amor ofrece para nosotros. Su Espíritu Santo nos confronta, haciéndonos ver aquéllas áreas en las que nuestra visión no está de acuerdo con la visión de Dios. Cuando decidimos conscientemente recibir Su amor, podemos hacer a un lado nuestros prejuicios para aceptar la realidad de quienes somos en Él, pero si, nos rehusarnos a creerle anteponiendo nuestros razonamientos, Él respeta nuestra decisión y nos sigue amando. El amor de Dios es inalterable y eterno, y por lo tanto tiene toda la paciencia del mundo para esperar el momento oportuno en que acudamos nuevamente a sus brazos de amor. Dice la Escritura que “como piensa el hombre en su corazón, así es el tal” (Prov. 23:7) y es que nuestra forma de pensar determina lo que somos. Por esta razón, Dios está ocupado en que tú y yo podamos poseer Su visión, siendo así capaces de vernos como Él nos ve. No existe poder humano que pueda modificar esta área de nuestra vida, por eso Su énfasis es hacernos recordar y comprender cuán amados somos por Él. El amor de Dios derramado en nuestro corazón es la dinamita para derribar aquellas murallas que dañan nuestra identidad y estorban el que podamos ser aquello a lo que Dios nos ha llamado: Sus hijos. (1ª. Juan 3:1)

Hoy estás leyendo esta sencilla nota, que solo busca recordarte cuán deseoso está Dios de conquistar tu corazón y te dejes amar por Él. Probablemente has escuchado que “Dios te ama”, pero el reto que Él nos hace va mucho más allá de que “lo sepamos”, pues anhela que podamos comprobarlo y que esta verdad sea una convicción. La estrategia es sencilla y está descrita en el libro del Cantar de los Cantares: “…Su bandera sobre mí fue amor”. En otras palabras: “Dios me amó y yo me identifico como Su amado”. Dios está diciendo que en el territorio de tu corazón ondeará la bandera que tú consientas; la decisión es tuya y de nadie más. Una bandera es señal de un gobierno. Puede ser que la insignia que nosotros hayamos permitido sea el temor y estemos viviendo bajo esa bandera identificándonos equivocadamente, pero Dios que es grande en misericordia no nos condena, antes su benignidad nos guía al arrepentimiento. De Su amor fluye un río de gracia, misericordia y perdón para nosotros. ¡Siéntete amado y participa de esta gloriosa revolución que produce el poseer la visión de Dios!

About Magnolia Beristain
Recibí adopción y hoy soy una hija de Dios siendo transformada por Su Verdad . Haber descubierto el mundo de los blogs, me abrió un espacio inimaginable para compartir sobre el proceso que vivo con mi Padre y las aventuras que incursionamos con Él. Disfruto enormemente escribir en este espacio y es mi oración que encuentres en cada nota un oásis de esperanza y fe que te permita conocer y comprobar el propósito de tu existencia.

Comments

One Response to “La Revolución de Su Amor (I) : Soy la Visión de Dios.”
  1. Liz Tinetti dice:

    Gloria a Dios que un dia El llego y conquisto mi corazon. Ahora EL ha cambiado quien soy y para quien vivo, y SOY FELIZ. Lo amo porque EL me amo primero!!

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